Neoliberalismo y cuerpo de la mujer (2)

 

Hoy quiero hablar sobre otra forma de explotación sobre las mujeres, que es la prostitución.

Como me pasa desde que soy padre, estas reflexiones me vienen a la cabeza por situaciones que vivo con mi hijo y mi hija.

Hace unos días estábamos en plena calle Alcalá y vimos a una chica, que a mi entender tendría unos 18 años como mucho. Mis hijos son adoptados, su padre y madre biológicos son de África, y solemos fijarnos cuando vemos personas negras adultas para buscar referentes en los que mi hija y mi hijo se puedan imaginar cómo van a ser en unos años. “La chica de Alcalá” guardaba un parecido a mi hija, llevaba hasta las mismas extensiones que se acaba de poner ella y mi comentario inmediato fue: “hija mía, cuando seas mayor puede que te parezcas a ella”. Cuál fue mi sorpresa al ver que un metro detrás de ella caminaba un señor de unos 70 o más años, siguiéndola. Me dolió, pensé, en qué diferentes serían las circunstancias entre mi hija y ella; qué la habría llevado a vender su cuerpo (u obligado a venderlo más bien).

Unos días más tarde, llevándoles al colegio, vi a varios niños (no ese niños genérico, sino niños) coleccionando, como cromos, papelitos donde se anuncian a las mujeres como producto de venta. La vida de una mujer, con sus alegrías y penas, reducida a un cromo, símbolo total del mensaje que estamos transmitiendo a los futuros hombres, esos que queremos traten a las mujeres como personas con todos sus derechos y no asesinen todos los años a cerca de un centenar de madres, amigas, hermanas, vecinas…

Dicho esto, voy a expresar mi opinión sobre la prostitución, que como os podéis ir ya imaginando es contraria a la regulación y favorable a leyes que penalicen la compra de contacto sexual, la venta de sexo

No creo que ninguna mujer crezca queriendo ser prostituida (neomachistas que me leéis, antes de criticarme por centrarme sólo en la prostitución femenina, lo siento, pero no lo podéis comparar en cifras y en trato con la prostitución masculina).

En una sociedad donde la igualdad de la mujer en todos los aspectos de la vida está tan defenestrada, muchas mujeres son prostituidas, ya sea por el proxeneta, ya sea por la sociedad.

Sí, la sociedad es proxeneta, una sociedad que empuja a muchas mujeres a vender su cuerpo. La sociedad es patriarcal y neoliberal, las condiciones de partida siempre son peores para las mujeres.

Para algunos/as la prostitución es igual que vender tu fuerza de trabajo; personalmente no lo creo, vender tu cuerpo es una forma de servidumbre temporal, que por lo tanto a efectos legales no puede existir. El mercado no puede imperar en todo y todos/as, simplemente no quiero que todo sea objeto de compra/venta en el mercado.

Quieren una regulación de la prostitución como punto de mejora de las mujeres, pero una regulación no implica mejora de las condiciones de vida, el mercado siempre quiere más y más barato, reducir costes en la producción, más margen de beneficios, el mercado no puede regular vidas humanas, es la ética la que tiene que ayudarnos a vivir dignamente.

¿Qué debemos hacer?

Lo primero educación, en las escuelas, para construir una nueva masculinidad, y luego en todos los ámbitos educativos, la igualdad tiene que ser una asignatura transversal. En la universidad a los futuros abogados/as, jueces/juezas profesores/as se les tiene que enseñar la importancia vital de la igualdad si queremos realmente cambiar las cosas. Educar a la policía y concienciarla de la esclavitud a la que están sometidas las mujeres que se ven obligadas a vender lo único que poseen que es su cuerpo, y que deja de serlo en el momento que están en la calle poniéndose a disposición sumisa de los prostituyentes y proxenetas

La igualdad de género será una utopía mientras nuestros padres, hijos y hermanos sigan comprando, vendiendo mujeres, niñas y niños, para ello tenemos que reconocer, como sociedad, la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres

Tenemos que destinar fondos para servicios sociales integrales dirigidos a cualquier mujer que pueda salir de este mercado.

Hay que penalizar a los hombres que explotan sexualmente a las mujeres.

Mi hija a veces quiere estudiar medicina, otras veces ser judoca pero nunca ser prostituta, espero que sea lo que ella decida y como ella todas.

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