Carta a un prostituidor

Carta a un prostituidor

 

El viernes pasado se celebraba el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres y Niñas. Desde Médicos del Mundo Illes Balears remiten una carta escrita por Elena, una mujer en situación de prostitución y usuaria del programa SAIDE (Programa de Salud y Derechos de Médicos del Mundo para personas en situación de prostitución en riesgo o situación de exclusión social en Mallorca e Ibiza).

La prostitución, en datos

Médicos del Mundo denuncia que la trata y la prostitución son dos realidades indisociables. «La demanda de sexo es la raíz originaria de la prostitución, la mantiene y hace posible la trata de personas con fines de explotación sexual. La trata es indisociable a la existencia previa de la prostitución y no es posible abordar de forma integral esta realidad social si solo se pretende actuar sobre una de las manifestaciones de la misma», han manifestado.

En el año 2015 Médicos del Mundo atendió a más de 10.300 personas de 88 nacionalidades distintas: el 91% mujeres. El 12,27% de las personas atendidas fueron españolas, mientras que el 87,73% fueron extranjeras, lo que acarrea violencia, retirada de pasaportes por parte de los proxenetas a las mujeres en prostitución y esclavitud absoluta, obligándolas a prostituirse 12 horas diarias, como mínimo.

Tú no pagas por sexo, pagas por vidas

En la carta, Elena comienza «felicitando» a los prostituidores, recordando que cada vez que pagan por sexo perpetúan un sistema de violencia contra las mujeres y niñas: «La Trata no existiría si tu no pagaras para que ella existiese».

Elena recuerda que en un día como ese, en la lucha contra la Explotación Sexual, nadie se acuerda de los puteros: «En una fecha tan significativa para el mundo entero, a ti «querido» prostituidor nadie te pone cara, nadie sube ninguna foto tuya, nadie dice de dónde eres ni habla de ti, de tu familia o tu ámbito social…eres invisible para la sociedad».

Excepto ellas, las víctimas: «Estás en el pensamiento de millones de personas que son o hemos sido víctimas tuyas. Nos estamos acordando de ti cada día. Pensamos en ti con asco y con odio cada minuto; revivo los momentos que he estado contigo, revivo todo cada vez que me miro en el espejo».

La carta es directa y contundente, y se dirige a quienes perpetúan la esclavitud sexual de las mujeres: «Si rechazas el tráfico de armas. Si repudias el tráfico de drogas. ¿Por qué colaboras con el tráfico y trata de mujeres?».

Elena describe quiénes son los prostituidores, desde políticos a hombres casados, fiestas de empresa que acaban en burdeles o los jóvenes, cada vez más numerosos, que consideran así que reafirman «su hombría».

Una carta que deja claro quién es quién y cómo se siente una mujer prostituida: «Y me refiero a ti como a un prostituidor porque eso es lo que eres…no eres un cliente como te quieres llamar porque nosotras no te damos un servicio ya que no somos objetos de consumo».

Lee aquí la carta.

 

 

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