Women’s Link denuncia que se vulneran los derechos de las mujeres refugiadas en el Pireo

El informe más reciente de la organización internacional Women’s Link Worldwide lleva por título Atrapadas en Europa: ¿dónde está la dignidad?. Dicho informe incluye las historias y los testimonios de mujeres refugiadas sirias. Estas historias describen meses, e incluso años, de dificultades y de peligrosos trayectos, y también cuentan la vida diaria en el puerto del Pireo sin acceso a los servicios más básicos como: alimentación adecuada, salud, agua potable, seguridad y salud sexual y reproductiva.

Desde Women’s Link han viajado a Grecia y Turquía para documentar la situación de las mujeres, las niñas y los niños en los campos de detención y en los asentamientos informales, recopilando sus historias y evidencias para tomar acciones legales. «Queremos que las instituciones europeas sean responsables por las vulneraciones de derechos humanos por sus actuaciones en esta crisis», afirman desde la organización.

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«En el año 2016, más de un millón de personas han entrado a Europa por Turquía y Grecia buscando protección internacional por los conflictos en Siria, Afganistán, Pakistán e Irak. Europa está fallando en los retos que se le presentan con la llegada de estas personas refugiadas, violando las normas de derechos humanos creadas por las instituciones europeas», se puede leer en el informe.

«Actualmente miles de mujeres, niñas y niños que huyen de la guerra buscan refugio y tratan de sobrevivir dentro de la Unión Europea en medio de un estado de total abandono y precariedad, sin posibilidades de alcanzar una vida digna y segura», denuncia Women’s Link. «Las decisiones que hasta el momento ha adoptado la Unión Europea, lejos de garantizar el respeto de la dignidad humana y basarse en el principio de solidaridad frente a catástrofes humanitarias como la guerra, se centran, de manera oportunista, en una visión migratoria de la situación».

Puerto del Pireo

El Pireo es el mayor puerto marítimo de Grecia y uno de los diez más importantes de Europa por el volumen de su tráfico comercial, con una media de 24.000 buques al año.
En la actualidad 1.300 personas refugiadas de diferentes nacionalidades viven en el parking del puerto. El número ha aumentado drásticamente por el cierre de la ruta de los Balcanes en marzo y por la entrada en vigor del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía después del 20 de marzo.
La llegada masiva de personas refugiadas a las islas griegas obligó a las autoridades a trasladar a miles de personas a la península.

«El puerto del Pireo se convirtió en un lugar de tránsito, donde las personas refugiadas no tienen otra opción que esperar y refugiarse en unas tiendas de campaña donde el calor del verano se vuelve insoportable en el interior de las tiendas. Fue en esas tiendas donde entrevistamos a las mujeres refugiadas sirias para esta documentación», declaran desde Women’s Link.

Las mujeres

refugiadas2Según se revela en el informe, durante los trayectos, muchas mujeres crean familias provisionales porque muchas mujeres viajan solas con sus hijos e hijas. «Al principio desconfiaban de cualquier persona que no formaba parte del grupo, ese miedo indica la extrema vulnerabilidad en la que se encuentran. Por esta razón, hemos cambiado los nombres de las mujeres para proteger su identidad.
Hemos trabajado con 12 mujeres sirias entre los 16 y los 50 años. Tres de ellas estaban embarazadas. Dos tienen a sus maridos residiendo en Alemania, a donde esperan llegar ellas y poderse reunir con sus familias.
Son mujeres fuertes y valientes, que mantienen la cabeza alta, con una mirada triste y digna. Están muy decepcionadas por lo que se han encontrado en Europa. El equipo de documentación fue testigo del desgaste físico al que la situación de espera e incertidumbre está sometiendo a estas mujeres».

Las voces de las mujeres

-“No puedo dormir por las noches… este no es un lugar seguro… Soy responsable de toda mi familia”, Somod (50 años), de Aleppo. Viaja con cuatro de sus hijos, sus dos nueras que están embarazadas y dos nietos.

-“Llevo este vestido con mangas largas desde hace semanas. Me asfixio. Me gustaría quitármelo para descansar un poco del calor, pero me da miedo que alguien entre en la tienda. Cuando mi marido se va… tengo miedo de que algún hombre fuerce la entrada en la tienda”, Aicha (24 años), de Al-Raqqah. Tiene cuatro hijas y está embarazada de tres meses.

-“El infierno en el que se ha convertido Aleppo es preferible a vivir en el Pireo. La comida que nos dan nos está llevando a una muerte lenta. Prefiero que me caiga encima una bomba y morir de golpe”, Amal (19 años), de Aleppo. Tiene un hijo y está embarazada de seis meses.

-“Desde que salí de Aleppo he intentado pasar desapercibida. Si alguien me insulta o me dice algo, hago como si no lo hubiese escuchado. Al viajar sola con cuatro niños, sin nadie que me defienda, tengo que conseguir avanzar sin que se den cuenta de que estoy ahí”, Zahraa (35 años), de Aleppo. Tiene dos hijas y tres hijos.

La investigación

La información obtenida para este informe proviene directamente de las entrevistas realizadas con las mujeres refugiadas y con organizaciones de la sociedad civil. Las conclusiones y recomendaciones se basan también en esta información. El equipo de Women’s Link equipo viajó al puerto del Pireo (del 29 de mayo al 6 de junio) acompañado por una traductora y mediadora cultural que facilitó la comunicación entre las mujeres sirias y el equipo de la organización.

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«Hablamos de la situación de las mujeres porque su condición femenina las expone a dificultades y riesgos diferentes durante la huida de Siria, el tránsito por Turquía y la llegada a Europa. Hablar de “mujer, refugiada y madre” como un todo indivisible es clave para comprender la situación en la que se encuentran. Estas tres condiciones tienen un impacto y unas consecuencias específicas y completamente diferentes a la de “hombre, refugiado, y padre”. Cualquier acercamiento a la realidad, cualquier intento de proteger sus derechos o de denuncia debe tener en cuenta esta intersección que tienen en común todas las mujeres que participaron en este informe».

 

 

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