Entramos en una nueva Revolución Industrial

Estamos al borde de una nueva gran Revolución Industrial, ¿están las mujeres en posición de igualdad para hacerle frente?

¿Qué requisitos son necesarios para que ocurra una Revolución Industrial? Tres factores: una fuente de energía, una industria nueva emergente, y un aumento de las comunicaciones entre las personas.

La Primera Revolución Industrial fue un proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido, y unas décadas después se extendió a gran parte de Europa occidental y Norteamérica. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico, que vio el paso desde una economía rural a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada. Como fuente de energía se utilizó el carbón, se extendió la industria del vapor y apareció la imprenta

La Segunda Revolución Industrial ocurrió entre 1850 hasta 1870 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Aparecieron nuevas fuentes de energía como el gas, el petróleo o la electricidad; nuevos materiales y nuevos sistemas de transporte como el avión y automóvil basados en la nueva industria de la combustión, y surgieron nuevas formas de comunicación como el teléfono y la radio. Todo esto indujo transformaciones en cadena que afectaron al trabajo y a todo el sistema, a la educación, al tamaño y gestión de las empresas, al consumo, y a la política. También ocurrió la denominada Primera globalización que supuso una creciente internacionalización de la economía.

¿En qué escenario nos encontramos ahora?

Vamos a encontrarnos con una capacidad de acceso al conocimiento y generación de ideas ilimitada.

Nos encontramos en un momento disruptivo que cambiará la sociedad profundamente, con nuevas formas de energías limpias y prácticamente infinitas como las renovables y la futura fusión nuclear (frente a la actual fisión), con una nueva industria digital y una comunicación basada en el Social Media e Internet con un 43% de la población conectada y con el objetivo de Naciones Unidas de conectar a Internet a toda la población humana en el año 2020. Vamos a encontrarnos con una capacidad de acceso al conocimiento y generación de ideas ilimitada.

En los próximos cinco años vamos a vivir la eclosión de la inteligencia artificial, que permitirá construir máquinas muy, pero que muy inteligentes y que hoy en día no sabemos cómo construir; avances en la nanotecnología, fármacos nuevos, cambios en la producción agrícola, la impresión 3D, la genética, etc.

La nueva Revolución Industrial va a cambiar para siempre nuestra forma de vivir, comunicarnos y trabajar.

Se calcula que un 47% de los empleos en Estados Unidos se encuentran en alto riesgo de atomización y que las personas que están naciendo ahora mismo un 70% realizarán trabajos que hoy en día no existen.

¿Cómo afectará esto a las mujeres? No hace falta que repasemos todos los índices para ver que parten de una situación de desventaja. Veamos qué pasa en las principales empresas creadoras de la nueva industria digital.

Microsoft ha experimentado en 2015 una caída en su diversidad de género.

Microsoft ha experimentado en 2015 una caída en su diversidad de género, las mujeres representan el 26,8% de la fuerza laboral de Microsoft, una proporción menor al 29% registrado en 2014.

El total de la plantilla (datos 2014) de Google se divide en un 70% de hombres y un 30% de mujeres, una proporción desigual y que, sin embargo, empeora cuando sólo nos fijamos en los cargos directivos y de liderazgo, en los que hay un 79% de hombres y un 21% de mujeres.

La brecha digital de género es patente en las aplicaciones utilizadas para negocios, como Office, Dropbox, Evernote, Google Drive, Basecamp, Acrobat, etc. De cada 10 usuarios, siete son hombres y tres mujeres.

La brecha digital de género es patente en las aplicaciones utilizadas para negocios, como Office, Dropbox, Evernote, Google Drive, Basecamp, Acrobat, etc. De cada 10 usuarios, siete son hombres y tres mujeres. En grandes cifras, de los 13 millones de españoles que usan este tipo de apps, hay 9 millones de hombres y 4 millones de mujeres.

A primera vista los datos no son muy esperanzadores en la actualidad.

Según un estudio ante esta situación, se cree que por cada cinco empleos perdidos para las mujeres, sólo se creará uno, mientras que por cada tres empleos perdidos, los hombres obtendremos uno.

Necesitamos una sociedad digital paritaria (como todo lo demás), que invierta en la igualdad, creando un impacto social directo, mejorando la vida de las mujeres ahora y en el futuro inmediato.

Nuestros y nuestras gobernantes tienen la obligación de acabar con la desigualdad entre las personas, especialmente ante un escenario que puede ser completamente distinto en muy pocos años y que puede acentuar aún más la discriminación que sufren las mujeres.

Necesitamos una sociedad digital paritaria (como todo lo demás), que invierta en la igualdad, creando un impacto social directo, mejorando la vida de las mujeres ahora y en el futuro inmediato, y esto lo deberíamos haber hecho ya; vamos con retraso y la sociedad no se mueve a una velocidad constante sino acelerando exponencialmente

 

 

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