Una mirada de género. Igualdad en el empleo y empleo de calidad para acabar con la brecha de género en pensiones

 

Esta semana el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ha puesto en el centro de la agenda sindical la urgencia de que el gobierno en funciones aumente las pensiones y la cuantía del Salario mínimo para 2017. Junto a los incrementos salariales y la extensión de la protección social mediante una Renta Mínima Garantizada, son medidas que deben tomarse para combatir el creciente empobrecimiento de la sociedad,  porque las necesidades de las personas no pueden esperar a intereses partidistas o períodos electorales. En el caso de las mujeres, la urgencia de las medidas se hace perentoria, por el importante y positivo impacto de género que implican: porque las mujeres son mayoría entre quienes reciben los salarios más bajos, porque las cuantías salariales se ven determinadas por las peores condiciones laborales (tiempo parcial, segregación, temporalidad…), porque son minoría en recibir prestaciones sociales, por la existencia de brechas salariales en todas las ocupaciones y porque esta brecha se prolonga e intensifica en las pensiones de jubilación.

Esta semana, Ignacio  Fernández Toxo, secretario general de CCOO demandaba al gobierno: “Las pensiones, de acuerdo con la previsión de inflación, deben subir un 1,1% y el salario mínimo a 800 euros en 2017”. Medidas muy necesarias para el conjunto de la población trabajadora, para combatir el creciente empobrecimiento de la sociedad, para garantizar la cohesión social y que hay que tomar de inmediato porque las necesidades de la gente no pueden esperar a intereses partidistas o períodos electorales. En el caso de las mujeres, la urgencia de las medidas se hace perentoria, por el importante y positivo impacto de género que implican.

 

1. Porque las mujeres son mayoría entre quienes reciben los salarios más bajos, y por la brecha salarial de género existente.

Como denunció la Secretaría Confederal de Mujer e Igualdad de CCOO tras conocer los datos sobre la encuesta de Estructura Salarial de 2015, publicados por el INE el pasado mes de junio, ( la brecha salarial entre mujeres y hombres es la monetarización de la discriminación): “las mujeres son quienes continúan percibiendo los salarios más bajos. El 68% de las personas que en 2014 ganaban entre 0 y 1 vez el  Salario mínimo Interprofesional (SMI), y el 54% de quienes ganaban entre 1 y 2 veces el SMI eran mujeres. Todo ello pone de relieve que la pobreza laboral tiene rostro de mujer”.

Además de ser mayoría entre quienes reciben los salarios más bajos, continúa la brecha salarial de género en todas las ocupaciones. Tomando como referencia las ganancias medias anuales, en 2014 “el salario medio anual de las mujeres fue de 19.744,82 euros, mientras que el de los hombres fue de 25.727,24 euros”. Desde CCOO no queremos que la igualdad salarial se produzca porque se reduzcan los salarios masculinos, por lo que calculamos cuánto supone el salario masculino respecto del femenino, y por tanto, cuánto debe aumentar el femenino para equiparse. Así, en 2014, el salario medio masculino fue el 130% del femenino. Por eso hablamos de una brecha salarial de género del 30%, que es lo que tendría que aumentar el salario medio anual de las mujeres para equipararse con el salario medio anual de los hombres.

2. Porque las desigualdades laborales y sociales también determinan la brecha de género en las pensiones.

En el Informe de marzo de 2016 de la Secretaría Confederal de Mujer eIgualdad Combatir las barreras en el acceso, la precariedad en el empleo de las mujeres y la brecha salarial, prioridades para CCOO, se proporciona un análisis de la brecha salarial en pensiones, así como la incidencia de la crisis y de medidas del gobierno del PP en el agravamiento de la situación económica de las mujeres jubiladas y pensionistas y su empobrecimiento: “La desigualdad salarial que sufren las mujeres españolas a lo largo de toda su vida laboral se agudiza al llegar a la jubilación cuando cobran una pensión media de 691 euros/mes, frente a los 1.143 euros/mes que perciben los hombres en 2013. En este caso la pensión de las mujeres tiene que aumentar un 65% para equipararse a la pensión de los varones. La mayor desigualdad en las pensiones se produce en el tramo de edad de 70 a 74 años, las mujeres perciben un 41% menos que los varones. En el caso de las pensionistas con más de 85 años su pensión es un 39% inferior a la de los hombres, pero su situación es más delicada porque el 33% percibe la pensión mínima frente al 21% de los hombres”.

Las mujeres pensionistas y jubiladas son un colectivo que ha vivido en su realidad cotidiana de manera especial el empeoramiento derivado de la crisis y de las políticas antisociales del PP. Porque en la población mayor se concentran las necesidades de servicios públicos y protección social, son quienes han sufrido directamente el impacto de los recortes sociales, el desmantelamiento de los servicios públicos, el estrangulamiento efectivo de la Ley de Dependencia, el copago farmacéutico, la congelación y pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. Un empeoramiento general que ha agravado los riesgos de discriminación múltiple para las mujeres mayores.

Las mujeres mayores son la mayoría de las personas usuarias del sistema de dependencia (por su mayor esperanza de vida, miles de mujeres llegan a edades muy avanzadas necesitando cuidados permanentes), y que la Dependencia y, en general los servicios sociales, son un sector de empleo feminizado, que, en solo  tres años, hasta el 2013, perdió 56.700 empleos de los que el 85% eran desempeñados por mujeres (48.300). El colectivo de personas cuidadoras no profesionales es en un 90% mujeres, muchas de las cuáles han tenido que dejar sus empleos para atender a sus familiares, con el consiguiente efecto en sus pensiones futuras. Ha crecido el empobrecimiento de las mayores de 65 años (1 de cada 5 está en riesgo de pobreza), y, si se suman otros factores (pensión no contributiva o asistencial, familiares a cargo, discapacidad, etc.) esta pobreza se multiplica.

Como ha manifestado Ana Herranz, secretaria confederal de Mujer e Igualdad de CCOO: “Debemos aumentar la cuantía del Salario Mínimo y debemos actualizar las pensiones, recuperar la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, que puede suponer perder casi un 30% de la pensión en 15 años. Porque debemos terminar con las brechas de género en salarios y pensiones. Sabemos que mejorando en el presente los salarios, las pensiones, la protección social y los servicios públicos mejoramos las condiciones de vida de las personas mayores, pensionistas y jubiladas, las actuales y las del futuro”.

 

Revista Trabajadora, n. 58 (septiembre de 2016). Puedes consultar y descargar el número completo en:

http://www.ccoo.es/cms/g/public/o/4/o164985.pdf

CATEGORÍAS
Comparte