Orlando, sociedad, cultura y educación

Cualquier declaración en torno al crimen de Orlando que borre su naturaleza homofóbica, transfóbica o racista es vergonzosa.

Estadounidense, maltratador e inestable. Así definen quienes conocían al único autor de tan nefasta tragedia. Obama ha definido los hechos como resultado de un «extremismo autóctono», reconociéndolo una traducción de la carencia de educación en la diversidad, integración y control de armas que sufre Estados Unidos.

Una sociedad se construye en conjunto. Cultura y educación moldean una generación tras otra. ¿Que ha pasado en Orlando? ¿Que ha fallado? En mi opinión, está claro, sociedad, cultura y educación.

De fondo, y de modo transversal, las armas. Estamos ante una sociedad que  entiende, acepta y educa en la cultura de que la posesión de una pistola aporta seguridad al ciudadano. Eso que hace legitima la posesión de armas como «método de defensa», termina siendo en realidad la legitimación para usar instrumentos de ataque.

La educación sesgada, heterogénea y desequilibrada, propia de una sociedad capitalista, puede generar que, mientras el Tribunal Supremo legaliza el matrimonio igualitario, crezca el odio hacia quienes tienen una orientación sexual o identidad de género diferente.

Que un presidente negro contrate a una persona transexual para su gabinete es una buena práctica que crea referentes , pero no educa sobre diversidad en el día a día del alumnado.

Hay otro factor determinante, el racismo. Omar Mateen, ciudadano patrio americano, simpatizaba con el Estado Islámico. La última década no ha sido la mas favorecedora para la tolerancia religiosa y supongo que crecer en un país que te mira con actitudes de sospecha  e  inquietud por ser musulmán puede generar rencores  y agudizar desconfianzas mutuas.

Hillary Clinton frente a la agitación de la islamofobia impartida por Trump  ha manifestado que eso es exactamente lo que no podemos hacer. No podemos demonizar a los musulmanes no alentar con  una retórica inflamatoria el odio hacia quienes, siendo musulmanes,  abrazan la libertad y rechazan el terror.

En España los registros de crímenes de odio van en aumento: ataques homofóbicos semanalmente, violencia de género enquistada.

En España los registrados de crímenes de odio van en aumento: ataques homofóbicos semanalmente, violencia de género enquistada. Nos enfrentamos a unas elecciones en menos de 10 días, y yo quiero alzar la voz en pro de los valores de una sociedad progresista e igualitaria que no deje espacio al odio o la intolerancia.

Es posible la convivencia: necesitamos recuperar los espacios que desde las aulas la fomenten y apostar por políticas que incentiven y trabajen por una igualdad efectiva, luchando contra las discriminaciones  por sexo, religión, raza, diversidad funcional, orientación sexual o identidad de género. Hay que ensalzar y poner en valor el camino recorrido , celebrar lo que nos ha hecho una sociedad más decente y reforzar los valores y principios  que cimentan  los pactos sociales de convivencia : la igualdad, la libertad, la fraternidad.

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