Entredós, un espacio feminista basado en la confianza entre mujeres

 

Para quien pase por la calle Marqués Viudo de Pontejos de Madrid quizá le resulta llamativo un pequeño local, en el piso bajo, que se anuncia como Fundación Entredós, pero lo cierto es que esta fundación tiene ya una larga trayectoria en el trabajo con mujeres. Fundada en 2002, se definen como «un lugar donde hacer posibles otras relaciones entre mujeres, basadas en la confianza mutua».

Me lo cuentan alrededor de una mesa tomando un café justo tras la comida. «Un café con hielo y un té helado porque hace demasiado calor en Madrid», me invitan a tomarlo con ellas y me hablan de cómo nació y cómo ha cambiado Entredós. Son las matronas de la Fundación: «No nos gusta la palabra patronato, en Entredós somos un matronato y socias».

Comienzan por el principio, por ese 2002 en el que, adelantadas a su tiempo, hicieron un crowdfunding antes de que se popularizara el término y el sistema de financiación colectiva: «Pedimos microcréditos a distintas amigas y socias y en pocos meses reunimos el dinero suficiente para montar este local. Todo ha sido, entonces y ahora, gracias al voluntarismo y la pasión de quienes vienen a Entredós. Es lo que nos ha permitido mantenernos estos 14 años». En 5 años habían devuelto todo el dinero que generosamente les prestaron para dar inicio a este proyecto.

Entrada a la Fundación Entredós desde la calle. Foto de Ela Rabasco

Entrada a la Fundación Entredós desde la calle. Foto de Ela Rabasco

Soplan velas el próximo 12 de octubre, y este espacio en pleno centro de Madrid se articula como un oasis frente a la actividad frenética del exterior. Es un espacio no mixto, donde sólo las mujeres tienen cabida, «excepto los miércoles, donde pueden participar hombres en algunas de las actividades».

«Nuestro enfoque fundamental es que no representamos a nadie. La diversidad de opciones sexuales, clases, preferencias políticas, visiones del feminismo… que se dan aquí sólo son posibles porque Entredós no representa a nadie. La libertad y la confianza de unas en otras nos permite solventar esta diversidad», cuentan.

Una actividad en la Fundación Entredós, Sala Claros del Bosque. Foto de Ela Rabasco

Una actividad en la Fundación Entredós, Sala Claros del Bosque. Foto de Ela Rabasco

«Somos diversas en todos los aspectos, hasta en la edad. Tenemos socias desde los 20 a los 70 años. Nos gusta que aquí haya lugar al reconocimiento de autoridad de las unas a las otras. Recuperar a las mujeres como fuentes de autoridad entre nosotras es importantísimo. Creemos que es posible hacer esta genealogía femenina».

La sororidad (esa palabra que la RAE no reconoce) sobrevuela la mesa y los cafés en varias ocasiones; resulta sorprendente que justamente un término que la Academia de la Lengua no reconozca pueda estar tan presente en este diálogo, sobre todo en el modo en que unas y otras comparten su visión de Entredós, su cercanía con el proyecto y con quienes forman parte de él.

«Nos interesan los cuidados, el cuidado de las mujeres hacia las mujeres. Los saberes que hemos albergado, la convivencia y el hacer posibles otras relaciones… Esto es básicamente Entredós. Nos hemos sostenido todos estos años porque las socias partimos de la política del deseo y el apoyo mutuo. Deseamos que exista Entredós».

Una de las actividades en la Sala dellas. Foto de Ela Rabasco

Una de las actividades en la Sala dellas. Foto de Ela Rabasco

Por la Fundación han pasado feministas de todas las nacionalidades, materias, edades… Desde Luisa Muraro a Sheila Jeffreys, pasando por Kate Millet, Nuria Varela, Belén Gopegui, Gioconda Belli, Laura Freixas o Elena del Rivero, entre otras. De esta última, artista visual, tomaron el nombre:

«Era una obra que era justamente eso, un entredós» (una tira bordada o de encaje que se cose entre dos telas) «y para nosotras era el espíritu de este sitio: algo que une embelleciendo sin perder la singularidad de las partes».

Entre los grupos ya creados y funcionando en Entredós, se encuentran “Chicas del 40: sólo para madres”, madres que han nacido en torno a los 40 y comparten su espacio de reflexión, encuentro y diálogo conjunto; “Una historia verdadera», donde un grupo de profesoras y profesores relatan las otra Historia posible basada no en el conflicto y el belicismo sino en la confianza y el cuidado a lo largo de la Historia; o el «Coro de Mujeres Entredós», que «cantamos por el gusto de hacerlo, recuperando música tradicional de mujeres del mundo y canciones para la justicia social».

Entredós nos invitan a visitarlas, a entrar y formar parte del espacio «para descansar un rato, para tomarte un café o para encontrar un sitio de confianza». Cuentan también con menú diario casero en un ambiente de buenas sensaciones.

Exposición en la Sala Remedios Varo. Foto de Ela Rabasco

Exposición en la Sala Remedios Varo. Foto de Ela Rabasco

Hay, además, la opción de ser socia y apoyar económicamente a Entredós, que ha sido declarada fundación de utilidad pública (lo que desgrava el 75% de la cuota anual que paguemos). Ella insisten en que en lo económico no es sólo como puede ayudarse a Entredós; invitan a participar, acudir, incluso el trueque. Pero también hay que reconocerles que 14 años funcionando sin subvenciones públicas ni apoyos de créditos bancarios, solamente con las cuotas de las socias y su implicación en el proyecto, también merece la pena pensarse el apoyarlas con una cuota mínima de 12 euros al mes.

Me acabo el café; me han enseñado los distintos espacios (Sala de exposiciones Remedios Varo, Claros del Bosque…), y me despido con la sensación de estar en un lugar de optimismo y relaciones de confianza entre mujeres. Para entenderlo hay que venir, conocer el proyecto, ver todo lo que hacen desde el voluntarismo y la pasión.

Ya sea para un café y descanso a media tarde, o para comer en medio del bullicio de la ciudad, merece la pena tocar al timbre de fuera, entrar, y ver en primera persona qué es Entredós.

 

 

 

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