La Asociación en Defensa del Derecho de la Infancia a la Familia se adhiere al manifiesto «No somos vasijas»

 

En un comunicado remitido a los medios, ADDIF, Asociación en Defensa del Derecho de la Infancia a la Familia –Adopción y Acogimiento- manifiesta su adhesión al Manifiesto “No somos vasijas” (firmado por las filósofas Amelia Valcárcel, Victoria Camps, Alicia Miyares (…), las juristas Maria Luisa Balaguer, Mar Esquembre (…), las escritoras Laura Freixas i Gemma Lienas (…), la periodista y presidenta (2003-2007) de la FELGTB, Beatriz Gimeno, entre  otras…). En este comunicado plantea también que «la Gestación Subrogada, popularmente conocida como “vientres de alquiler”, suscita muchas dudas éticas y que, por tanto, podría comportar riesgos emocionales y psicológicos, tanto para la mujer que participa como gestante, como para los futuros padres e hijos».

ADDIF reconoce que esta práctica hace uso del cuerpo de la mujer a cambio de dinero y que es utilizada «como un medio que satisface el deseo de otros y no como un fin en sí misma». Además, señalan que recurrir al alquiler de vientres supone reducir el proceso de embarazo y parto a un fenómeno biológico, «cuando es sabido que la gestación, el parto y el nacimiento de un niño conllevan importantes implicaciones emocionales y psicológicas, tanto para la  madre gestante como para la criatura que nace».

Por ello, recuerdan que la adopción es una medida de protección para aquellos niños que han perdido a su familia de origen y defienden que la paternidad adoptiva responde tanto al deseo de paternidad  de unos adultos, como al derecho de todo niño en desamparo a tener una familia.

En contrapartida, la subrogación responde al deseo de paternidad/maternidad de unos adultos, que utilizan a otros para llevarlo a cabo. ADDIF se refiere también al argumento que utilizan quienes defienden el alquiler de vientres, comparando esta práctica con la reproducción asistida, y recuerdan que esta «con donación o no de gametos, no requiere pedir a otra mujer que tenga un embarazo y un parto y que dé al niño que ha nacido de ella a otra persona o pareja».

ADDIF mantiene sus dudas sobre esta práctica y afirma en el comunicado que «no debería comercializarse».

 

 

 

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