¿Puritanas o atrevidas?

¿Lo moderno es seguir con lo de siempre?

¿Puritanas o atrevidas?

El derecho de los varones para decir: “Vuélvete que te la meta” se pierde en la noche de los tiempos.

De modo que, como ya expliqué en otro artículo, lo realmente novedoso es que las mujeres reclamemos nuestro cuerpo para nuestro placer, no para el placer ajeno.

Lo rompedor es que digamos: lo varones no son los dueños del deseo. Nosotras también deseamos y nuestro deseo (o, en su caso, nuestro no deseo) es igualmente legítimo y estupendo. Follar es placentero si las personas implicadas se desean mutuamente. En caso contrario, será satisfactorio para una, para la otra, será -como poco- desagradable cuando no violento (violento aunque no haya golpes).

Y, por supuesto, los hombres no tienen más -ni menos- imperativos sexuales que las mujeres. Que un varón deba reprimir su deseo es igual de triste que lo deba reprimir una mujer. IGUAL.

Frente a las prédicas que justifican abusos y atropellos apelando a necesidades masculinas “inaplazables y perentorias”, afirmamos que los varones pueden vivir sin follar. Nadie necesita follar para no morir.

Si la realización del deseo sexual fuera esencial para la vida, millones de mujeres de cada generación habrían muerto porque millones de ellas nunca -o muy rara, rarísima vez- han tenido un orgasmo. Tal ha sido y sigue siendo la penosa y dolorosa realidad para muchas mujeres. Esto sí que ES UN DRAMA, esto sí que enfurece.

Si la realización del deseo sexual fuera esencial para la vida, millones de mujeres de cada generación habrían muerto porque millones de ellas nunca -o muy rara, rarísima vez- han tenido un orgasmo.

keep-calm-and-study-cunnilingusY vamos aún más allá y añadimos: no es más “normal” ni, por supuesto, más interesante ni “completa” una relación sexual con coito que sin coito, no es menos placentero un cunnilingus que una felación (lo destaco en negrita a ver si va entrando en las molleras patriarcales).

Muchas mujeres -muchas incluso de las “aparentemente liberadas”- se dejan follar sin tener ganas ni tener orgasmos, en encuentros sexuales que giran exclusivamente en torno al coito, que lo erigen en una especie de alfa y omega y predican que ya solo siendo penetradas, las mujeres deben alcanzar el orgasmo.

Sufrimos una propaganda patriarcal masiva y apabullante (basta con ver las ficciones audiovisuales) que condiciona y aboca a las mujeres para que, por ejemplo, se dejen penetrar analmente aunque no les guste (si les gusta, no tengo nada que objetar, estupendo), hagan felaciones -como si hacerlas fuera una evidencia ineludible- a pesar de que a ellas nadie les haga un cunnilingus aceptable.

Y ESO SÍ QUE ES TRISTE, pero triste, triste aunque de tal atropello nadie habla.

Hay por ahí algunas (y supongo que muchos algunos) que dicen que reclamar el placer sexual compartido es de puritanas.

Sin embargo, hay por ahí algunas (y supongo que muchos algunos) que dicen que reclamar el placer sexual compartido es de puritanas.

O sea, por aclararnos, consideran puritano:

  1. negarles a los varones el derecho que todos tienen (aunque no todos lo ejerzan) a obtener placer usándonos.
  2. Exigir que cuando dos seres follen sea porque se desean mutuamente.

Y dicen que lo moderno ES SEGUIR CON LO DE SIEMPRE: la libre disposición para los hombres de nuestros “agujeros y protuberancias” (pues a eso quedamos reducidas a menudo), ya sea mediante santo matrimonio, ya sea en parejas de hecho –o de deshecho-, en la prostitución y, aún a malas, en la violación (es que, a veces, nosotras nos ponemos muy exigentes, o ellos no tienen ni un minuto que perder, o no quieren gastarse 20€ en esa tontería, o simplemente les divierte -sobre todo cuando van en grupo-… en fin que, en ciertos casos, no les queda más remedio que violar).

Pero el feminismo avanza. Cada vez somos más quienes reclamamos un cambio radical en este y en otros terrenos.

El patriarcado se retuerce furioso. Y para contrarrestar nuestra osadía y atrevimiento (esa osadía y atrevimiento bautizado como “puritanismo”) lanza poderosas campañas de propaganda.

La nueva campaña de promoción de la prostitución (la llamo nueva aunque tiene unos años), insiste, no en la libertad de los varones para realizar sus deseos –esa libertad considerada “natural” hasta que grupos de alocadas feministas la empezaron a cuestionar-, digo que lo novedoso de la nueva campaña patriarcal es que no insiste en la libertad de los varones sino en la nuestra, la de las mujeres. Nuestra libertad que ¡oh maravilla de las maravillas! consiste en querer –y con entusiasmo- lo mismo que quieren los hombres y gustar de lo que ellos gustan.

Ahora tenemos que reivindicarlo con frenesí, no como si lo hiciéramos para complacer a otro o como deber “de amor”, sino como si lo hiciésemos porque ese es nuestro deseo genuino e imperativo.

Tacones

Me diréis: el planteamiento no es novedoso, de siempre a las mujeres se nos ha adiestrado en desear lo que el otro -el genuino dueño del deseo- desea, pero la novedad es que ahora tenemos que reivindicarlo con frenesí, no como si lo hiciéramos para complacer a otro o como deber “de amor”, sino como si loMicaela-Schaefer hiciésemos porque ese es nuestro deseo genuino e imperativo: queremos machacarnos los pies con tacones de 20 cm.

Queremos, sí. Queremos ir incómodas, queremos agrandar nuestras mamas, queremos que nos follen de cualquier manera y en cualquier circunstancia, queremos entronizar la sexualidad y el deseo tal y como los concibe el patriarcado. Y, sobre todo: queremos ser putas, sí, es lo que libremente queremos.

Pues yo digo: mujeres rebeldes y atrevidas (esas que el patriarcado tacha de puritanas) no os arredréis ante tan poderosas campañas. Seguid rompiendo los moldes machistas, clamad que, sin nuestro placer, no hay sexualidad (habrá animaladas, pero no sexualidad).

 

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