¿Qué coherencia electoral guía al PSOE?

Ante la propuesta de buscar a nivel autonómico listas conjuntas para el Senado el Sr. Pedro Sánchez dijo “No, gracias” y el Sr. Hernando argumentó que pactar con Podemos para el Senado no sería coherente con los principios del Partido.

Apelar a la coherencia es algo muy loable siempre y cuando la coherencia lleve con verdad y realismo desde los principios a las metas. Así la importancia de la coherencia no solo está en la bondad de los principios que la orientan sino también en el acierto de las metas que los van conformando.

Si entre las metas que persigue el PSOE está el lograr una mayoría de votos que aspiren a un gobierno de cambio capaz de poner freno al sufrimiento, a la pobreza y al deterioro democrático al que nos ha conducido el gobierno del PP, entonces o el PSOE logra mayoría absoluta o se verá en la necesidad de consensuar con otros partidos para lograr ese nuevo gobierno. Aun en el mejor de los casos, nadie considera la posibilidad de una mayoría absoluta para ninguno de los partidos que llevan “el cambio” en su programa electoral, ni para el PSOE, ni para Podemos-IU. Entonces, no será conveniente y coherente que en la campaña electoral se eviten los discursos cicateros, los gestos grandilocuentes y los desencuentros irresolubles con aquellas fuerzas con las que presumiblemente habrá que consensuar para alcanzar un gobierno de cambio.

Si entre las metas que persigue el PSOE está el lograr los cambios constitucionales que posibiliten un mejor y más consistente encaje de todas las comunidades autónomas en un modelo federal, propuesta de la que el PSOE fue pionero y goza de las mayores fortalezas para resolver tanto el conflicto catalán como las desavenencias de otras comunidades por la inoperancia del modelo de 1978, parece que lo más coherente hubiese sido buscar los consensos necesarios para evitar la amenaza del PP de utilizar su previsible mayoría en el Senado (el 20 D obtuvo con menos del 30% de los votos el 60 % de los escaños) para vetar cualquier iniciativa legislativa no propuesta por los populares.

El argumento esgrimido para vetar el acuerdo del PSPV con Compromís y Podemos   para el Senado en la Comunidad Valenciana de que el “proyecto autonómico del PSOE es distintos del de Podemos” es contradictorio con la propia trayectoria del PSOE que sí pacto listas únicas para el Senado y además resulta poco coherente con la meta de lograr un Senado cuya mayoría sea también una mayoría por el cambio.

El programa autonómico del PSOE en lo referente a su propuesta de estructura federal ha sido siempre bien acogido por un buen número de partidos políticos tanto nacionalistas como de ámbito estatal, entre ellos Podemos e IU. Si la imposibilidad de llegar a acuerdos con Podemos-IU radica el que la coalición defiende el derecho de la ciudadanía a decidir y a ser consultada sobre cuestiones relevantes como los cambios constitucionales, autonómicos, comunitarios, etc. cabe preguntarse qué es más consistente con el proyecto político socialista: el trabajar por una ciudadanía agente, formada, libre, democrática y participativa capaz de decidir sobre la mejor opción sin romper la unidad territorial o poner vetos a esas posibles consultas, lo que a mi juicio se podría interpretar como falta de confianza del propio PSOE en las fortalezas de su modelo federal, de sus propuestas políticas.

¿Es menester recordar la coherencia y la valentía de Clara Campoamor y del PSOE en la defensa y el logro del voto femenino en la España de 1931?

Está tan próximo y ha sido tan frustrante el fracaso para formar gobierno que, en muchos millones de personas se ha generado la duda y el desánimo sobre que el cambio pueda ser posible. Así el comienzo de la campaña con similares discursos y maneras, a lo que puede conducir es a ahondar en el desencanto y aumentar la abstención en las filas progresistas.

Los unos dirán que la culpa fue de los otros y los otros que fue de los unos, que si a nosotros nos insultaron, que si a nosotros nos ningunearon, etc. Y mientras tanto el partido en funciones, gobernando felizmente a la espera de que sus adversarios llenen sus discursos de chovinismo y de agravios y se aniquilen entre ellos. Y mientras tanto el sufrimiento y el desánimo de millones de familias, de jóvenes, de personas trabajadoras y empresariado honesto, … aumentando la brecha social y el desprestigio político y económico de este país.

Es legítimo que el PSOE, como los demás partidos, aspire a que su programa electoral logre el mayor respaldo, pero, a escasos seis meses de los pasados comicios no parece muy coherente iniciar la campaña con similares discursos, candidaturas y maneras que llevaron al fracaso del 20D. Tanto el PSOE como Podemos-IU son conscientes de que, sin movilizar las voluntades partidarias del cambio éste no será posible.

Sería muy conveniente que, en coherencia con el objetivo de lograr un gobierno de cambio, tanto el PSOE como Podemos-IU analizasen las posibles causas del anterior descalabro. Tal vez lleguen a considerar que entre las bravuconadas de unos y la soberbia de otros lo que ha estado ausente es el llamado estilo directivo femenino.

Hoy la ciudadanía necesita hechos, nuevas miradas y nuevos discursos para volver a entusiasmarse y creer en la viabilidad de los pactos post-electorales para formar gobierno. Una buena forma de construir nuevos y mejores discursos y maneras sería incorporar en plano de igualdad aquellas voces infrarrepresentadas en los equipos de gobierno de los partidos a pesar de tener la paridad como principio.  Una buena muestra de coherencia sería revalorizar todos cuantos intentos de acercamiento han llevado a cabo los partidos llamados a pactar para el cambio.

Las direcciones del PSOE y Podemos-IU han de considerar la urgencia y la necesidad de incorporar en plano de igualdad la mirada y el estilo cooperativo que aportan las mujeres y que tan buenos resultados brinda a las empresas e instituciones que lo han adoptado. Es momento de que las militantes de estos partidos den un paso al frente y se animen e incorporen en todos los equipos de trabajo, conformen paritariamente todas las comisiones y grupos, que su presencia contribuya a disolver los desencuentros prescindibles y favoreciesen los consensos posibles e importantes.

REFLEXIONEN Y ACTÚEN CON PRONTITUD Y PARIDAD PARA MOVILIZAR AL ELECTORADO Y RENOVAR SU CONFIANZA EN EL TRIUNFO DE LOS PACTOS PARA EL CAMBIO.

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