Pongamos los nombres y apellidos a cada agresor

Este año, una vez más se han cometido agresiones sexuales en Pamplona en las fiestas de San Fermín. Es lamentable que se abran las noticias con este titular.

violacionesA mí me aterroriza que esto llegue a parecernos normal, que año tras año ocurra lo mismo, y lo comentemos como si nada. Quiero dejar claro que no estoy criminalizando estas fiestas en particular, no, desgraciadamente, ocurre en casi todas las celebraciones multitudinarias y donde el alcohol circula en cantidades muy grandes.

Pero lo que sí me gustaría destacar, es que ya estas fiestas se promocionan y venden como digamos de barra libre, donde puedes hacer lo que te de la gana, y los que deben poner medidas para que no ocurra, es el mismo ayuntamiento de la ciudad. Que quede claro que San Fermín, no es sólo alcohol y excesos, pero a algunos alguien debería decírselo. Desde que cada año se repiten estos episodios. se debería hacer algo más concreto y tomar  medidas más contundentes. Porque sí, la realidad es que nuestros jóvenes están repitiendo patrones machistas de antes, y la realidad es que hay un auge de actitudes machistas entre ellos. Es cierto que los valores de nuestros jóvenes  dejan mucho que desear, y esto se debe corregir desde el origen. Desde el punto de vista educativo, en las familias y colegios. ,

Se debe visibilizar más este tipo de abusos salvajes y dejar de hablar tan correctamente, y casi justificarlo y decir que es normal en todas las fiestas masificadas.  Estos  hechos han ocurrido, y se deben de tomar medidas.


Poner los nombres y apellidos a cada agresor, por muy jóvenes que sean, y enseñar sus fotos, y que así sean conscientes de la importancia de lo que han hecho. Que sientan vergüenza si alguien al lado les reconoce, y que se les ponga en evidencia. Mientras no se castigue más contundentemente, y se siga tratando como un mal menor, porque así es, no iremos a ningún lado.


Hay chicas que se levantan la camiseta, en esta fiesta en concreto voluntariamente, pero que provoca un efecto llamada y reproducen estas actitudes proyectándolo al resto. Estas mujeres deben de gritar alto y claro. No es no.  Y la que quiera levantarse la ropa voluntariamente, pues genial, pero que no se tome por algo habitual.

Por supuesto nuestra sociedad tiene un problema con la educación de nuestros jóvenes, y esos “micromachismos” a los que no damos importancia y se reproducen año tras año es la muestra de que algo no estamos haciendo bien. Como madre de dos adolescentes estoy muy al tanto de estos comportamientos, y lo veo a diario, y las familias tienen mucho que ver, y pasando por encima estas señales machistas de sus hijos, o comentarios suyos que creen pasan desapercibidos, están fomentando estos futuros comportamientos.

En este caso, fueron cinco jóvenes los que violaron a esta joven, no se trata de borracheras, se trata de actitud, de unas tendencias machistas bien arraigadas, que consideran que están en su derecho, precisamente por eso no se puede tolerar. Hay que denunciar, y decir a esos jóvenes o a cualquier persona que presencie estos abusos, que denuncien.

Y si en San Fermín cada año se vuelven a repetir, habrá que tomar medidas más efectivas y campañas con más resultados, porque si no, me temo, que se convertirá en algo “propio de”, desvirtualizando esta celebración y resignándonos a ello.

No es posible que una joven vaya a unas fiestas como estas, y acabe siendo violada, no es posible que nos acostumbremos. Podrían haber sido nuestra hija, hermana, sobrina, es una barbaridad. Cualquier persona debería poder ir por la calle sin miedo a nada, pero  en estas celebraciones siempre son  las mujeres y eso solo tiene una lectura. Machismo.

Y es preocupante, un 33 % de los jóvenes españoles entre 15 y 29 años, considera “aceptable” la violencia de control, es decir, controlar el móvil, sus salidas u horarios a sus parejas. Y les cuesta identificar esto como violencia de género o machista. Muchas de estas chicas tampoco son conscientes del control machista que están recibiendo, y es lo que hay que erradicar. Todos los expertos están de acuerdo, en que hay que afrontarlo desde la educación, y desde colegios e institutos.

Quizás si además de las asignaturas reglamentarias educáramos algo más en valores a nuestros jóvenes, obtendríamos mejores resultados, y no retirar asignaturas como Educación para la Ciudadanía, que hizo el gobierno del PP nada más poner un pie en Moncloa, entre otras barbaridades.

Los colectivos feministas y las mujeres de Iruñea son conocedoras de estos abusos, porque cada año los soportan, y este año se han echado a la calle y se han hecho visibles sus protestas.

Mientras escribo esto, me entero de que han ingresado los cinco violadores de la joven en prisión y que uno de ellos es guardia civil,  son Sevillanos entre los 25 y 28 años, denunciados por la propia víctima. Me alegro.

Y como decía Flora Tristán:

“Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles de ser mujer”

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