Arabia Saudí: las mujeres dependen totalmente de un «guardián» masculino

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Human’s Rights Watch ha publicado una serie de vídeos de denuncia contra el sistema de tutelaje de las mujeres que está vigente en Arabia Saudí y que hace de las mujeres totalmente dependientes de algún familiar masculino.

En Arabia Saudí, la vida de una mujer está controlada por un hombre desde el nacimiento hasta la muerte. Cada mujer saudí debe tener un tutor masculino, normalmente un padre o marido, pero en algunos casos es incluso un hermano o un hijo el que tiene el poder de tomar una serie de decisiones críticas en su nombre.

Human’s Rights Watch ha entrevistado a docenas de mujeres saudíes que confirman que el sistema de tutela masculina es el impedimento más importante para hacer realidad los derechos de las mujeres en el país; este sistema hace a las mujeres adultas menores de edad que no pueden tomar decisiones claves por sí mismas.

Rania, una mujer saudí de 34 años: «Se nos ha confiado con la crianza de la siguiente generación pero no se puede confiar en nosotras para cuidarnos a nosotras mismas. No tiene ningún sentido».

Cada mujer saudí, independientemente de su clase social o económica, se ve afectada negativamente por las políticas de tutela.

El vídeo muestra cómo una profesional en un centro de acogida aconseja a la mujer reconciliarse con su marido tras sufrir violencia de género. Él firma un «compromiso de no agredir a su mujer». HRW denuncia «¿Tiene sentido dejar que un marido maltratador sea «guardián» de la tutela de su mujer?».

Las mujeres adultas deben obtener el permiso de un tutor masculino para viajar, casarse, o salir de la cárcel. Pueden ser requeridas para proporcionar consentimiento de su tutor con el fin de trabajar o de acceder al sistema de salud. Las mujeres se enfrentan regularmente a dificultades para llevar a cabo una serie de operaciones sin un pariente masculino, desde alquilar un apartamento a presentar reclamaciones legales.

El impacto que estas políticas restrictivas tienen en la capacidad de las mujeres para seguir su carrera o tomar decisiones de vida depende, en gran medida, de la buena voluntad de su tutor masculino. En algunos casos, los hombres utilizan la autoridad que el sistema de tutela masculina les concede para extorsionar a las mujeres «a su cargo». Muchos tutores condicionan su consentimiento para que las mujeres trabajen o viajen a cambio del pago de grandes sumas de dinero.

Muchos tutores condicionan su consentimiento para que las mujeres trabajen o viajen a cambio del pago de grandes sumas de dinero.

Activistas de los derechos de las mujeres en Arabia Saudí han pedido reiteradamente al gobierno abolir el sistema de tutela masculina, que el gobierno accedió a hacer en 2009 y nuevamente en 2013, después de su examen periódico universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Tras las dos audiencias, Arabia Saudí tomó medidas limitadas para reformar ciertos aspectos del sistema de la protección. Sin embargo, estos cambios siguen siendo insuficientes, incompletos e ineficaces; hoy en día, el sistema de tutela permanece casi intacto.

Hasta que el sistema de tutelas sea eliminado por completo, Arabia Saudí permanecerá en violación de sus obligaciones de derechos humanos y es incapaz de realizar su Visión 2030, un compromiso que acordaron como «visión de futuro» del país, que declaraba a las mujeres, la mitad de la población del país, ser un «gran activo cuyo talento será desarrollado por el bien de la sociedad y la economía del país».

Reformas

Arabia Saudí ha realizado una serie de cambios limitados en los últimos 10 años para aliviar las restricciones a las mujeres. Ejemplos notables incluyen permitir a las mujeres participar en el espacio político (con limitaciones) en el país, alentar a las mujeres a entrar en el mercado de trabajo, y tomar medidas para responder mejor a la violencia de género.

Por ejemplo, en 2013, el entonces rey Abdullah incluyó 30 mujeres en el Consejo de la Shura, su máximo órgano consultivo. El 12 de diciembre de 2015, las autoridades permitieron que las mujeres participasen en las elecciones de consejos municipales, las mujeres tenían derecho a voto y podían ser candidatas por primera vez en la historia del país. Las elecciones fueron una victoria significativa y simbólica para las mujeres, especialmente gracias a aquellas mujeres que llevaban haciendo campaña por este derecho durante más de una década.

Una doctorada debe pedirle permiso a su hijo para viajar a Londres a dar una conferencia. El hijo le deniega la petición. HRW denuncia «¿Tiene sentido requerirle a un guardián masculino el permiso para que una mujer viaje?».

En los últimos años, Arabia Saudí también ha emitido una serie de decisiones aumentando significativamente el acceso de las mujeres al mercado de trabajo, como parte de un programa de reforma económica más amplia destinada a reducir la dependencia del país del petróleo. Estos incluyen la eliminación de ciertos campos en la ley laboral que restringían el trabajo de las mujeres a determinados campos «adecuados a su naturaleza», y que ya no requieren que las mujeres tengan que pedir permiso para trabajar a su tutor. Las autoridades han ofrecido incentivos a los empleadores si contratan a mujeres y destinan ciertos puestos para ellas, proporcionado miles de becas para las mujeres que estudian en universidades en el extranjero.

Arabia Saudí también ha tomado medidas para responder mejor a la violencia contra las mujeres y para proporcionar a las mujeres un mejor acceso a los servicios gubernamentales. En 2013, se aprobó una ley que penaliza la violencia de género y, en 2016, estableció un centro específicamente encargado de recibir y responder a denuncias de violencia contra las mujeres.

Arabia Saudí también ha trabajado para mejorar el acceso de las mujeres a los servicios gubernamentales, entre ellos que las mujeres puedan asegurar sus propias tarjetas de identificación; la emisión de tarjetas de familia para mujeres divorciadas y viudas, que especifican las relaciones familiares y se requieren para llevar a cabo una serie de tareas burocráticas; y la eliminación de los requisitos que obligaban a una mujer a traer un pariente masculino para identificarla en la corte.

Las limitaciones de las reformas

Mientras que estas reformas son un paso en la dirección correcta, siguen siendo parciales e incompletas. El sistema de tutela masculina sigue siendo lo que dificulta, y en algunos casos incluso anula, la eficacia de estas reformas.

Como dijo Hayat, de 44 años, «Necesitamos una acción muy valiente por parte del gobierno para eliminar esta [custodia] y hacernos iguales».

Mientras que las mujeres ahora sirven en el Consejo de la Shura y en los consejos municipales, estas victorias siguen siendo limitadas y las autoridades siguen reprimiendo la capacidad de las mujeres para participar en la vida pública. Las mujeres representan menos del 10 por ciento de la lista final de votantes registrados para las elecciones del 15 de diciembre de 2015.

Las mujeres representan menos del 10 por ciento de la lista final de votantes registrados para las elecciones del 15 de diciembre de 2015.

Muchas mujeres enfrentan barreras vinculadas al sistema de la protección al inscribirse para votar, ya que se les exige comprobar su distrito de residencia y, por lo general, su nombre no aparece en las escrituras de las viviendas o en los contratos de alquiler; pueden presentar la tarjeta de familia pero esta suele estar en manos de un tutor masculino. Al final, sólo 21 mujeres fueron elegidas para los consejos municipales de 2.106 escaños. Los ayuntamientos municipales tienen una autoridad limitada y, en enero de 2016, el gobierno decretó que las reuniones del consejo serían segregadas por sexo y las mujeres consejeras debían participar por videoconferencia. Tras el anuncio, una mujer concejal renunció.

Limitaciones para trabajar

El sistema de la protección también afecta a la capacidad de las mujeres a buscar trabajo en el interior de Arabia Saudí y en el extranjero para aprovechar las oportunidades que puedan avanzar en sus carreras. En concreto, las mujeres no pueden solicitar un pasaporte sin el consentimiento de su tutor masculino y requieren de un permiso para viajar fuera del país. Las mujeres tampoco pueden estudiar en el extranjero con una beca del gobierno sin la aprobación del tutor e incluso se puede requerir oficialmente que un pariente masculino acompañe a la mujer a lo largo de sus estudios.

Zahra, de 25 años, cuyo padre se negó a permitirle estudiar en el extranjero, dijo: «Cada vez que alguien me dice: «Deberías matricularte en un plan de cinco años», Siempre respondo que no puedo. ¿Cómo voy a matricularme si mi padre no va a estar de acuerdo?«

Una joven detenida en un centro para mujeres jóvenes es liberada. Su padre la acusa de haberles avergonzado y rechaza su vuelta a casa. HRW denuncia: «¿Tiene sentido pedir a un guardián masculino permiso para que una mujer sea liberada de prisión?».

Si el gobierno de Arabia Saudí tiene la intención de poner fin a la discriminación contra las mujeres, ya que ha prometido y para promover las reformas que ya ha comenzado a llevar a cabo, no se puede permitir que continúen las restricciones inherentes en el sistema de tutela. Por ejemplo, el gobierno no exige permiso de tutela para que las mujeres que trabajen, pero no penaliza a los empleadores que requieran este permiso.

Violencia de género y divorcio

La necesidad de una reforma sustancial, sistémica es quizás más cruda con respecto a la respuesta del Estado a la violencia contra las mujeres. Arabia Saudí ha tomado medidas para responder mejor a los abusos, pero lo ha hecho en el marco de la tutela. Este sistema de tutelas permite al hombre controlar muchos aspectos de la vida de las mujeres y hace que sea difícil para las supervivientes de la violencia de género utilizar mecanismos de protección o reparación.

La extrema dificultad de la transferencia de la tutela masculina de un hombre a otro trae consigo una grave desigualdad a la hora de divorciarse, que hace que sea difícil para las mujeres para evitar el abuso. Los hombres siguen siendo los guardianes de las mujeres, con todo lo asociado al control, durante los procesos judiciales, y hasta que se termine el divorcio. Hay una discriminación profundamente arraigada en el sistema jurídico, y los tribunales reconocen las demandas legales interpuestas por guardianes contra las mujeres que dependen de ellos, por ejemplo, restringiendo el movimiento de las mujeres.

Las mujeres que han escapado a los abusos en centros de acogida deben solicitar a un pariente masculino que las tutele que les de permiso de abandonar las instalaciones.

La Dr. Heba, activista por los derechos de las mujeres, explica: «Las [autoridades] mantienen una mujer en la cárcel… hasta que su tutor legal viene y se la lleva, incluso si él fue quien la envió a la cárcel».

 

 

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