Falacias sobre violencia de género y custodia compartida en medios de comunicación

 

El pasado día 10 de octubre se publicaba en el diario La Voz de Galicia, un artículo sobre la custodia compartida, en el que se detallaban las cifras en las que era impuesta por Tribunales o, consensuada por los progenitores, haciendo referencia a la reclamación de algunos colectivos de padres y madres que reivindican que la custodia compartida se instaure de modo genérico en nuestro país. Sin entrar a debatir sobre lo oportuno o no de una reforma del Código Civil al respecto, y sin hacer mención alguna a mi opinión sobre el asunto, lo que sería objeto de otra reflexión, destaco que en la misma página y en el centro, se incluía un artículo, supongo que de opinión, en el que un compañero abogado de A Coruña, el cual era descrito como experto en custodias, afirmaba, sin reserva alguna que, denunciar “por un quítame allá esas pajas” ante el Juzgado de Violencia de género es una “artimaña demasiado utilizada” por madres desaprensivas para evitar la imposición de una custodia compartida.

No puedo dejar así en el aire una opinión como esta, por la gravedad de lo que afirma y por la falta de rigor de que adolece, siendo así una afirmación harto arbitraria, peligrosa y carente de base alguna. Los datos, precisamente, apuntan a todo lo contrario.

Según Datos de ONU Mujeres, en todo el mundo una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. En 2012, en uno de cada dos casos de muertes de mujeres, el autor era su compañero sentimental o un miembro de su familia, en los hombres esta circunstancia solo se dio en uno de cada 20 casos.

Según datos del Ministerio de Sanidad, en el año 2015 se interpusieron 129.193 denuncias por delitos de Violencia de Género. En el año 2015 murieron 60 mujeres a manos de sus compañeros varones, y en el año 2016 ya han muerto 34 mujeres víctimas de asesinatos machistas.

En España desde el año 2004 existen Juzgados especializados en atender los delitos de violencia cometidos contra mujeres. Según estudios de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, entre la juventud y la población escolar la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad que, lejos de remitir, sorprendentemente no solo se mantiene muy presente en el ámbito de sus relaciones personales, sino que aumenta ligeramente. El número de menores juzgados por delitos de violencia de género, aumenta cada año según datos del Consejo General del Poder Judicial, y eso sin mencionar el incremento del consumo de prostitución por varones cada vez de menos edad.

Entre la juventud y la población escolar la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad que, lejos de remitir, sorprendentemente no solo se mantiene muy presente en el ámbito de sus relaciones personales, sino que aumenta ligeramente.

Recién publicada la LO 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género, y como reacción al gran paso adelante en la defensa de los derechos de las mujeres que supuso que se reconociera la violencia contra las mujeres como una cuestión de Estado, surgieron voces que, sin datos de ningún tipo, alertaron sobre una supuesta práctica, a veces aconsejada por determinados abogados y abogadas se decía, consistente en presentar denuncias falsas por supuestos delitos de maltrato, con el fin de obtener cierto trato favorable en la determinación de la custodia o fijación de regímenes de visitas. Tras esas manifestaciones carentes de base alguna y solamente apoyadas en simples opiniones personales, la opinión general construyó un falso discurso, según el cual, una denuncia por violencia de género escondía un interés perseguido por la mujer para verse mejorada ante una posible sentencia que resolviera sobre la custodia de menores. Esto resultó extremadamente perjudicial, ya que anulaba todo lo que se había conseguido con dicha ley, pues habiendo ya las mujeres, superado sus miedos y comenzando a atreverse a denunciar al prever el apoyo de las instituciones, éste se volvió contra ellas al instaurarse un intransigente descrédito ante las denuncias por maltrato, que aún hoy día se convierte en una amenaza para cualquier mujer que se decida a denunciar, y ello debido en gran parte, a manifestaciones de ese tipo.

En toda la historia del movimiento feminista, las grandes victorias a favor de los derechos de las mujeres, han venido siempre seguidas por virulentos ataques en forma de reacciones en contra del avance hacia una justa igualdad entre hombres y mujeres, y éste fue un claro ejemplo de reacciones de ese tipo. Ante esto, el Consejo General del Poder Judicial realizó una serie de investigaciones al respecto, según las cuales se concluyó que solo el 0,0015 % de las denuncias podía afirmarse que eran denuncias falsas. La Fiscalía de Sala contra la Violencia sobre la Mujer con la colaboración de todos las Fiscalías Delegadas en las diferentes provincias concluyó, en su estudio, que ese porcentaje era del 0’006%. Doña Teresa Peramato, Fiscal adscrita a la Fiscalía de la Sala contra la Violencia contra la Mujer, y Doña Ana María Ferrer, Magistrada del Tribunal Supremo, en el IX Congreso Internacional de Bioética celebrado este mes de Octubre en Gijón, insistieron sobre este aspecto, volviendo de nuevo a reiterar que la realidad de las denuncias falsas resultaba totalmente anecdótica e insignificante con relación al número total de denuncias que se interponen por violencia de género, y que no es verdad, y que sea una realidad constatable con datos, que las mujeres denuncien en falso.

En toda la historia del movimiento feminista, las grandes victorias a favor de los derechos de las mujeres, han venido siempre seguidas por virulentos ataques en forma de reacciones en contra del avance hacia una justa igualdad entre hombres y mujeres…

Un 0,0015 % o 0’006 % no es ejemplo de nada, al contrario, resulta anecdótico. Lo que no es anecdótico es que se hayan interpuesto 129.193 denuncias en tan solo un año. Esto sí ofrece un reflejo de la sociedad española actual, muy alejada de ese pretendida igualdad a la que supuestamente han llegado ya hombres y mujeres, y en la que las relaciones de pareja se siguen construyendo según esquemas verticales de poder, perpetuándose ese poder mediante la ejecución de actos violentos, en su mayoría, dentro del domicilio y en muchas ocasiones en presencia de los y las menores. Una violencia que no se instaura de modo inmediato mediante golpes, sino que los golpes y la violencia física llegan tras un recorrido salpicado de vejaciones, insultos, anulación, te quiero, todo lo haces mal, no me dejes, tú estás hecha para estar conmigo, estamos hechos el uno para el otro, que deja a las mujeres tan vulnerables como que no son siquiera conscientes del sufrimiento que padecen.

Afirmar de ese modo, que mujeres “desaprensivas”, como así refiere expresamente el artículo, denuncian en falso ante los Juzgados para evitar una custodia compartida, resulta un análisis, además de falso, simplista y ajeno a la realidad que viven un gran número de mujeres madres que se separan. Es alentar la incredulidad a la que deben enfrentarse las mujeres que denuncian, incredulidad precisamente auspiciada por opiniones como ésta, que no han hecho sino poner más trabas al durísimo camino que emprenden las mujeres que deciden denunciar, y además oculta también ese gran número de mujeres que precisamente, deciden no denunciar por temor y por miedo a ser tachadas de mentir, o incluso por evitar que sus hijos e hijas conozcan esa faceta violenta de algunos padres. Según datos de una macro encuesta del Ministerio de Sanidad del año 2015, el 67’7 % de las mujeres víctimas de maltrato no denuncia, porque tiene miedo, vergüenza o porque resta importancia a lo que les ocurre.

Afirmar de ese modo, que mujeres “desaprensivas”, como así refiere expresamente el artículo, denuncian en falso ante los Juzgados para evitar una custodia compartida, resulta un análisis, además de falso, simplista y ajeno a la realidad que viven un gran número de mujeres madres que se separan.

Las campañas publicitarias del Gobierno y de las Instituciones animan a denunciar, por lo que manifestaciones como esta solo hacen que aumentar las trabas que las mujeres ya sufren para vencer su miedo y atreverse a denunciar. Cualquier profesional que haya acompañado durante este camino a una mujer que denuncia, habrá comprobado que, resulta tortuoso, complicado y en muchas ocasiones inútil, pues son estos, actos mayoritariamente cometidos en el entorno privado de las familias, carentes de testigos y que no permiten aportar más medios de prueba que la denuncia de la víctima, por lo que las sentencias absolutorias son numerosas, pero no por ello, debe concluirse que sean consecuencia de una denuncia falsa, y porque muchas veces es imposible para el Juzgado creer que haya mujeres, que en la situación social actual, estén soportando los hechos que se detallan en las denuncias.

Por tanto, ante asuntos como éste, solo pedimos rigor y cautela.

 

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