Entrevista a Constanza Figari, directora de la película “7 semanas”, recién estrenada en Chile

Entrevista a Constanza Figari, directora de la película “7 semanas”, recién estrenada en Chile

 

“El aborto es una realidad que está acá, que no se está conversando, pero que existe, y hay que hacerlo ahora porque desde el lugar que se va hablar, en el Congreso, no es suficiente”

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El pasado 8 de diciembre se estrenaba en Chile “7 semanas”, una película que aborda la cuestión del aborto como una decisión propia y personal de las mujeres. El proyecto comenzó a gestarse hace un par de años, coincidiendo con la llegada al gobierno de Michelle Bachelet, y se estrena en un momento clave en el que el que el proyecto de ley para la despenalización del aborto en tres causales (peligro para la vida de la mujer, inviabilidad del feto y violación) se encuentra en trámites para su aprobación en el Senado, tras ser aprobada por la Cámara de los Diputados.

Beatriz Bonete, de Tribuna Feminista, charla con la directora de la película, Constanza Figari.

Tribuna Feminista (TF): Supongo que eráis conscientes de que estabais haciendo una película de un tema que además de ser polémico en Chile, estaba en la actualidad de la agenda política.

Constanza Figari (CF): Con el nuevo gobierno que llegó hace dos años sabíamos que una de las propuestas que se iba a tratar era esta ley del aborto en tres causales. Nos dimos cuenta de que iba a ser una temática contingente. Pero todo nace en realidad a partir de un caso cercano de una amiga nuestra que abortó fuera de estas tres causales que se venían a proponer en el gobierno. Y cuando nosotras conocimos ese caso, a mí, en lo personal, me tocó mucho porque yo nunca me había planteado la posibilidad de hacerme un aborto. Vengo de un lugar muy conservador, estuve en un colegio católico y la posibilidad de interrumpir un embarazo no existía. No era algo que se conversara, no era algo que nadie te enseñara ni te mostrara como una opción. Además de que es ilegal acá, así que tampoco se nombraba.

Todo nace en realidad a partir de un caso cercano de una amiga nuestra que abortó fuera de estas tres causales que se venían a proponer en el gobierno.

Entonces cuando esta amiga recién queda embarazada y se da cuenta de que no quiere tenerlo, fue muy fuerte porque ella era una persona que venía de un lugar similar al mío y que nunca se lo había cuestionado, y que para ella, la primera respuesta ante una posibilidad de aborto era “¡No!”. Siempre pensó que iba a llevar a cabo un embarazo. Y cuando le pasa esto, de sentir en sus entrañas que no podía tener ese hijo, a mí se me abrió un poco el mundo y pensé: “esto pasa. Esto pasa todos los días, esto le pasa a tu amiga, a tu hermana, a tu prima. Esto te pasa a ti”. Y es una realidad que está acá, que no se está conversando y que yo desconocía, pero que existe y hay que hacerlo ahora porque desde el lugar que se va a hablar en el congreso ahora no es suficiente.

La directora con la actriz Paulina Moreno, protagonista del film

La directora con la actriz Paulina Moreno, protagonista del film

Entonces nos pusimos a conversar, a investigar con mujeres que habían abortado. Todas jóvenes, en general. Mujeres de la edad de la protagonista, unos años más y unos años menos…Y nos dimos cuenta de que hay un montón de mujeres que lo han hecho, y que esas mujeres no lo cuentan. Entonces una no sabe de partida cuántos abortos ocurren en Chile al año. Sólo existe una estimación. No existe un número que sea fiel a los hechos por la ilegalidad del asunto. Nació así esta urgencia de contar algo que nadie estaba contando ahora. Ahora mismo había que hablar de esto, cachai?

Nació así esta urgencia de contar algo que nadie estaba contando ahora. Ahora mismo había que hablar de esto

TF: En otras entrevistas que te han hecho, tú decías que querías sacar a la protagonista de ese estereotipo de “mujer que aborta”, y mostrar  a una chica “normal” que de pronto se encuentra con que tiene que tomar una decisión sobre si ser madre o no.

CF: Yo creo que eso fue algo que trazó una línea de trabajo creativo para nosotras. Que fue el darnos cuenta a partir de testimonios de ese yugo, de ese estigma social que existe sobre la mujer que aborta.

Nosotras estamos metidas en esta sociedad ultraconservadora, muy ligada a la religión y hay gente en Chile que se siente moralmente muy superior a otras. Entonces, los juicios que caían sobre estas mujeres son durísimos y también han creado en el fondo este estereotipo de “mujer que aborta”. Cuando nosotras empezamos a hacer esta investigación nos dimos cuenta de que, obviamente, esa mujer no existe, que esa mujer es distinta, está en todos lados, piensa cosas diferentes, siente de manera diferente…

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Así que teníamos que construir un personaje que lo pudiera ver el hombre más ultraconservador de nuestro país hasta la mujer más liberal, y lograr entenderla o, aunque sea, mirarla desde un lugar más empático y ya no prejuicioso. Teníamos que hacer un personaje que, en el fondo, no fuera de fiesta, no consumiera alcohol, por supuesto que no consumiera drogas, porque si no la iban a encasillar sí o sí en algo que no correspondía, que no nos sirve en esta primera aproximación al aborto libre del que estamos proponiendo hablar.

TF: Teniendo en cuenta todos estos elementos que evitasteis en la creación de Camila (la protagonista) para no dar estos motivos de juicio, ¿qué fue lo más difícil de construir de su personaje?

CF: Al final es un personaje que pudo haber sido mil veces más complejo pero tuvimos que quitarle esas posibilidades. Tuvimos que acotarlo a que fuera esta Camila que es una persona normal y que tiene que seguir esta línea que no le permita caerse hacia el estereotipo. Que genera en el fondo que no tenga la complejidad que podía haber tenido. Pero lo más difícil en el fondo fue crear un personaje cuyo problema es 100% interno. El problema de Camila no yace en lo económico, ni en lo profesional  porque es una persona a la que su familia le apoya completamente el embarazo.

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Si bien viene de una clase media, la mamá, con quien ella vive, se alegra con la noticia; el pololo (novio) se alegra con la noticia. Es un tipo que seguramente recién egresó de la universidad, ya tiene trabajo, consigue otro mejor y quiere formar familia en el fondo. Son chicos que ya está pensando en irse a vivir juntos y en la escuela de danza (a la que va Camila) en la universidad se le dan facilidades a las mujeres embarazadas porque ya hay otro caso de otra mujer con un embarazo mucho más avanzado que puede seguir yendo a la universidad. Esto no es un problema profesional tampoco.

Queríamos hablar de este tipo de aborto, de algo visceral que te dice que no quieres ser madre

Esto es un problema de que Camila no quiere ser madre, no está lista para hacerlo y algo en sus entrañas que le dice que no puede tenerlo. Entonces, es muy difícil armar un conflicto que es tan interno en una película pero nosotras no queríamos que existieran otros obstáculos, queríamos hablar de este tipo de aborto, de algo visceral que te dice que no quieres ser madre.

TF: La película se promociona acompañada de la frase #LaDecisiónEsMía, que choca con cómo se muestra en la película cómo esta chica se queda embarazada y de inmediato se acepta, y no se cuestiona el que pueda o no tenerlo. De pronto, estar embarazada es “vas a tenerlo”.

CF: En Chile es así. Es un fenómeno muy interesante, como si los embarazos fueran públicos. En el momento que la mujer queda embarazada, toda la gente opina, toda la gente le toca la guata (tripa), cuando la mujer quiere amamantar la gente no sale de la pieza… Es muy extraño y yo creo que tiene que ver con esto de que, efectivamente, embarazo es igual a ser madre. Sí o sí. Un test positivo es igual a tener un hijo en este país. Y es algo también de lo que nos dimos cuenta cuando hicimos esta investigación y cuando conocimos el caso de esta amiga también. Inmediatamente, quisieron tener ese niño o niña. Y la posibilidad de abortar era un imposible, algo que no estaba en sus cabezas como una posibilidad existente.

Un test positivo es igual a tener un hijo en este país.

TF: Decía Michelle Bachelet en una entrevista a la BBC Mundo que en torno a un 70% de la sociedad chilena estaría de acuerdo con el proyecto de ley con las tres causales, pero respecto a tratar el aborto como un derecho a decidir de las mujeres, ¿crees que la gente está preparada para que ese debate al menos, se abra?

CF: No sé qué tan preparados estamos, pero sí creo que la gente está hablando. Por ejemplo, con la película se ha generado mucho debate en torno a esto. Y bueno, estas encuestas tienen que ver con las tres causales solamente, pero si uno se da cuenta y empieza a hilar fino, la causal que tiene más desaprobación es la de la violación. Entonces imagínate como será en el caso de la interrupción del embarazo fuera de esas tres causales.

TF: Ha sido curioso porque cuando fui a ver la película, los trailers que pusieron antes con películas que se van a estrenar ahora eran todas películas estadounidenses, dirigidas por hombres y protagonizadas por hombres. Y luego empieza “7 semanas” en la que la directora es mujer, la guionista mujer…

CF: Te cuento: la productora, mujer. La directora, yo, mujer. Las dos guionistas mujeres. Directora de fotografía, mujer. Camarógrafa y montajista, mujer. Directora de arte, mujer. Maquilladora, obviamente, mujer. Todos los altos cargos de la película, los usamos nosotras. Y eso igual tiene mucho que ver con el espíritu de la película. Influye directamente con el tipo de película que es, la temática que tomamos, el lugar desde donde lo contamos y la estética de la película también.

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Influye mucho en la fuerza que pusimos. En la urgencia que tomó la película, en el compromiso y la responsabilidad. Esta película nace como un proyecto de título de una universidad, pero desde el día 1, que decidimos hacer esto, nosotras queríamos llegar a hablarle a una audiencia masiva de esta temática que nos preocupaba a nosotras y que nos afectaba como mujeres. Así que en el fondo, tener a puras mujeres en el equipo le dio un corazón a la película que quizás no hubiera tenido de otra manera.

La productora, mujer. La directora, yo, mujer. Las dos guionistas mujeres. Directora de fotografía, mujer. Camarógrafa y montajista, mujer. Directora de arte, mujer. Maquilladora, obviamente, mujer. Todos los altos cargos de la película, los usamos nosotras.

TF: ¿Cómo es la realidad y las perspectivas de las mujeres cineastas en Chile?

CF: Difícil. Yo siento que hoy día, en mi generación sobre todo, están saliendo más mujeres cineastas. Están egresando mujeres que quieren hacer sus proyectos… Pero por ejemplo, este año, sólo dos películas chilenas de ficción dirigidas por mujeres han sido estrenadas comercialmente, “7 semanas incluida”. La otra es “Rara”, de Pepa San Martín. Por eso fue lindo en este proyecto que nosotras teníamos…qué lata usar la palabra “poder”, pero lo teníamos.  Eran nuestras reglas y nuestros corazones ahí. Es una película de mujeres. Y eso aquí no pasa. Es muy raro.

TF: Y, ¿dónde o a quién os gustaría que llegara vuestra película?

C: A nosotras nos gusta la idea de que se vea en otros países. Que se abra en otras sociedades que sean iguales o que ya hayan avanzado en esta temática, que se conozca lo que pasa en Chile. Pero lo que más nos importa es que la película se vea aquí. Que se vea ya sea en las salas comerciales o haciendo circuitos en universidades o en colegios, para que se empiece a hablar de este tema no sólo en espacios gubernamentales o en el congreso, sino  también con nuestros amigos, nuestros amigos, nuestras familias. Porque es hablar de temas demasiado importantes, que se han visto quizás invisibilizados por las tres causales. Y es importante hacerlo también desde un lado más empático, dejando fuera prejuicios. “7 semanas” es una película que no tiene respuestas, tan sólo plantea preguntas.

 

 

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