Todo sigue igual, lamentablemente

 

Una vez acabados los Juegos de Río vuelvo a la rutina diaria, el trabajo de mesa, la preparación de transmisiones y colaboraciones en diferentes foros; ponencias, mesas redondas, conferencias. Todo ello alternando mi día a día con la defensa del deporte minoritario, el deporte femenino y la igualdad de género en el ámbito deportivo.

A la vuelta de los Juegos he podido repasar la prensa que, durante el mes que yo he estado fuera, ha cubierto la cita olímpica, no sólo en España sino internacionalmente también y me he sorprendido.

En esta misma tribuna, hace unas semanas, ya se publicó alguna de las “lindezas” que sobre la cobertura de competición femenina de Río se fueron publicando tanto en prensa escrita como en redes sociales. Y preparando un congreso en Gijón de Mujer y Deporte, investigué en el ámbito internacional para ver qué se había publicado.

Si algunos de los mensajes por Twitter en España eran sorprendentes y desagradables, me sentí aún peor con la cobertura que se dio, en este aspecto, en el ámbito internacional. Desde resaltar el físico de las deportistas por encima de sus habilidades deportivas hasta lenguaje deliberadamente ambiguo con tintes sexuales y sexistas en segundo término. De pena.

Desde resaltar el físico de las deportistas por encima de sus habilidades deportivas hasta lenguaje deliberadamente ambiguo con tintes sexuales y sexistas en segundo término. De pena.

Y preparando otras ponencias sobre el deporte femenino y su invisibilidad en los medios de comunicación, sigo constatando los porcentajes de presencia femenina en federaciones deportivas: instituciones como el Consejo Superior de Deportes o el Comité Olímpico Español en las que menos del 30% de sus cúpulas directivas son mujeres.

La pirámide sigue encabezada por hombres que continúan contando para sus equipos directivos con más hombres. Y yo me pregunto: si la gestión y el éxito no tienen sexo ¿es que no hay mujeres capacitadas para estar en esos puestos de responsabilidad en el mundo deportivo?

La pirámide sigue encabezada por hombres que continúan contando para sus equipos directivos con más hombres.

Desde que yo empecé mi carrera profesional se han producido avances en este terreno pero si miro hacia delante… ¡nos falta tanto por recorrer!. A veces me llega el desánimo pero creo que si los que defendemos el deporte femenino con tanto ahínco desde hace tantos años nos rendimos por falta de resultados, el retroceso será brutal y no habrá merecido la pena esa labor de hormiguita que hasta ahora hemos hecho.

Seguiremos, pues, adelante.

 

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