Casi la mitad de jóvenes cree que las empresas ejercen discriminación hacia las mujeres

 

Según un estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, la mitad de las personas jóvenes de España cree que las empresas ejercen algún tipo de discriminación hacia las mujeres. Son ellas las que se muestran más sensibles en esta cuestión: un 60 por ciento de ellas considera esta discriminación, mientras que la cifra de hombres que opinan así baja al 37 por ciento.

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud ha presentado su investigación Jóvenes y empleo, desde su propia mirada. El estudio nace con el objetivo de analizar, a través de una encuesta –de 2013 jóvenes entre 16 y 29 años- las expectativas, necesidades y deseos de la juventud española en relación a su formación y su incorporación al mercado laboral.

Los resultados muestran que casi la mitad de jóvenes españoles de entre 16 y 29 años considera que las empresas ejercen algún tipo de discriminación hacia las mujeres. Si bien el 45 por ciento considera que esta discriminación por sexo no es tal, casi la misma cantidad -44,2 por ciento- cree que sí se discrimina a las mujeres. Frente a estas cifras, solo un 2 por ciento considera que la discriminación la sufren los hombres.

El 60% de los hombres afirma que no existe discriminación, proporción que no llega al 40% entre las mujeres.

Estos datos muestran que la juventud española tiene posiciones muy divididas en este aspecto y que casi la mitad considera que todavía existe un desequilibrio laboral en función del sexo. De hecho, entre mujeres y hombres existe una clara disparidad a la hora de valorar esta cuestión. Son ellas las que muestran mayor sensibilidad en esta cuestión, ya que prácticamente el 60 por ciento considera que las empresas discriminan a las mujeres. El número de hombres con una misma opinión se reduce al 37 por ciento.

Por el contrario, el 60 por ciento de los hombres afirma que no existe discriminación, proporción que no llega al 40 por ciento entre las mujeres. En lo que sí parece existir acuerdo es en que no se discrimina al hombre. El porcentaje que lo cree así es residual en ambos casos.

Situaciones de discriminación

El estudio analiza también las opiniones de jóvenes en relación a posibles situaciones de discriminación desde una perspectiva de género. En este tema es donde más disparidad existe entre las opiniones de chicos y chicas, más que en otras de las cuestiones abordadas en el estudio como formación, políticas de empleo, expectativas de encontrar trabajo o emigración.

Lo más señalado por quienes la perciben, con mucha diferencia, es que las mujeres cobran menos que los hombres; así lo manifiesta el 73,1%

En relación a los aspectos concretos de la discriminación de las mujeres en el entorno laboral, lo más señalado por quienes la perciben, con mucha diferencia, es que las mujeres cobran menos que los hombres; así lo manifiesta el 73,1 por ciento. En segundo lugar, está el acceso a los puestos de mando, que ha señalado más de la mitad de jóvenes: casi el 53 por ciento. El 41,3 por ciento señala la conciliación del trabajo con la vida familiar, aspecto al que también son más sensibles las mujeres. Por último, se encuentra el acceso al trabajo, con un 33,4 por ciento; las posibilidades de desarrollo profesional, en un 23,4 por ciento; y la conciliación del trabajo con la vida personal, con un 9,4 por ciento. La opción de que las mujeres no sufren discriminación en ninguno de los casos anteriores solo ha sido adoptada por un 0,3 por ciento.

Conclusiones

El tipo de estudios, la situación laboral y la clase social marcan algunas tendencias destacables en sus opiniones. La población joven con estudios superiores y de clase social alta y media-alta valora en mayor medida la dificultad de las mujeres para acceder a puestos de manos y para conciliar el trabajo con la vida familiar. Por el contrario, la juventud desempleada y de clase social baja y media-baja señala más la discriminación que supone el propio acceso al trabajo y apuntan, en mucha mayor medida, la discriminación respecto a las posibilidades de desarrollo profesional.

Estas posturas concuerdan con una de las principales conclusiones del estudio que se refiere a que, más allá de que la crisis ha afectado especialmente a las personas más vulnerables, el impacto negativo no solo ha quebrado el presente sino que ha condicionado las expectativas, la autoconfianza y los recursos de jóvenes vulnerables. Las personas menos preparadas, las clases sociales con menos recursos, han sufrido una merma en su calidad de vida y, sobre todo, un cercenamiento en sus expectativas, resignándose a una vida “low cost”.

 

 

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