La protección policial a las mujeres víctimas o supervivientes de la violencia de género y sus hijos e hijas

Los continuos asesinatos de mujeres por parte de quienes son (o han sido) sus parejas nos obliga a replantearnos las medidas que acertadamente se pusieron en marcha a raíz de la promulgación de la L.O 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Genero.

Las estadísticas nos señalan con frecuencia que las conductas tanto de los agresores como de las víctimas no cambian; aunque lo cierto es que a los agresores parece que no les resulta suficiente causar daños irreparables a las víctimas llegando incluso a su asesinato, sino que además causan daño a sus hijos o hijas.

Como señala el art. 2 de la ley mencionada (conocida popularmente como Ley Integral o Ley de Violencia de Género) en sus principios rectores se articulan un conjunto de medidas entre las que se encuentra precisamente, y como no podía ser de otra manera, la prevención y sanción de este tipo de violencia apoyándose para ello en los recursos que deben poner en marcha los poderes públicos.

El Seguimiento Integral de los casos de Violencia de Género (VIOGEN) cuya finalidad principal fue integrar en una base de datos la información de la víctima y todas las características relacionadas con su caso, así como realizar valoraciones de riesgo

En el año 2007 se comenzó a trabajar con una herramienta muy útil; un programa diseñado por especialistas policiales y diferentes Universidades: el Seguimiento Integral de los casos de Violencia de Género (VIOGEN) cuya finalidad principal fue integrar en una base de datos la información de la víctima y todas las características relacionadas con su caso, así como realizar valoraciones de riesgo que pudieran predecir la situación de peligro en la que se encontraba la mujer y en función del resultado obtenido iniciar las tareas de seguimiento y protección oportunas. Se trata de un programa sencillo: un formulario que incluye unos ítems (preguntas relacionadas con la situación a la que está sometida la mujer) y que intentan predecir el nivel de riesgo; existen dos tipos de formularios la valoración Policial de Riesgo (VPR) y la Valoración Policial de Evolución del Riesgo (VPER). En su inicio esta tarea estaba destinada únicamente a las FFCCSE, es decir la Policía Nacional y la Guardia Civil, posteriormente se han ido incorporando las Policías Autonómicas y las Policías Locales (no solo de las capitales sino de las localidades más pequeñas); una vez realizada la primera valoración se realizarán las revisiones oportunas de acuerdo al resultado o si hay alguna modificación en el expediente, como puede ser por ejemplo una medida de protección acordada por parte de la Autoridad Judicial. Al programa pueden acceder diferentes instituciones como las FFCCS, Juzgado, Fiscalía, Instituciones Penitenciarias, Unidades de Coordinación y Servicios Sociales).

Los niveles de riesgo y la aplicación de sus medidas correspondientes varían según la puntuación recogida (No apreciado, Bajo, Medio, Alto y Extremo), siendo revisado conforme a esos resultados, así si el nivel de riesgo da como resultado bajo deberá ser revisado cada 60 días, si es medio cada 30 días, cada 7 días si es alto y si el resultado es si es extremo cada 72 horas. En la valoración de riesgo se tienen en cuenta variables relacionadas con la víctima y el agresor, como el tipo de violencia sufrido, la relación que mantienen, la situación económica-familiar y social, o en el peor de los casos la reanudación de la convivencia, la renuncia al proceso o la retirada de denuncia por parte de la mujer.

En la valoración de riesgo se tienen en cuenta variables relacionadas con la víctima y el agresor, como el tipo de violencia sufrido, la relación que mantienen, la situación económica-familiar y social…

Las medidas policiales que se ponen en marcha en función del riesgo son: Contactos telefónicos y personales por parte de la Policía (esporádicos o permanentes), avisar al agresor de que la víctima dispone de protección policial, recomendaciones sobre autoprotección, vigilancia del domicilio, lugar de trabajo, centros escolares de los hijos/as (esporádica o permanente), acompañamientos, servicio de teleasistencia móvil, entrevistas personales, traslado a una casa de acogida, control del agresor, etc. Como es lógico a mayor situación de riesgo, mayores medidas de protección. Y es ahí, en mi opinión, donde radica el problema.

Desde que comencé a trabajar con las mujeres maltratadas y de acuerdo al funcionamiento del sistema VIOGEN, siempre me han surgido muchas dudas que me he planteado en voz alta a modo de reflexión y mis posibles respuestas tal vez no sean políticamente correctas.

Durante mis 31 años como Policía (los últimos como Inspectora) siempre he estado en contacto con la violencia de género y la violencia doméstica.

Durante mis 31 años como Policía (los últimos como Inspectora) siempre he estado en contacto con la violencia de género y la violencia doméstica. Siendo consciente de que son muchos los obstáculos que nos encontramos en esta materia, por una parte la resistencia de las víctimas o sus familias y por otra la necesidad de más recursos.

Lo primero que me pregunto es si el/la Policía que debe cumplimentar el cuestionario tiene la formación suficiente para valorar el riesgo. Pero no me refiero a la formación que requiere el sistema, por supuesto que no; ello no es motivo de preocupación, pues se trata de preguntar y en función de la respuesta puntuar. Ahora bien. ¿Se tienen en cuenta la situación emocional en la que se encuentra la mujer en ese momento? ¿Nos planteamos si puede estar magnificando o minimizando la propia situación de riesgo? ¿Qué sucede con aquellas mujeres que nunca denunciaron agresiones graves y cuando se deciden a denunciar no disponen de informes médicos?; hay muchas mujeres que aunque denuncien el resultado de la valoración de riesgo es No apreciado o Bajo ¿Quiere decir ello que no existe el riesgo?; no voy a negar la experiencia y conocimiento que tienen las personas expertas que han elaborado el cuestionario y que en la actualidad, afortunadamente se está revisando. Más bien centraría la atención en quién y cómo se están realizando dichas valoraciones de riesgo ¿Está la Policía realmente preparada para ello? Si obtengo un resultado de riesgo extremo tengo que adoptar medidas de protección de 24 horas ¿Dispongo de los medios materiales y humanos que necesito? ¿Qué ocurre si no dispongo de los medios para proporcionar protección durante 24 horas…seré más conservadora a la hora de calificar? ¿Qué sucede si no soy tan objetiva como debería….si el relato de la mujer no me parece suficientemente grave o no he sabido obtener la información relevante? ¿Qué pasa cuando hago de forma rutinaria mi trabajo y no me detengo a pensar qué es eso de la perspectiva de género?

¿Qué ocurre si no dispongo de los medios para proporcionar protección durante 24 horas…seré más conservadora a la hora de calificar? ¿Qué sucede si no soy tan objetiva como debería….si el relato de la mujer no me parece suficientemente grave o no he sabido obtener la información relevante? ¿Qué pasa cuando hago de forma rutinaria mi trabajo y no me detengo a pensar qué es eso de la perspectiva de género?

La eficacia de este sistema de evaluación del riesgo ha sido criticada en diferentes ocasiones, incluso el Consejo General del Poder Judicial, ya alertó en su momento sobre la necesidad de revisar los formularios, puesto que aunque la mayoría de las mujeres asesinadas no han habían denunciado otras sí lo hicieron y esto lo podemos comprobar mediante las estadísticas que facilita anualmente la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tomando como referencia este año, han sido asesinadas 26 mujeres (hasta el momento y sin incluir los casos que se encuentran en investigación) y de ellas 11 mujeres habían denunciando.

Debemos revisar a qué es debido el descenso de los resultados de riesgo alto y extremo. Tal vez incluso deberíamos contar con profesionales de la Psicología para realizar una entrevista de forma adecuada y preparar a los y las Policías a “mirar más allá” del relato de la mujer a una persona absolutamente desconocida para ella; es preciso incorporar la perspectiva de género en esta formación porque de lo contrario no podrá realizarse el trabajo de la forma más adecuada. Con ello no quiero decir que no existan profesionales policiales con alta cualificación, claro que los hay y son muchos. Pero por mi experiencia puedo asegurar que como se suele decir “ni son todos los que están, ni están todos los que son”.

Debemos revisar a qué es debido el descenso de los resultados de riesgo alto y extremo.

Si para valorar el riesgo de las víctimas, aún sabiendo que la protección al 100% no existe, tenemos en cuenta variables como a) a quién asignamos la responsabilidad de realizar la valoración, b) si cuenta con una perspectiva de género, c) si nos apoyamos en otros informes médicos o psicológicos, d) si tenemos en cuenta a los equipos psicosociales de los Jugados, etc. etc. tal vez podríamos mejorar el sistema. Adquirir habilidades para realizar una entrevista en profundidad requiere de una formación específica y no nos engañemos, no todos los funcionarios/as policiales cuentan con ella.

Así como en la revisión de la herramienta se van a incorporar otros ítems relacionados con la discapacidad, el uso de las nuevas tecnologías o cuestiones relacionadas con los hijos e hijas se debería prever la formación policial en este sentido puesto que es en la Policía en la que recae esta responsabilidad.

Ignorar la importancia de esta formación supone no avanzar en la lucha contra la violencia de género.

Ignorar la importancia de esta formación supone no avanzar en la lucha contra la violencia de género. Seleccionar al personal que realizará esta tarea desde la voluntariedad aumentará la motivación, su formación con perspectiva de género contribuirá a un aumento también en el conocimiento que será clave para dar respuesta a tantos interrogantes que despiertan muchas de las situaciones por las que atraviesa la mujer y sus hijos e hijas, todo ello junto a unas habilidades especiales para realizar la entrevista aumentará la confianza de la mujer en la Policía.

Recientemente el Ministerio del Interior, con muy buen criterio ha aprobado un nuevo protocolo para la valoración policial del nivel de riesgo, esperemos que tengan en cuenta todos estos elementos para mejorar su protección y se cuente con profesionales lo suficientemente motivados y formados para realizar una tarea que requiere de una especialización en la materia.

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