Clinton, esa moderna Mesalina…

Clinton, esa moderna Mesalina…

 

¿Recordáis cuando Obama hacía campaña a las presidenciales? ¿Recordáis todas las voces que se le oponían? Y no me refiero a voces republicanas o de las más reaccionarias de EEUU. No. Me refiero a voces progresistas…

¿No recordáis como le atacaban porque era un negro rico, un negro que nunca había luchado activamente en contra de la discriminación, ni hacía de esa lucha un punto crucial de su programa… Un negro que, además, y por si fuera poco, no era del todo negro sino mestizo?

Un horror, vaya. Por ello, se le tiraban a degollina de todas partes. No sólo los blancos sino los negros. Hubo negros progres que aseguraban que ellos no votaban con su piel y que repetían incansablemente que cómo iban a votar a un negro rico en un país donde hay tantísimos negros pobres. Eso sin contar con que, además, si bien, a los ojos de muchos, Obama podía parecer negro, en el fondo, no lo era.

Se negaban a admitir que un negro (o medio negro) que llega a presidente arrastra una enorme carga simbólica que puede que no tenga consecuencias inmediatas pero que lanza un mensaje fuerte: los negros pueden.

Y añadían: aun suponiendo que Obama fuera negro ¿de qué sirve que un negro sea presidente si no es militante contra la discriminación? Se negaban a admitir que un negro (o medio negro) que llega a presidente arrastra una enorme carga simbólica que puede que no tenga consecuencias inmediatas pero que lanza un mensaje fuerte: los negros pueden. No sólo negaban ese valor simbólico, daban un paso más y añadían: “Mejor que gane Bush, por lo menos está claro que es blanco-blanco y no como ese falso negro. Además (este era el supremo argumento que coronaba todos los demás) nadie más racista que un negro racista”.

Eso aseguraban: Nadie más racista que un negro racista.

Y cuando Obama ganó ¿no recordáis cómo la gente de izquierdas lo lamentaba?

Decían: “Ha ganado un negro rico. Qué mal para los negros pobres porque Obama no va a cambiar la política económica de EEUU. Intentará, todo lo más, darle unos retoques. O sea, por ejemplo, intentará que haya una mínima cobertura sanitaria universal pero eso es una engañifa. Obama es capitalista, nunca mejorará la suerte de los negros. Es imposible que un capitalista lo haga. Es más: el triunfo de Obama perjudica a los negros porque los invisibiliza”.

Qué ¿no recordáis?

Ah, claro, no lo recordáis porque no ocurrió.

Pero con Hillary Clinton sí ha ocurrido. Ha ocurrido que la gente, incluso progresista, incluso las mujeres, han ido a degüello. Durante la campaña la acusaban de ser capitalista (¿más que Obama o Trump?), de ser rica (quizá más que Obama pero mucho menos que Trump), de no ser feminista (a Obama, sin embargo, casi que lo consideraban feminista, no por nada, claro, pues Obama nunca hizo una defensa especial del feminismo pero, bueno… y, por supuesto, feminista o no, Hillary está a años luz de ese machista agresivo y brutal que es Trump).

¿Cómo es posible que en vez de dirigir los ataques contra Trump, ese ejemplar que encarna la misoginia más delirante, se dediquen a criticar el no-feminismo de Hillary?

Y una se pregunta ¿cómo es posible que en vez de dirigir los ataques contra Trump, ese ejemplar que encarna la misoginia más delirante, se dediquen a criticar el no-feminismo de Hillary? Ya sabemos que no va a cambiar el sistema económico de EEUU y sabemos que el eslabón más débil de cualquier discriminación y abuso siempre son las mujeres. O sea, sabemos que ellas son las pobres de los pobres pero ¿Trump lo va a cambiar? ¿más que Hillary? Al menos esta es partidaria del aborto…

Es más: Clinton proponía legalizar la situación en la que se encuentran 11 millones de emigrantes sin papeles, muchos de ellos mujeres. Trump propone expulsarlos. ¿qué, no es más indignante esta última posición? Pues por lo que parece, no. Los progres siguen dale que te pego dando caña a Hillary.

La acusan de las matanzas que se han llevado a cabo bajo mandato Obama. En efecto, ella fue durante cuatro años (de 2009 a 2013) su Secretaria de Estado pero ¿no estaba a las órdenes del presidente? Pues no. Me quedo pálida oyendo que la llaman genocida sin poner en cabeza a Obama.

Nunca, como ya señalé aquí mismo, un hombre, por malo que sea, es tan vil como una mujer. Nunca.

mesalinaEn conclusión: Clinton, una Mesalina de tomo y lomo. Mesalina fue culpable de todos los horrores que cometió Claudio (un pobre hombre que se dejaba manipular por la arpía). Nunca, como ya señalé aquí mismo, un hombre, por malo que sea, es tan vil como una mujer. Nunca. Si un hombre comete errores, “Cherchez la femme”, dicen los franceses.

Y por eso, ahora que Trump ha ganado, hay progres a quienes se les ve encantados con la derrota de Clinton. Deliran con argumentos tales como que Hillary representa el sistema (se supone que Trump no). Deliran con argumentos como que, puesto que Hillary es capitalista, no puede ser feminista.

Sabemos que no es igual ser pobre que rica, claro que no. Lo sabemos perfectamente pero sabemos que el derecho a voto, la igualdad, el aborto y la libertad para casarse o divorciarse, entrar y salir, el acceso a la educación, etc. etc. benefician a todas las mujeres. Sabemos que el feminismo es transversal en muchos aspectos.

No es el capitalismo, no es el patriarcado, no es el machismo. Las culpables de que las pobres estén mal y su voz no se oiga son otras feministas.

Y ya lo que me deja de piedra es cuando culpan al feminismo de ricas de invisibilizar al feminismo de pobres (así lo formulan y ya me parece una formulación que rezuma populismo tipo Trump). No es el capitalismo, no es el patriarcado, no es el machismo. Las culpables de que las pobres estén mal y su voz no se oiga son otras feministas.

En definitiva, cabe preguntarse ¿por qué algunos progres dedican han dedicado más energías y entusiasmo a atacar a Clinton que a Trump? Pues porque son misóginos. Lo disfrazan de lo que sea, lo argumentan como sea, pero, el fondo, les encanta encontrar una mujer contra la que lanzarse. Deprimente pero verdad: Tan misóginos como los conservadores.

¿Por qué algunos progres dedican han dedicado más energías y entusiasmo a atacar a Clinton que a Trump? Pues porque son misóginos.

¡Feministas del mundo, uníos!

Sigamos el debate entre nosotras, porque ciertamente no tenemos una misma posición ni vital, ni intelectual, ni social, ni económica (no la podemos tener porque somos humanas, somos hijas de nuestras contradicciones, de nuestros límites, de nuestra historia, de nuestra clase, de nuestras cegueras) pero no dejemos que vengan a clasificarnos desde fuera. Tenemos mucho camino que recorrer juntas.

Vuelvo a repetir: ¡Feministas del mundo, uníos!

 

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