La rompedora modernez de Manolo Escobar, de la Cartelera Turia y del ayuntamiento de Lozoya

La rompedora modernez de Manolo Escobar, de la Cartelera Turia y del ayuntamiento de Lozoya

 

manolo-esobar“Viva el vino y las mujeres, que por algo son regalos del Señor” cantaba con entusiasmo Manolo Escobar y todo el mundo lo consideraba tan estupendo.

La canción parecía incluso halagüeña con las mujeres. Dado que no nos llamaba putas, ni arpías, ni horrorosas, sino “regalos del Señor”, solo comparables al vino, resultaba un requiebro, una galantería…

¡Qué maravilla! Teníamos que sentirnos tan orgullosas de que Manolo Escobar nos piropeara y nos elevara a la excelsa categoría del vino…

Esa canción es de 1967. O sea, han pasado 49 años.

Oye, pues siguen sin enterarse de que las mujeres no estamos en el mundo para “alegrarles” la vista ni la vida a los hombres. Que nuestra valía y nuestra razón de ser no residen en ellos.

No somos regalos que el creador hace a los varones.  El vino, puede, pero las mujeres, no.

Pero, sin embargo, cuarenta y nueve años más tarde, muchos siguen pensando que las mujeres nos definimos  como seres vicarios, al servicio de los varones. Siguen considerándose a sí mismos como los seres realmente centrales, las personas de verdad de la buena, a quienes dios, en su bondad, les dio una acompañante. Lo de acompañante significa: madre y cuidadora de sus hijos, intendente y criada de su casa, cuerpo para que desfoguen sus impulsos y deseos sexuales.

Y digo que siguen ahí a cuenta de dos asuntos recientes:

1. El vídeo de la “alegre” cena que el ayuntamiento de Lozoya ha ofrecido a los jubilados donde, como un plus incluido, llevaron a una señora desnuda con plumas para que se contoneara entre las mesas.

2. El calendario que Cartelera Turia ofrece a sus compradores: una colección de mujeres políticas de la Comunidad Valenciana donde, mediantes montajes, las muestran en “picantes escenas”.

El ayuntamiento de Lozoya no sé qué dirá (seguro que en cuanto empiecen a lloverle críticas, dirá algo), Cartelera Turia ya ha dicho, en resumen, que ellos son así de modernos y que nosotras somos unas pacatas censoras.

Cuarenta y nueve años más tarde (49, sí) el ayuntamiento de Lozoya (PSOE) y Cartelera Turia (que van de progres) siguen en la lógica del “pecado”. Son arcaicos a más y no poder. No sospechan que se pueda dinamitar el catecismo. No. Como expliqué en otro artículo, estos, en el fondo, no cuestionan los mandamientos sagrados del patriarcado (y concretamente ese que dice que las mujeres son cuerpos cuyo fin es darle “alegría” a los hombres).

Cuarenta y nueve años más tarde (49, sí) el ayuntamiento de Lozoya (PSOE) y Cartelera Turia (que van de progres) siguen en la lógica del “pecado”. Son arcaicos a más y no poder. No sospechan que se pueda dinamitar el catecismo. No.

Según la tradición, este mandamiento viril iba acompañado de unas instrucciones sobre su uso. Incluían una restricción: el debido “recato”. O sea, cuando se practicaba ese mandamiento, las buenas costumbres exigían que se hiciera disimulando.

Ahora ya no. Ahora la normativa es más bien la contraria: se debe mostrar urbi et orbi. Estos creen que la modernez reside ahí. No en cambiar profundamente la sexualidad, no en dejar de considerarla patrimonio viril, no en reclamar el derecho de las mujeres al placer y a la autonomía de sus cuerpos sino en hacer lo mismo de siempre pero, ahora, con luz y taquígrafos.

O sea, están en la lógica franquista del destape, de lo “picante”. Lo que ha cambiado es que ya no tienen que cruzar la frontera para ir a ver “tías desnudas” ni escenas de sexo explícitas, ni violaciones, ya pueden verlas en directo y, en el caso del ayuntamiento de Lozoya, con dinero municipal…

Están en la lógica franquista del destape, de lo “picante”. Lo que ha cambiado es que ya no tienen que cruzar la frontera para ir a ver “tías desnudas” ni escenas de sexo explícitas, ni violaciones, ya pueden verlas en directo

¡Qué valor muestran, qué atrevimiento, que osadía!

Y de Cartelera Turia ¡para qué hablar! aún no se han enterado de que lo rompedor no es colgar calendarios de mujeres desnudas en poses “provocadoras” sino preguntarse cómo es posible que en 2016 haya gente a quienes eso “les ponga”.

Están tan anticuados, son tan rancios que ni se huelen que lo que queremos es construir otra sexualidad. Otra realmente libre, donde las mujeres sean dueñas de sus deseos. Y, ojo, nuestro deseo no consiste en desear exactamente lo que ellos desean (sé que con esta revelación les doy un disgustazo pero, tanto el dichoso ayuntamiento como la dichosa publicación, tienen ya edad de irse enterando de las realidades de la vida y del mundo que viene, ese por el que luchamos las feministas).

O conseguimos modernizarlos un poco y logramos que se les quiten algunas telarañas mentales y empiecen a entrever un horizonte distinto y realmente innovador o mucho me temo que el año próximo, como muestra de osadía y modernez, el ayuntamiento de Lozoya o de Cartelera Turia rifarán visitas a los puticlubs de la zona.

 

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