La Trata de Mujeres: en la puerta de al lado

La Trata de Mujeres: en la puerta de al lado

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La “I Escuela de Empoderamiento de Illescas” es un proyecto innovador en Castilla-La Mancha que quiere fomentar la participación política, económica, cultural y social de las mujeres del municipio y la construcción de redes de solidaridad e intercambio con otras escuelas, centros de la mujer y organizaciones de acción social de Toledo y resto de la región.

En la jornada de ayer se celebró la mesa redonda “La Trata de Mujeres: en la puerta de al lado”, donde se puso de manifiesto, por parte de Eva Martínez Ambite (Asociación Anzadeia), Mariano Calleja, (Ilustre Colegio Abogados de Madrid) y Sonia Lamas (Centro de Asistencia a las Víctimas de Agresiones Sexuales, C.A.V.A.S), que la trata de mujeres y niñas es una de las manifestaciones más extremas de violencia de género.

Entre los puntos más relevantes de sus planteamientos, destacamos que:

  • Las Administraciones Públicas tienen la obligación de perseguir el crimen y prevenir el delito, pero también de actuar sobre la demanda, pues es indudable que sin demanda no habría este mercadeo de seres humanos.
  • Es imprescindible cuestionar la demanda para acabar con todas estas nuevas modalidades de esclavitud sexual que afectan a todas las mujeres en el mundo y en particular a las mujeres que más vulnerabilidad están viviendo.
  • No podemos olvidar el uso de las nuevas tecnologías como mecanismos de captación y control de mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual.
  • La atención a las mujeres víctimas de trata requiere de atención especializada desde todos los ámbitos, en especial: psicosocial, jurídico/policial y sanitario.

Desde la mesa, se defendió la postura abolicionista, que significa optar por un modelo normativo y social encaminado a deslegitimar las prácticas masculinas de consumo sexual de mujeres y reclamar acciones políticas encaminadas, entre otras cosas, a:

  • desarticular la mal llamada industria del sexo y el proxenetismo.
  • desmovilizar y reprobar las prácticas de los prostituidores, sin cuyo dinero sería imposible la subsistencia del mercado prostitucional.
  • garantizar la vida e integridad de las mujeres que sobreviven en prostitución, mediante medidas de protección e integración social.

 

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