Carta a las mujeres integrantes de la carrera judicial española

La Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) ha elaborado una “carta abierta” en la que muestra, de forma irónica, su oposición al reciente nombramiento -por segunda vez- del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, tras haberse anulado el anterior por el Tribunal Supremo por “falta de motivación”. Dicho nombramiento se hace modificando el sistema de baremación de méritos usado hasta el momento por el CGPJ, que ha perjudicado a la candidata mujer al cargo, a pesar de hallarse a 1.160 puestos por delante del candidato finalmente elegido. “La carrera judicial dispone de su propio techo de cristal y este nombramiento es una buena prueba de ello, y también del machismo institucional que se halla muy bien instalado en la judicatura”.

El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) acordó el pasado 26 de mayo “adjudicar la plaza de presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia a Miguel Pascual de Riquelme Herrero, por un periodo de 5 años”.

Esta misma decisión había sido tomada por Acuerdo del Pleno del CGPJ el 29 de enero de 2015, y anulada por la Sentencia del Pleno de la Sala Tercera del Tribunal Supremo (TS) de 10 de mayo de 2016, habida cuenta su escasa e insuficiente motivación. En concreto criticaba el TS la ausencia de una adecuada motivación del hecho de que se hubiera atribuido una casi total prevalencia a la valoración de un concreto mérito de cuantos se recogían en la convocatoria, “el plan de actuación”, presentado por el candidato varón, frente a la superioridad objetiva de la otra candidata al cargo, Pilar Alonso Saura, en los restantes méritos enumerados en las bases de la convocatoria.

Con su Acuerdo de 26 de mayo el Pleno del CGPJ se reafirma en su postura inicial y funda nuevamente el grueso de su decisión en el extraordinario programa de actuación presentado por Pascual de Riquelme, frente a la “parquedad” y “vaguedad” del presentado por Alonso Saura.

Sin entrar a valorar la ponderación de méritos que han realizado tanto el Pleno del CGPJ como la Sentencia del TS, ni poner el acento en cuánto más equilibrada resulta esta última, no podemos por más que preguntarnos… ¿por qué una Magistrada de dilatada y brillante trayectoria profesional presenta un plan de actuación tan descompensadamente “parco” y “vago” como para castrar su promoción profesional?

La respuesta es sencilla: porque el valor que históricamente se había venido concediendo por el Pleno del CGPJ a este elemento de valoración había sido secundario, y ciertamente subordinado al valor que se había venido concediendo el resto de méritos “objetivos” – antigüedad en la Carrera, experiencia en órganos colegiados, calidad de las resoluciones judiciales dictadas, y experiencia en órganos de gobierno –.

Cambio en las reglas del juego

Con este nombramiento – por duplicado – el CGPJ nos cambia de pronto, sin previo aviso ni advertencia, las reglas del juego. Los méritos relativos a la antigüedad, experiencia y calidad en el ejercicio de la función jurisdiccional se convierten en puramente accesorios, secundarios e irrelevantes. De hecho, apenas merecen atención en la motivación de ninguno de los dos acuerdos de 29 de enero de 2015 y 26 de mayo de 2016. Con estas nuevas reglas, recién estrenadas, serán el dinamismo, la exhaustividad y buena estructuración del “Plan de Actuación” lo que de manera principal se haya de tomar en consideración a la hora de llevar a cabo los nombramientos de Presidencias de Tribunales Superiores de Justicia.

En una Carrera Judicial en la que las mujeres (un 52% del total) ocupan menos del 13% de los cargos de nombramiento discrecional; (10 mujeres en el Tribunal Supremo -tras la retirada de dicha condición a la Magistrada Margarita Robles- frente a 70 hombres, una sola presidenta de Tribunal Superior de Justicia frente a 16 presidentes, y 8 presidentas de Audiencia Provincial frente a 42 presidentes); y tras varios años de escuchar como este desequilibrio se justificaba en el hecho de que las mujeres no habían tenido tiempo de alcanzar aún la antigüedad y experiencia necesarias para acceder a estos puestos, podría llegar a parecer discriminatorio el hecho de que se haya preferido a un hombre que se encuentra 1.160 puestos por detrás del escalafón que la otra candidata, que nunca ha ejercido en órganos colegiados frente a los 23 años de ejercicio en la Audiencia Provincial de Murcia de la otra candidata, y que ha servido el grueso de su carrera profesional en un Juzgado de lo Penal, frente a los 16 años de ejercicio en una Sección de Audiencia Provincial con competencias civiles y penales de la otra candidata.

Pensemos en positivo

Pero pensemos en positivo. Esta nueva tendencia inaugurada por el CGPJ tal vez abra la oportunidad a todas esas mujeres que no habían podido llegar a alcanzar puestos de responsabilidad porque “no habían tenido tiempo de alcanzar la antigüedad y experiencia necesarias”.

Compañeras, puede que, por fin, haciendo uso de nuestra imaginación, capacidad organizativa y de solución de problemas – que de todo esto nos sobra – lleguemos a elaborar unos planes de actuación insuperables, que rompan en añicos el techo de cristal que hasta ahora teníamos sobre nuestras cabezas y carreras. Por ello, quizá es el momento de pensar que estamos de enhorabuena, compañeras…o quizá no…

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