La recuperación laboral tiene género: más desempleo femenino y aumenta la brecha salarial

La recuperación laboral tiene género: más desempleo femenino y aumenta la brecha salarial

 

La recuperación del mercado laboral también tiene género. Según publica el Consejo Económico y Social en su informe La participación laboral de las mujeres en España, estas se encuentran cada vez más distanciadas de los hombres en cuanto a mejorar tasas de empleo y desempleo.

«Recogiendo lo expuesto en la Memoria CES 2015, una de las características distintivas de la evolución del mercado de trabajo en España en el periodo más reciente es el peor resultado comparativo en el caso de las mujeres: La tasa de empleo femenina acumula un aumento de 2,9 puntos en el bienio 2013-2015, frente a 4,2 puntos en la masculina; en la UE 28 la evolución ha sido en cambio igual para unas y otros, con 1,7 puntos de incremento en ambos casos en ese mismo periodo».

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La consecuencia del más bajo empleo en las mujeres es que las tasas de paro resulta casi sistemáticamente más elevadas, lo cual indica que las mujeres en el mercado de trabajo se ven afectadas por el paro con mayor frecuencia que los hombres.

Incluso tras la crisis, que ha tendido a igualar esta circunstancia, las mujeres tienen en casi todos los 37 grupos de edad tasas de paro más elevadas. Exceptuando los grupos de 25 a 29 y de 55 a 59 años, donde las tasas de paro masculinas son ligeramente mayores, las tasas de paro femeninas eran en 2015 mayores, en un rango de distancias que iba desde un 3 por 100 en el grupo de 20 a 24 años a casi un 33 por 100 en el de 40 a 44 años (dicho de otra forma, la tasa de paro de las mujeres era un 3 por 100 mayor que la de los hombres en el grupo de 20 a 24 años y un 33 por 100 mayor en el de 40 a 44).

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Entre 2013 y 2015 el paro femenino en España se redujo 4,0 puntos y el masculino 5,6 puntos. Así (como también se señala en la Memoria CES 2015), tras el periodo más agudo de la crisis, donde las tasas de empleo se acercaron “a la baja” y las de paro “al alza” en los dos sexos, en el momento actual vuelve a observarse una peor posición de las mujeres, de manera más clara en España. Se amplía de nuevo en la recuperación la brecha en el empleo y en el paro entre hombres y mujeres.

Tiempo parcial y condiciones desiguales

Las condiciones de trabajo son un aspecto determinante de la participación laboral de las mujeres en España. Si bien es cierto que se están dando pasos dirigidos a la consecución de la igualdad efectiva de mujeres y hombres, mediante la adopción de medidas y estrategias encaminadas a la erradicación de las desigualdades, tanto a nivel nacional como comunitario, y que se han conseguido avances en esta dirección, perduran diferencias importantes en las distintas dimensiones que determinan las características de la participación de la mujer en el mercado laboral.

La persistencia de brechas de género en las condiciones de trabajo, desde el tipo de contratación, jornada y distribución del tiempo de trabajo, salarios, ocupaciones y sector de actividad, entre otras, ponen de manifiesto la desventaja a la que se enfrentan las mujeres durante el desarrollo de su carrera profesional.

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Uno de los rasgos más característicos del empleo femenino es el mayor peso del trabajo a tiempo parcial (25,2 por 100 del empleo total de las mujeres en 2015 frente a un 7,9 por 100 del correspondiente a los varones), en el que concurren varios rasgos diferenciales en España, de los que caben destacar dos.

En primer lugar, una concentración mayor que en el conjunto europeo del trabajo a tiempo parcial en algunas actividades y menor en otras. El conjunto de actividades de hogar, administrativas y de apoyo, artísticas y recreativas, supone aquí el 21 por 100, frente al 10 por 100, en número redondos, en la UE-28; en cambio, es un 21 por 100 el grupo de intermediación financiera, administración pública y salud, que supone un 37 por 100 en la UE-28; esta distribución trasluce en el caso español una mayor concentración del empleo a tiempo parcial en actividades de baja productividad.

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En segundo lugar, una mayor involuntariedad en el caso español, aunque es visible que ésta ha crecido con fuerza en casi todas partes a partir del estallido de la crisis, y pese a haberse producido en el último año un ligero retroceso. Esta involuntariedad también ha crecido mucho por la crisis y también es más alta en España y en la UE entre los varones (71,9 y 39,9 por 100 respectivamente en 2015), con porcentajes que superan en casi todos los países a los de las mujeres, aunque el mayor peso relativo de este tipo de jornada en el empleo femenino indica que por ahora es un problema más relevante, por su frecuencia, en este género.

Brecha salarial

La existencia de diferencias retributivas entre mujeres y hombres es una realidad presente en todos los países de la Unión Europea, según los últimos datos ofrecidos por Eurostat, correspondientes a 2014, si bien se advierten diferencias sustanciales entre ellos. Tomando los valores sobre el conjunto de la UE-28, la media comunitaria se situó en 2014 en el 16,7 por 100. Según esa misma fuente, la BSG en España se situó ese año en el 14,9 por 100.

La brecha salarial de género se sitúa en España en el 14,9%

En España, los datos correspondientes a los años 2006, 2010 y 2014 de la Encuesta de Estructura Salarial (EES), permiten observar que, en el periodo considerado, la brecha salarial, en términos de ganancia media por hora, se ha mantenido en valores elevados, disminuyendo solo en algo más de 3 puntos porcentuales entre 2006 (16,3 por 100) y 2014 (13 por 100), lo que parece apuntar al carácter estructural, más que coyuntural, de las causas que están detrás de la misma.

De entre los factores que se señalan en los análisis sobre diferencias salariales por género, cabe llamar la atención sobre aquellos que determinan una mayor frecuencia de acceso de las mujeres a las medidas de conciliación, derivados de una muy desigual distribución de las cargas familiares de cuidados y de tareas domésticas, porque el mayor peso de la conciliación entre las mujeres se traduce en interrupciones más frecuentes en su vida laboral.

Respecto al tiempo de trabajo, los resultados del informe confirman el reparto desigual de las responsabilidades de cuidado y de las tareas domésticas, cuya carga recae principalmente en las mujeres.

Pensiones muy desiguales y jubilación

El informe señala que la subrepresentación de mujeres en la población activa y el mayor tiempo fuera del empleo de las mujeres en su trayectoria laboral a largo plazo determinarían, en efecto, la menor frecuencia de acceso a pensiones de jubilación, siendo aún elevado el peso de pensiones de viudedad y otras no contributivas en el género femenino: la viudedad suponía el 45,5 por 100 de las pensiones femeninas en 2015 y la jubilación el 43,7 por 100 (entre los hombres esos porcentajes eran, respectivamente, un 3,9 y un 78,7 por 100).

Pensión media de jubilación: 743 euros al mes (mujeres); 1.197 euros al mes (hombres)

A su vez, la concentración del empleo femenino en sectores y ocupaciones de menor productividad (ligada a la sobrecualificación o como producto del sesgo en la elección de carreras profesionales por sexo) explicaría, junto con el resto de factores presentes en la brecha salarial, un importe medio más bajo de las pensiones de jubilación percibidas por mujeres: en ese mismo año, la pensión media de jubilación de las mujeres era de 743 euros al mes, mientras la de los varones era de 1.197 euros al mes. A ello contribuiría igualmente la mayor frecuencia de trabajo a tiempo parcial.

 

 

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