Tres feminismos, tres (debidamente ordenados, además)

Tres feminismos, tres (debidamente ordenados, además)

Después de las sabias homilías de Javier Marías sobre el buen feminismo al que él, sin dudarlo, se afiliaría; después de las prédicas que algunos cuelgan en nuestros muros de Facebook o ponen como apostillas a nuestros artículos y donde nos explican en qué consiste la auténtica lucha feminista (que no es, por supuesto, la que practicamos) llega, por fin:

¡El libro de texto, tachán, tachán! ese que estábamos esperando con tanta ilusión y tanto frenesí. Lo edita Santillana y lo destina al alumnado de 4º de la ESO pues la piadosa editorial considera que, a los 15/16 años, a l@s jóvenes de España ya hay que prevenirlos debidamente frente a los desvaríos de nuestra época.

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El manual disecciona las tres “formas básicas” de feminismo y las organiza sabiamente de más a menos horrendas. De hecho, la última está muy bien. Es la guay.

Primera forma: “Los movimientos radicales”.

Esos que “defienden la confrontación entre los sexos” (ojo: el hecho de que nos maten, nos trituren, nos abusen y nos ninguneen no es lo que fomenta esa fea confrontación, la confrontación surge por oponerse a todo ello). Y, fijaros qué horror: “algunos de esos partidos defienden el lesbianismo como la mejor opción sexual para las mujeres”. ¡Hala, todas las mujeres dedicadas a odiar a los hombres y a enrollarse unas con otras!

En España, el honor de representar esta jauría de locas recae en el Partido Feminista, fundado por Lidia Falcón. A Lidia esto le va a encantar, lo sé.

Segunda forma: “Tendencia Feminista-socialista”.

Según el manual, esta corriente no defiende los derechos de las mujeres separados de los problemas de marginación que sufren “las personas en general” (ojo: “las personas en general”) pues sostiene que tales problemas de marginación han de abordarse juntamente con los que afectan a “la humanidad”: educación, salud, empleo… La organización que en España representa esta corriente es la Federación de Mujeres Progresistas. Me sospecho que, contrariamente a Lidia Falcón, a la Federación de Mujeres Progresistas no le va a gustar nada, nada que el texto diga que la FMP carece de objetivos y reivindicaciones propias para las mujeres (una se pregunta, además, para qué existe la FMP si no pide nada específico…)

A la Federación de Mujeres Progresistas no le va a gustar nada, nada que el texto diga que la FMP carece de objetivos y reivindicaciones propias para las mujeres (una se pregunta, además, para qué existe la FMP si no pide nada específico…)

Obsérvese, además, que el manual llega lejos en su empeño por desleír singularidades de cualquier tipo (no solo las ligadas al género, también a las clases sociales). En efecto, lo de “las personas en general” y lo de “la humanidad” actúan como poderosos disolventes. Porque, a ver, “personas en general” son Amancio Ortega, Rajoy (sí, sí es persona en general), Bertín Osborne, Maruenda (digo como con Rajoy: cuesta creerlo, pero es persona en general), Pujol (cualquiera de los Pujol tomados uno a uno y en su conjunto son personas en general)… pero también son personas en general las refugiadas sirias, las niñas violadas con siete años, las analfabetas marroquíes, las mujeres salvadoreñas condenadas a treinta años de prisión por haber abortado, etc. ¿Hemos de suponer que tanto unos como otras, en tanto que son “personas en general” sufren problemas de marginación?

Tercero: “El feminismo liberal-reformista”

Creo que esta “forma básica de feminismo” es la que más me gusta. Adoro hasta su nombre: “liberal-reformista”. Y va directa al grano: “pretende conseguir la igualdad de derechos en todos los campos”. Aunque, acto seguido, el manual olvida lo que acaba de decir sobre “la igualdad de derechos en todos los campos”” y habla de los intereses de “la mujer”. O sea, ya no somos iguales. Además, cabe preguntarse: ¿a qué mujer se refiere? ¿a la de Rajoy, a Ana Patricia Botín, a María Dolores de Cospedal, a Rita Barberá?). Rápidamente aclara que los intereses de esta “mujer” son los de “ciudadana, madre y consumidora” (ahí, ahí, ahí le has dado). Entonces sí, ya empieza a dibujarse el perfil de esa “mujer” que tiene derechos civiles y vota (ya sabemos a quién),  pero, ante todo, es madre, hace la compra para toda la familia y no quiere pagar por las judías ni por los calzoncillos ni por el detergente más de lo debido… Esa es mi chica… (en fin, no la mía, la del manual). Dice el manual que la lucha de este feminismo liberal-reformista es por 1. “la dignificación del trabajo que realizan las amas de casa” (se supone que los trabajos de camareras, cajeras, empleadas, etc. no necesitan dignificarse) 2. “las condiciones de empleo para las embarazadas” y 3. “la protección de la maternidad”. O sea, si no estás embarazada ni eres madre, te las apañas como puedas con tus condiciones de empleo, guapa, porque si quieres el apoyo del feminismo liberal-reformista, pues te embarazas y así, además, le das hijos a la patria.

Si no estás embarazada ni eres madre, te las apañas como puedas con tus condiciones de empleo, guapa, porque si quieres el apoyo del feminismo liberal-reformista, pues te embarazas y así, además, le das hijos a la patria.

Como recordarán, las otras dos “formas básicas” de feminismo, estaban representadas en España por una organización cada una. Esta tercera nada en la abundancia: “Asociaciones de Mujeres Conservadoras, Asociaciones de Amas de Casa, Asociaciones de Apoyo a la Familia y otras” (todas en plural) aunque lo que me encantan es el “y otras” porque deja entrever un sinfín de aguerridas formaciones luchando por las “amas de casa, las embarazadas y las madres” (y, como dije antes: las que no entráis en ninguna de esas categorías es que sois unas mala pécoras que no merecéis ningún respecto ni consideración y si, por ejemplo, os violan, será por algo y lo tendréis merecido).

 

¿A que este manual es divino? (divino en el sentido literal del término porque seguro que complace a todas las divinidades, ya sean las del Olimpo, las de los aztecas, Alá, Dios Padre, Yahvé, etc. etc.)

 

Firma aquí la petición en Change.org para la retirada del libro.

 

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