Acoso escolar: prevención y concienciación

 

Estos últimos días, hemos visto en las noticias, lamentablemente un caso más de violencia y acoso escolar por parte de unos niños de 12 años a una niña de 8. Escuchar las edades, ya se ponen los pelos de punta, y el número de agresores, es para echarse a temblar. ¿Cómo es posible que un grupo de niños de tan temprana edad ataquen salvajemente a otra niña, de forma tan cruel? No consigo explicármelo. Asistimos horrorizados a estas noticias diariamente. Algo ocurre. Algo no anda bien. En este caso en particular, se añade otro de nuestros problemas más preocupantes. Como es el del machismo y la intolerancia, hacia lo diferente o que se salga de los estereotipos, como su manera de vestirse. Aquí tenemos mucha tela que cortar en cuanto a los valores que las familias debemos transmitir, para evitar estas barbaridades.

El acoso escolar es un problema que no diferencia sexos, evidentemente. Lo sufren a diario muchos de nuestros niños, pero este caso además, trata de una niña, digamos atípica a los estereotipos dados por nuestra sociedad, una niña que se negaba a vestirse como todas las demás, y con una personalidad propia, por lo tanto tenemos un problema de convivencia, falta de respeto e intolerancia muy grave.

Seguimos insistiendo en que en las familias, debemos de tener mucho cuidado con nuestros comentarios, nuestros prejuicios, nuestras maneras de afrontar ciertos temas, o hablar de ciertos colectivos. Debemos hacer hincapié en nuestros hijos, en fomentar el respeto, la tolerancia, el vive y deja vivir. Porque si no, podemos estar construyendo, sin apenas darnos cuenta, y de manera casi inocente, este tipo de conductas que pueden llegar a extremos tales, como este, con una violencia ilimitada, y alejada de todo tipo de compasión.

Por lo tanto, el problema, no lo tienen los niños y niñas agredidos, ni mucho menos, sino los agresores, esos pequeños salvajes que, reflejan una falta de valores, de convivencia social, de empatía alarmantes.

Por si no fuera poco, los colegios e institutos, en general, no están a la altura de las circunstancias en estos casos. Y las familias de los agredidos, se ven encima despreciados e ignorados por la dirección de los centros e incluso a veces amenazados. No todos, afortunadamente, insisto.

Doy fe de ello, porque, desgraciadamente, estuve muy cerca de un caso de acoso en mi municipio. El instituto, lo primero que hace, ante las primeras señales (no hablo de todos, por supuesto) es quitar importancia, y decidir, sin un seguimiento o protocolo activado en casos de acoso, que son chiquilladas y cosas de niños.

Nada más lejos de la realidad. Es muy diferenciable un caso de acoso, en el que, por regla general varios niños o niñas se meten constantemente con una persona a diario, a peleas y discusiones entre ellos.

Hay directores, lo sé, porque lo he oído con mis propios oídos, que están más pendientes o preocupados por la reputación del centro, y no manchar el expediente, de cara a ayudas, que a solucionar el problema e implicarse en ayudar a un niño o niña que este siendo acosada o acosado..

En el caso que describo, y viví personalmente, no solo minimizaron el tema, desde dirección, orientador, etc, sino que amenazaron directamente a los padres del agredido a “demostrar” que realmente estaba siendo acosado.

O nos ponemos todos manos a la obra, institutos, colegios, familias, orientadores, o esto puede convertirse en un problema mayor aún.

Hay que tomar conciencia. Y no se puede permitir, como en el caso que nos ocupa, que esos niños, sigan en el centro, mientras la niña se recupera de la brutal paliza en el hospital, de las fracturas diversas y desprendimiento de riñón, en su cuerpecito de tan sólo 8 años.

Esos niños, son menores, por supuesto, y tienen sus derechos, y no se les puede juzgar, pero habrá que mantenerles, en algún sitio donde analicen el por qué de estas conductas tan violentas y así evitar que ningún otro niño o niña pueda volver a sufrir este calvario.

Hay un colegio escandinavo en Madrid, el Jenny Dettman, que utiliza un método contra el acoso escolar llamado “Kiva”, que significa chulo, guay. Es un programa para prevenir y afrontar el acoso, y diseñado por psicólogos y sociólogos de la Universidad de Turku en Finlandia.

Cuenta con la financiación del Ministerio de Educación y Cultura del país, desde 2007, y se aplica en el 90% de los colegios finlandeses.

Los alumnos acuden a clases donde se habla de los distintos tipos de acoso, para reconocerlos, y no pasar del tema, como es lo habitual, y no confundirlo con “chiquilladas” y cosas de niños, como hacemos aquí a la primera de cambio. Funciona muy bien, y aunque, por supuesto se dan casos, son muy pocos, utilizan todas las herramientas de que disponen y lo afrontan como corresponde, en ningún caso, lo dejan pasar, o minimizan. Lo aplican desde los seis años del alumno, con clases de convivencia, que previenen este tipo de conductas.

Lo mejor, sin ninguna duda, es afrontar el problema con medidas y herramientas, sin dar la espalda y con un sistema de prevención y concienciación a los propios alumnos, que son el futuro de nuestra sociedad.

Nuestro sistema educativo, entre todas sus carencias, que son muchas, están la falta de asignaturas o clases emocionales, todo lo basamos en competitividad, y notas . En este centro trabajan sobre las emociones, los roles de cada uno e identifican a  las víctimas de los acosadores, con material online.

Este sistema de prevención es viable y se podría instaurar perfectamente en nuestro país, con interés, afrontando el problema, con una mayor inversión en nuestros jóvenes y por supuesto, sin recortes en educación, y fomentando solamente los alumnos más brillantes, dotándoles de becas y premios, dejando al resto desamparado y sin recursos.

Lo mejor, sin ninguna duda, es afrontar el problema con medidas y herramientas, sin dar la espalda y con un sistema de prevención y concienciación a los propios alumnos, que son el futuro de nuestra sociedad.

 

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