Torbe y la masculinidad

El pasado 26 de abril Torbe (Ignacio Allende)  fue detenido acusado de los  siguientes delitos: pornografía infantil, trata de seres humanos, blanqueo de capitales y delitos contra la Hacienda Pública. Todo esto no sorprende demasiado porque el detenido se ha enriquecido gracias a la industria del sexo y siguiendo las lógicas de crecimiento capitalistas sólo es posible ganar grandes cantidades de dinero a base de la explotación de otros/as, y por tanto, en la industria del sexo quienes se enriquecen lo hacen a costa de la explotación especialmente de mujeres y/o menores de edad. Sin embargo, Torbe no ha de ser analizado sólo desde el punto de vista económico o criminal, sino más allá, considero que es necesario mirarle desde el punto de vista del estudio de la(s) masculinidad(es), por lo que podríamos denominar «Torbe como el puto amo».

Para entender el fenómeno Torbe tendríamos que realizar un breve recorrido por su carrera: aparte de ser el primer demandante de prostitución que contó sus experiencias de forma no anónima en Internet (al menos en el Estado español) en el Foro Putas de su página putalocura.com; comenzó a dedicarse al porno y su contribución principal ha sido la construcción de un personaje relativamente «desagradable» que accedía no sólo a través de la prostitución sino también, de la pornografía a mantener relaciones sexuales con mujeres espectaculares físicamente (según el modelo de belleza establecido). Con ese personaje «desagradable» ha creado lo que se denomina el «porno freak», que sería una especie de pornografía estilo Benny Hill, Pajares y Esteso o Torrente (incluso en alguna ocasión se le ha denominado el Torrente del Porno), es decir, porno heterosexual  “tradicional” -machista- mezclado con humor rancio. Sin duda, Torbe es un personaje sexista con gran seguimiento en las redes, sus videos tienen muchas visualizaciones y tan solo en Twitter le siguen 179.002 usuarios.

Para profundizar en la importancia de Torbe hay que partir del análisis de la masculinidad y del papel fundamental de la sexualidad en la construcción de la identidad masculina hegemónica; y en este sentido, profundizar en el rol de Torbe como el «puto amo»:

En primer lugar, sería el «puto amo» porque se autodefine como un hombre que no se corresponde con el modelo de belleza masculino dominante, y consigue mantener relaciones sexuales con miles de mujeres diferentes. Aparece como un hombre no-hegemónico en el porno, cuando no lo es. Es necesario deconstruir esa imagen porque un hombre heterosexual pagando a través de la prostitución o del porno a mujeres (que sí cumplen con el modelo de belleza) no puede ser ni transgresor, ni contra-hegemónico; sino todo lo contrario. Puede que dentro de la industria del sexo la norma de la belleza masculina sea otra pero sigue siendo un hombre heterosexual manteniendo relaciones sexuales que siguen patrones masculinos y masculinizantes. En ningún momento desafía las relaciones de poder entre mujeres y hombres o el modelo de belleza femenino; se queda en mostrar un cuerpo masculino no normativo que no es más que lo «normal» fuera de la pornografía mainstream, cuerpos masculinos no normativos que desean mantener relaciones con cuerpos femeninos que se ciñen al ideal de belleza.

Puede que dentro de la industria del sexo la norma de la belleza masculina sea otra pero sigue siendo un hombre heterosexual manteniendo relaciones sexuales que siguen patrones masculinos y masculinizantes.

De tal forma que se le considera el «puto amo» porque se erige como representante de aquellos hombres que no cumplen la norma pero que consideran un derecho masculino heterosexual acceder a cuerpos de mujeres que sí la cumplan. Justificado en la actualidad por la dicotomía de la abundancia y la escasez, es decir, hombres que afirman que las mujeres pueden «follar cuando quieran» porque cualquier hombre estaría dispuesto, y por tanto, ellas se encontrarían en situación de abundancia. Mientras que ellos afirman que no tienen las mismas «facilidades» para acceder al sexo (sin incluir la prostitución) porque las mujeres les rechazan, y por tanto, ellos se encontrarían en situación de escasez. En esta dicotomía básicamente se concibe la libertad sexual desde su óptica androcéntrica, pues serían los hombres quienes ostentan la libertad para elegir a las mujeres sin posibilidad de que las mujeres puedan rechazarles; como si las mujeres aún no pudiéramos erigirnos como sujetos sexuales con deseo y placer propio y con capacidad de decir no. Incluso, aún hoy tenemos que seguir insistiendo en que No es No. Pero además, en esas lógicas androcéntricas, únicamente se piensa en las mujeres que se acercan al estereotipo de belleza, porque parece que lo que se desea aquí no es mantener relaciones sexuales con una persona, sea una noche o varias, sino que se desea un producto que no es más que mera corporalidad. Se desea una superficie pues eso es en parte lo que hace que los usuarios de pornografía elijan unos videos u otros, además de las prácticas sexuales, por supuesto, destacando que las más vistas son: coito, felación y penetración anal. En la página de Torbe en el top 10 estaría también el bukkake; lo que nos lleva a la concluir que todas son prácticas centradas en el pene, y en el placer masculino.

En esta dicotomía básicamente se concibe la libertad sexual desde su óptica androcéntrica, pues serían los hombres quienes ostentan la libertad para elegir a las mujeres sin posibilidad de que las mujeres puedan rechazarles.

Por otro lado, Torbe es el «puto amo» porque gana dinero manteniendo relaciones sexuales con mujeres, aunque las haya explotado sexualmente. En el modelo de masculinidad hegemónico imperante, el hombre de éxito es aquel que se enriquece sin dar importancia a la proveniencia del dinero, sea de la economía financiera y el fraude al puro estilo El lobo de Wall Street o sea explotando a mujeres para la pornografía. Lo importante es hacerse rico y además, mantener relaciones sexuales con cuantas más mujeres mejor, y si combinas  ambas cosas, te podrán considerar el «puto amo». Igualmente, en cuanto a las relaciones, parece que lo que merece la pena no es la experiencia en sí, sino la cantidad de experiencias, poco antes de su detención Torbe había publicado un video en el que afirmaba haberse acostado con unas 3.000 mujeres aproximadamente.

Contrahegemónico sería otro modelo de sexualidad más libre y más igualitario.

Dicho todo esto, contrahegemónico sería otro modelo de sexualidad más libre y más igualitario, ni Torbe es transgresor ni necesitamos «putos amos», sino realizar contrahegemonía feminista acompañadas de hombres igualitarios.

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