La nimiedad de Juno

Estos días se ha producido un hecho histórico: la sonda Juno llegó a la órbita de Júpiter después de cinco años de viaje y más de tres mil millones de kilómetros recorridos. Sólo cabe felicitarnos ante la magnitud de este hecho. Estoy convencida de los esfuerzos e inversión realizada para lograr este objetivo que abre más puertas para el estudio del Universo. E igualmente estoy convencida del trabajo conjunto e ilusionante desde todos los ámbitos posibles, para este fin.

Así es la Humanidad. Es capaz de conquistar el Universo y entenderlo como una prioridad, pero no emplea ni los medios, ni los recursos necesarios, ni las ganas, ni los esfuerzos, para impedir que niñas y adolescentes de la comunidad Yazidí, sean vendidas por whatsapp como esclavas sexuales por ese grupo terrorista llamado estado islámico: “virgen hermosa de 12 años” *

La comunidad científica ha construido un satélite que en cinco años ha llegado a Júpiter, pero a la comunidad mundial no le interesa aunar esfuerzos para frenar y erradicar esta barbaridad. Tampoco ha sido capaz de prestar el mínimo interés para rescatar a las niñas y jóvenes secuestradas por Boko Haram, ni tampoco por los feminicidios de Ciudad Juárez (¿nos acordamos de Ciudad Juárez?), ni por supuesto las lapidaciones, violaciones como castigo, vejaciones… a las Mujeres por ser Mujeres.

Cinco años han bastado para que el satélite Juno llegue a Júpiter y por ejemplo, todavía no se ha formulado el Pacto de Estado contra la Violencia de Género en España.

Cinco años han bastado para que el satélite Juno llegue a Júpiter y abra nuevas puertas para la ciencia… y dos años han bastado para que a una niña que ahora tiene nueve, se robe su infancia. El camino que esta niña ha tenido que recorrer para que judicialmente se tenga en cuenta su palabra respecto a las denuncias de abusos sexuales que le practicaba su progenitor, es más duro que los tres mil millones de kilómetros recorridos por Juno.


Que una niña de 9 años tenga que esconder una grabadora en un calcetín, porque han ignorado sistemáticamente sus llantos, sus infecciones vaginales, sus informes médicos, los testimonios de su madre… En definitiva, su palabra, no tiene definición científica posible.


Una niña cuyo padre dice, según recoge el atestado policial: “prefiero verla muerta a no verla porque esto ya es insoportable”, es una víctima de un juez que archiva los abusos y sigue impulsando las visitas. Un juez que concluye que “la frase prefiero verla muerta, es una frase que no denota intención alguna de causar un mal a su hija”. “Previsiblemente”, añade el juez, “estuvo provocada por la desesperación derivada de la imposibilidad de ver a su hija y por el hecho de verse imputado en un delito de abuso sexual contra la misma”**

Mientras esta niña haya perdido su infancia y el juez que propició el mantenimiento de abusos por no escucharla, siga impune; mientras haya esclavas sexuales; feminicidios y un patriarcado que permite y favorece este tipo de sociedad; el avance científico que ha supuesto la llegada de Juno a Júpiter, me parece una nimiedad en contraste con la valentía de estas niñas para escapar de su presente y afrontar su futuro.

* http://www.lavanguardia.com/internacional/20160706/403002358201/estado-islamico-isis-vende-ninas-esclavas-sexuales-whatsapp.html

**artículo de Reyes Rincón http://politica.elpais.com/politica/2016/07/05/actualidad/1467731082_362543.html

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