¿Algo está cambiando en Disney?

 

Hace unos días Disney estrenaba el trailer de su próxima película con protagonista femenina, Moana (a la que en España se le ha dado el nombre de Vaiana), la primera protagonista que, según afirma la compañía, no tendrá interés romántico. Noticia que se dio a conocer este verano en la Comic-Con de San Diego y que se esperaba con ganas por parte de la crítica feminista que mucho ha analizado las películas de Disney desde una perspectiva de género, coincidiendo casi de forma unánime en que las princesas que protagonizan numerosas películas han fomentado una y otra vez estereotipos de género negativos que son aprendidos y perpetuados, sobre todo, por las niñas a las que se dirigen mayoritariamente estos filmes. No obstante, de un tiempo a esta parte, parece que esta representación que encontramos en Blancanieves y los siete enanitos, La bella y la bestia, La sirenita o La bella durmiente, está quedándose atrás y se está dando un nuevo modelo de personajes femeninos.

Para María Ganzabal y Koldo Meso[1], el punto de inflexión se encuentra en la película Tiana y el sapo (2009), donde se muestra a “una joven de hoy en día, perteneciente a una minoría racial, valiente y con los pies en el suelo” (Ganzabal y Meso, 2011:32), y además de esto, es independiente y tiene metas en su vida: ser propietaria de un restaurante en Nueva Orleans (2011:35). Podemos, por tanto, tomar este filme como el principio de la, lenta, transformación de Disney con respecto a sus protagonistas femeninas. Esta idea de que Tiana es la primera en romper con la representación tradicional también la encontramos en “¿Se ha vuelto disney feminista? Un nuevo modelo de princesas empoderadas” (Aguado Peláez y Martínez García, 2015)[2].

Tras Tiana y el sapo,vino Enredados (2010), donde encontramos a una Rapunzel que “toma la iniciativa y decide ir a la ciudad en busca de esas luces que ve en el cielo, cambiando el espacio privado (toda la vida encerrada en una torre) por un espacio público al que se adapta a la perfección valiéndose de unas armas consideradas tradicionalmente femeninas (lo contrario a Mulán que debe convertirse en hombre)” (Aguado Peláez y Martínez García, 2015:56). Además, el enamoramiento presente en esta película no se da a primera vista sino que surge de forma paulatina conforme se van conociendo los dos personajes.

Sin embargo, aunque estos dos filmes suponen un gran cambio, es Mérida, la protagonista de Brave (2012), en la que vemos una mayor evolución del tratamiento de las princesas. Por primera vez, el amor que se muestra en un filme de Disney no es amor romántico de pareja, sino el amor entre Mérida y Elinor, su madre. Además, la joven Mérida tiene un aspecto físico diferente, como señalan Aguado Peláez y Martínez García, su rostro es más aniñado, lleva el pelo suelto con su melena pelirroja voluminosa, rizada y natural, se muestra despreocupada por su vestimenta mientras ésta sea cómoda y su silueta es delgada, sin una cintura muy marcada y con el pecho más pequeño de lo que habitualmente se ha representado en Disney. Vemos una protagonista rebelde, luchadora, que a menudo porta un arco que no duda en utilizar cuando es necesario enfrentarse a un enemigo.

merida-brave

Otra de las sorpresas recientes fue la exitosa Frozen (2013). De nuevo, la protagonista, Elsa, reina y portadora del poder de controlar el hielo, no tiene interés hacia un personaje masculino y reina sin necesidad de un rey. Aunque si vemos en un primer momento el amor romántico en su hermana Anna, ésta emprende un viaje y la motivación para éste es encontrar a Elsa, en este viaje aprenderá también a desligarse en cierto modo del amor romántico y acercase a otro tipo de amor que se consolida tras pasar tiempo juntos y conocerse. Por lo tanto, al igual que en el filme anterior, el amor principal que mueve a los personajes es el que hay entre Elsa y Anna como hermanas.

Este año se ha estrenado otra de las películas de Disney, Zootrópolis (2016). Este filme, aunque no tenga como protagonista a una princesa, tiene una heroína femenina valiente e independiente que trabaja duramente para conseguir su sueño, ser policía. La protagonista, Judy Hopps, demuestra a todos los que dudaban de ella que puede conseguir aquello que desea, convirtiéndose en la primera coneja de la historia que entra en el cuerpo de seguridad. Este personaje bien puede leerse como la representación de las mujeres que lucharon por la igualdad y que se incorporaron por primera vez en puestos de trabajo tradicionalmente masculinos.

zootropolis

En esta película también encontramos una relación entre el personaje femenino y el masculino que se distancia de la tradición, Judy y Nick se convierten en dos buenos amigos que se ayudan, confían el uno en el otro, muestran sus sentimientos y se lo pasan bien juntos sin que haya una relación de amor más allá de la amistad. Pese a algunos contratiempos, solucionan sus problemas hablando. Además, este filme tiene un trasfondo crítico dirigido al público adulto y que puede quedar en los más pequeños de forma inconsciente.

Como vemos, aunque Disney haya afirmado que Moana no tendrá interés romántico, ya encontramos algunas protagonistas de la marca que tampoco lo tienen. No obstante, siempre es buena noticia ver que están cambiando algunas cosas que parecían inamovibles. En este contexto, podemos pensar que, por parte de la compañía, tendremos la incorporación de más personajes femeninos activos, que tomen decisiones y luchen por sueños ajenos al amor romántico. Para saber si estos cambios continúan tendremos que esperar a ver sus nuevos filmes.

 

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[1]    “Evolución de los estereotipos de género en los Films de Disney. El caso de Tiana y el sapo.” en II Jornadas Mujer y Medios de Comunicación, pp. 27-37.

[2]    En Área Abierta, vol.15, nº2, pp. 49-61.

 

 

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