Entrevista a Charo López, actriz y humorista: «La tibieza es la peste de esta era»

 

charo-lopez_1El arte viene envuelto de un halo de vanguardia, por eso a menudo, cuando lo vemos, pensamos que para ser artista hay que tener cierto grado de locura, porque quienes crean pueden ver lo que el resto ni imaginamos.

Si nos centramos en los escenarios y más concretamente en el Stand Up, además de la sorpresa, ante un remate inesperado, hay un elemento esencial que no puede faltar en el escenario: ser tú misma.

Conocimos a Charo López a través de una tablet, viendo series online como Cualca y Mundillo, pero esta artista polifacética no sólo se deja ver en la red. Charo López es actriz, humorista y cantante, y esa versatilidad es la que la hace única encima del escenario.

Su carrera artística revela que es muy inquieta. Ha participado en muchos proyectos de teatro, impros, stand up y audiovisuales. Uno de los que recuerda con más cariño es Paralell World, un programa muy loco que se puede ver en su canal de YouTube, que se hizo con mucho amor y desde la nada. Pero aún tiene muchos deseos por explotar, entre ellos, hacer un musical.

“Si digo algo y te reís… lista, adentro. Si digo algo, te reís, y después lo intelectualizas, lo moralizas y te enojas, lo siento ¡ya te reíste!”

Su camino artístico empezó cuando tenía 15 años. Se apuntó a unas clases de teatro de la municipalidad que hacían en su pueblo, Temperley, y ya no pudo parar, sobre todo porque algunos años después se topó con la improvisación, que la ha acompañado hasta hoy: “estoy segura que soy mucho más feliz desde que aprendí esta técnica. Es mi favorita y espero poder seguir haciéndola por mucho tiempo, ya que es un caballo de batalla que nunca te deja a pie”. La improvisación siempre ha sido un seguro, una baza que siempre puede jugar cuando lo necesita.

Así podemos verla haciendo impro con el grupo Improcrash, donde el papel del público es fundamental, nunca sabes lo que va a pasar en el escenario y cada show es diferente. Esa incertidumbre compartida con el público es parte del encanto, porque las situaciones, los argumentos y los personajes se deciden entre todos. Esa experiencia enriquece también su faceta como monologuista, porque tal y como ella cuenta “al final todo, de una forma u otra, va a parar al escenario”. Reconoce que improvisa bastante y le gusta aprovechar lo que pasa entre el público. Ella tiene su texto al que va y vuelve, y eso además de talento requiere técnica.

Aun así muchas veces “la impro y el standup son vistas como las cucarachas del teatro”, pero ¿por qué se tratan como disciplinas menores? “El problema es usar la palabra teatro y relacionarla con tantas disciplinas, a mí no me interesa saber si lo que hago es teatro o es stand up. Me da igual ponerle una etiqueta u otra al show. Hago humor, hago comedia y uso todas las herramientas que puedo”.

Justamente haciendo impro fue cuando tomó conciencia feminista, al darse cuenta de un problema que persiste aún hoy día ¨no hay mujeres, las que hay es necesario repartirlas o directamente espectáculos donde hay que dar explicaciones de porqué todas las actrices son mujeres, en un mundo donde nunca vi que se aclare en un show que todos los actores son hombres”.

«…hay espectáculos donde hay que dar explicaciones de porqué todas las actrices son mujeres, en un mundo donde nunca vi que se aclare en un show que todos los actores son hombres».

El humor (como todo en esta sociedad) está traspasado por el machismo, y el feminismo también defiende la comedia como un espacio para visibilizar la desigualdad existente. Cada vez hay más cómicas feministas ocupando escenarios, y es que algo ha cambiado en la escena en los últimos años, hay nuevos discursos, más cómicas y eso es alentador. “No sé si podremos cambiar algo pero si estoy segura que vienen muchas chicas a escucharnos y lo hacen con orgullo, eso para mí ya es un montón”.

Quizás dentro de unos años podremos echar la vista atrás para ver si el humor feminista ha funcionado como un arma pedagógica y/o terapéutica, de momento parece que a las que lo disfrutan dentro y fuera del escenario les funciona “si me tuviera que callar todo lo que digo estaría pelada”, dice Charo.

Afincada en Buenos Aires, una ciudad abonada al teatro, nos cuenta que siempre se las ha apañado para hacer shows en todo tipo de salas y bares. Explotó su talento en una ciudad donde puedes encontrar decenas de salas de diferentes formatos y que facilita el surgimiento de nuevos talentos y espectáculos creativos: “eso te ayuda mucho cuando estás empezando, pero esa maravilla cultural está siendo muy pisoteada y perseguida por el Gobierno, y lamentablemente están sobreviviendo muy pocas salas en Buenos Aires. Más allá del machismo, el motivo es más una cuestión comercial, y no tanto por el contenido”. A pesar de una política municipal, que intenta asfixiar las iniciativas culturales de pequeña gestión, la oferta en la ciudad sigue siendo brutal y podemos encontrar musicales enlatados de Broadway, stand up, improvisación, teatro clásico, danza, etc., de compañías profesionales y amateurs.

Parece que al otro lado del atlántico también funciona mejor el humor blanco, comercial, ausente de crítica, pero eso no quiere decir que sea neutral, “esa es su posición y tan política como la nuestra, esa es su política: no hablar. La tibieza es la peste de esta era. A mí me da bronca y sobre todo me aburre. Me aburre muchísimo un tipo hablando mal de su suegra y de las naranjas”.

«La tibieza es la peste de esta era».

Y es que en este caso la imparcialidad es un espejismo. O estás a favor de la igualdad o estás en contra. En España han hecho dos giras y han colgado el cartel de todo vendido en cada una de las funciones y en general las críticas son positivas. “Cuando alguien hace alguna crítica negativa yo siento que es el precio que pagamos por abrir la ventana de nuestra cabeza y contar lo que pensamos. Por lo general me hacen reír los insultos, me fijo de donde vienen, casi siempre son varones que hablan de autos y Messi o chicas católicas que están medio perdidas con la educación que recibieron”.

En la era 2.0 además hay que contar con Internet y las redes sociales, ¿han sido más un apoyo o un obstáculo? “Son herramientas fantásticas y de doble filo. Se logran cosas buenísimas como la información sin censura inmediata y también arruinan personas, sobre todo adolescentes cuando las usan para hacer bullying. Internet y las redes son buenas, lo que falla es la educación”, concluye López.

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Ante los límites del humor lo tiene claro: “los límites del humor los marca el público, se ríe o no se ríe. Eso es imposible de modificar. Si digo algo y te reís… lista, adentro. Si digo algo, te reís, y después lo intelectualizas, lo moralizas y te enojas, lo siento ¡ya te reíste! Después vemos por qué nos reímos de cosas que después nos enojan, pero el humor ya está hecho. Si digo algo y no te reís, ahí le pusiste el límite vos. No hay nada más que hablar. El chiste es malo no sirve”. Es esa libertad creativa y ese espíritu crítico lo que le empuja a mirar e interpretar de ese modo, y poder hablar de temas tan intensos y controvertidos como el aborto, la pobreza, las violaciones o la religión. “Creo que de todo se puede sacar la parte cómica si el tema te moviliza. Puedes usar la exageración o la ironía, ponerte en el lugar del opresor, o del oprimido, lo importante es buscar una herramienta sincera para trabajar el tema”. Ahí radica la importancia de autoproclamarse feminista, porque no define necesariamente el contenido de sus shows pero sí la perspectiva del planteamiento, haya o no haya guión.

Pudimos verla junto a Malena Pichot en su primera gira por España a finales de 2015, y fue un éxito, así que repitieron el verano de 2016. Hasta final de año estará girando por Argentina con Persona junto a Ana Carolina, Vanesa Strauch y Malena Pichot, un espectáculo en el que estas cuatro cómicas plantean cuestiones de género. Esperamos poder disfrutar en vivo de alguno de sus shows en 2017. ¡Crucemos dedos!

 

 

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