Ataques machistas a Sara Hernández por defender los derechos LGTBI

No es la primera vez que en Tribuna Feminista hablamos de la violencia que sufren las mujeres que están en política (hace unos días lo expresaba así Elena Diego, o Pilar Aguilar respecto a Mónica Oltra), pero lo cierto es que, a pesar de todo, no deja de sorprendernos cada vez que ocurre.

Hace unos días, a propósito de la celebración del Orgullo LGTBI (una fiesta reivindicativa por todas y todos y en pos de la libertad sexual) Sara Hernández, del PSOE de Getafe, compartía en su Twitter el manifiesto del Orgullo de Getafe, precisamente, mostrando su apoyo a esta lucha.

Los insultos, que no se han hecho esperar, han vuelto a ser una bofetada en toda la cara para quienes pensamos que, poco a poco, la sociedad es más feminista e igualitaria. Y quizá sí lo sea en gran medida, pero siempre quedan tristes resquicios de machismo retrógrado que saca lo peor de cada uno en cualquier momento.

Es correcto señalar también que el origen de la polémica, además de los tuits machistas que se están difundiendo, viene de la mano de un partido político, del PP de Getafe, que calificó el manifiesto de «sectario e inaceptable»; olvidan estos «populares» que el manifiesto ha sido elaborado por asociaciones LGTBI (como Gaytafe LGTBI+, Colegas y UC3M) y no por un partido político, y que estas asociaciones esperaban discutir los puntos que este partido considerara conflictivos, de cara a sumar los máximos apoyos posibles. No ha sido así, y el PP ha preferido salir a posteriori a cargar contra el texto. Por cierto, este es el PP que se indignaba cuando no era invitado a la Marcha del Orgullo en el centro de Madrid.

Volviendo al caso: quienes cargan contra Hernández lo hacen a propósito de esta frase del manifiesto:

«Existe la pirámide social de la discriminación. En la cúspide está el hombre, heterosexual, cisexual y blanco. Un hombre que será de clase media o alta, sin diversidad funcional, joven y delgado. Incluso perteneciente a la fe mayoritaria».

Al parecer, los hombres blancos, heterosexuales, cisexuales y además, pertenecientes a la fe mayoritaria, se han sentido ofendidos ampliamente y acusan a Hernández de «incitar al odio contra los cristianos». Una máxima (la de hombre, heterosexual…) que no es suya, por cierto, sino que es una máxima del feminismo que critica el androcentrismo imperante y universal en el que vivimos.

Pues bien, argumentaciones posibles a esto, podría haberlas, por supuesto. Pero para atacar a Hernández los calificativos van desde «integral gilipollas», «neuronas atrofiadas», «nazi», «retrasada, subnormal» o «reprimida sexual», entre otros.

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Nos sorprende la poca inventiva del machismo, que siempre recurre a los mismos calificativos para las mujeres, recurriendo a su vida sexual, a su capacidad intelectual o a su libertad para decir o hacer lo que les de la gana.

Un ejemplo más del machismo retrógrado que sigue vigente en nuestra sociedad y que encuentra en las redes un espacio para manifestar, aquí sí, propiamente odio. Los hombres blancos, de fe mayoritaria y heterosexuales ofendidos por la defensa de las libertades LGTBI tienen la batalla en las redes. Porque en el resto de la vida, vamos ganando quienes defendemos precisamente, la vida y la libertad.

 

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