Libros: «Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo»

 

  • Editado e introducido por Ana Muiña, contiene más de 150 ilustraciones y fotografías.
  • Conmemora los 100 años de la creación del Dadaísmo (1916-2016)

portadamina‘MINA LOY. FUTURISMO DADÁ SURREALISMOse sumerge en los movimientos artísticos más corrosivos del siglo XX, incidiendo en la subversión Dadá, precursora del punk, que en este 2016 cumple 100 años desde su nacimiento en un garito llamado El Cabaret Voltaire, en Zúrich.

Su enfoque original hace emerger a las mujeres creadoras que los compusieron desde su génesis, reclamando la estética vital del caos frente al caos existente: la Primera y Segunda Guerra Mundial, la guerra de clases, la guerra de género y de sexualidad…

En ese momento, el incipiente movimiento de emancipación de las mujeres entra en acción a empujones, nutriéndose de brillantes creadoras en todas las ramas artísticas que expresan con transgresión otras maneras de percibir y reclamar el espacio que les es negado en las artes y en la vida cotidiana. Así pues, el medio de expresión al alcance de cada artista pasa a convertirse en el medio para la transformación del mundo.

Por las páginas de esta obra asoman cientos de nombres de periodistas, escritoras, poetas, editoras, bailarinas, diseñadoras, pintoras, fotógrafas… muy influyentes, decisivas, aunque hoy están olvidadas, para detenerse en una de sus precursoras, Mina Loy.

La necesidad de la autoconstrucción feminista, reformulando la política sexual y los roles de género en un entorno hostil, llevó a Mina Loy  y a otras creadoras a la audacia de buscar nuevos modelos de expresión para abordar como temática creativa los problemas que les preocupaban como mujeres: la sexualidad –en un momento social donde lo predominante era la abstinencia sexual femenina y la negación de su expresión erótica–, la identidad sexual, el parto, el aborto, los derechos y la autonomía de las mujeres, el nuevo prototipo de belleza y el cuerpo femenino…

Mina Loy, creadora polifacética, fue una mujer libre de vida bohemia y trágica. Cultivó con pasión la poesía, la escritura, la pintura, el teatro, el diseño e inventó varios artilugios.

Mina Loy, pseudónimo de Mina Gertrude Löwy Bryan, nació en Londres (1882), estudió arte en Múnich, se unió al Futurismo en Italia, al Dadá en Nueva York y al Surrealismo en París.

Solita Solano y Djuna Barnes en París en 1922

Solita Solano y Djuna Barnes en París en 1922

En Norteamérica, las autoridades la consideraban una autora pornográfica por su explicitud sexual; sufrió la censura y en 1915 Loy tenía más de un tercio de sus libros confiscados.

Sus ‘versos libres’, liberados de la sintaxis, causaban un entusiasmo salvaje. Su poesía, admirada por Gertrude Stein, Ezra Pound o James Joyce, ha tenido una gran influencia en el siglo XX.

Por este libro único se pasean los textos inéditos en castellano de los escritos emblemáticos de Loy (‘Aforismos sobre el Futurismo’ (1914) y el ‘Manifiesto Feminista’ (1914), entre otros), sus poemas (recuperando los manuscritos originales en inglés) y sus diseños y dibujos. Ilustrado con más de 150 imágenes, se pueden disfrutar otros textos sorprendentes, también inéditos, como ‘El Manifiesto de la Mujer Futurista’ (1912), de la artista francesa Valentine de Saint-Point, y el Manifiesto surrealista antifascista ‘Contre-Attaque‘, de la fotógrafa y activista francesa torturada por los nazis, Claude Cahun, y de otras notables figuras artísticas, escrito en 1935.

Fragmentos del Manifiesto Feminista, de Mina Loy, escrito en 1914, como réplica al Manifiesto Futurista (escrito por uno de sus fundadores, Filippo Tommaso Marinetti), donde se afirmaba ”el desprecio hacia la mujer”. Sorprendentemente y pese a su importancia, este texto vanguardista ha permanecido inédito en castellano hasta hoy, rescatado y traducido por La linterna sorda.

“Dejad de mirar a los hombres para averiguar lo que no  sois—buscad dentro de vosotras para saber lo que sois”.

“Los hombres y las mujeres son enemigos, con la enemistad del explotado hacia el parásito, del parásito hacia el explotado—en la actualidad están a merced del beneficio que pueda obtener cada uno de la dependencia sexual del otro—. El único punto en que se fusionan los intereses de los sexos—es el coito”.

 

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