Javier Marías y Reverte están deseando que les dejemos hacerse feministas

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Javier Marías: excelso moralista que si no existiera habría que inventar. Faro que incansablemente nos alumbra y nos dice dónde está la verdad.

En El Semanal de El País del 3/9/16, Marías se indigna de la críticas que hicimos las feministas al cutre-artículo que Cathy Young publicó en ese periódico.

Marías hace una acendrada defensa de la autora y sienta cátedra sobre lo que es el feminismo bien entendido. Termina citando una frase de Young “el feminismo debe incluir a los hombres, no sólo como aliados sino como socios, con una misma voz y una misma humanidad”.

Si los hombres no son feministas es porque las mujeres (en fin, las feministas), se lo impedimos con nuestras malas artes.

Y yo es que me parto de risa. O sea, que si los hombres no son feministas es porque las mujeres (en fin, las feministas), se lo impedimos con nuestras malas artes.

Si, concretamente Marías y su amigo Reverte se dedican (según ha contado este último urbi et orbi ), a evaluar y tasar a las mujeres que se van cruzando como si las aceras de Madrid fueran una feria de ganado y las mujeres unas vacas (vacas más o menos apetitosas y follables), bueno, pues eso, que si ambos nos ven así y no están combatiendo ardientemente el maltrato que sufrimos, si ambos no se indignan de que no haya casi mujeres en la Academia ni en las instituciones prestigiosas que ellos, sin embargo, frecuentan, si nunca condenan nuestro ninguneo, etc. etc. la culpa no es suya. Es nuestra, de las feministas, que les impedimos ser “nuestros socios con una misma voz y una misma humanidad”.

Chica buena

Chica buena

 

Chica mala

Chica mala

Nuestra ruindad llega tan lejos que, como también contó urbi et orbe el bocazas de Reverte, una señora (¿señora? ¿se le puede llamar señora una que no corresponde como debe a la galantería del Señor?) llegó a declinar el magnánimo gesto del insigne escrito al cederle el paso en una puerta. Cierto que Barbijaputa, en un memorable artículo, explicó por qué actúo así esa mezquina mujer pero, vaya, todo eso son excusas.

En resumen: que muchos, muchísimos hombres están deseando hacerse feministas pero que no les dejamos, ea.

 

 

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