Insultos y ataques a la artista Yolanda Domínguez por su artículo sobre vientres de alquiler

 

La publicación del artículo de la artista y activista Yolanda Domínguez en El Huffington Post sobre vientres de alquiler ha puesto en evidencia que el debate contra la comercialización del cuerpo es virulento.

Para quienes no la conozcan, Yolanda Domínguez es una reconocida artista visual y activista feminista, que ha destacado por sus campañas contra  la imagen estereotipada de las mujeres en la publicidad, la cosificación de estas en los medios o por su defensa del derecho al aborto legal y seguro. Algunas de sus campañas se hicieron virales  en las redes y comprometieron a cientos de personas en sus acciones. En 2014, en plenas movilizaciones en contra del anteproyecto del PP para criminalizar de nuevo el aborto en España, movilizó a cientos de mujeres  que «registraron» sus cuerpos en los Registros de Bienes Inmuebles con la intención de certificar que «sus cuerpos les pertenecían» y evitar que Gallardón decidiera sobre su derecho a interrumpir embarazos no deseados.

Ahora  se  ha visto envuelta en una polémica surgida a raíz de publicar un artículo titulado «La nueva forma de someter a las mujeres ya está aquí y se llama maternidad subrogada«, que recoge su opinión y reflexiones sobre las consecuencias  de legalizar una práctica que alienta la comercialización del cuerpo de las mujeres con fines reproductivos y que ha puesto de manifiesto la virulencia de la respuesta de los defensores de esta práctica.

Esta nueva forma de explotación del cuerpo de las mujeres generó ataques constantes en las redes contra Domínguez, siendo la mayoría de los tuits provenientes de personas que en sus perfiles se describen como activistas  y que se hallan en el proceso de alquiler de vientre o bien han accedido a tener hijos a través de esta práctica.

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Los ataques a la activista no han argumentado para contradecir su opinión sino que directamente la han tratado de amedrentar a ella y al medio que publicó el artículo.

Esos perfiles la tachan de «mentalidad absurda», de «machista», «pirada», y el «feminazi» de rigor. La cuestión no se dirimió en argumentos que contrarrestasen la opinión, si no que se centraron en el insulto, la manifestación de desprecio hacia la activista y  las amenazas de boicot al medio. El viejo «matar al mensajero».

Alguno ha pedido «denunciarla» sin explicar en el marco de qué posible delito habría incurrido y otros directamente se han lanzado a promover un boicot contra su persona y el periódico que publicó el artículo.

 

Los comentarios se han movido en el desprecio extremo y la animosidad que roza el odio: «da asco»  llegó a decir el perfil de Tamara Gorro.

 

https://twitter.com/ssuperblondeme/status/772394689748230144

 

Además, en algunos casos se utilizaron cuentas falsas o creadas expresamente para el ataque, bots que sólo buscaban una mayor difusión de los insultos.

Se trató de descalificar la opinión desde la perspectiva de una supuesta falta de conocimiento del tema por parte de la autora sin aportar mas información que la descalificación en sí misma, mientras que el artículo refería a informaciones contrastadas sobre las situaciones que miles de mujeres sufren en el mundo como consecuencia de la explotación reproductiva y que la autora vinculó a través de la web de la campaña http://nosomosvasijas.eu. Esta plataforma informa sobre la situación creada  en la India conocida como el principal «centro de madres de alquiler» del mundo, y ha denunciado, entre otros, los intereses económicos y comerciales que se han llegado a infiltrar hasta el  Consejo de Europa, donde el ponente del informe relacionado con el alquiler de vientres estaba involucrando en prácticas de subrogación en Bélgica.

 

https://twitter.com/hecnistal/status/772366632115113984

https://twitter.com/rfs_1992/status/772396721158680576

https://twitter.com/RLR_1973/status/772366548338089984

https://twitter.com/Gartube/status/772358547963338752

 

 

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