Las mujeres son menos propensas a colisionar su vehículo durante un estacionamiento

Los varones jóvenes son los más torpes al aparcar el coche

Los hombres se dan golpes más graves contra bolardos y columnas 06/05/16 La pericia en el aparcamiento de los vehículos es un tema de conversación recurrente entre la gente. El seguro ofrece la oportunidad de discernir qué tipo de conductores, en base a su sexo, su edad y su experiencia al volante, son los más habilidosos a la hora de estacionar. En concreto, lo puede hacer midiendo los incidentes que se presentan en la cobertura de daños propios del seguro de automóviles. Es decir, a través de los datos del popularmente conocido como seguro a todo riesgo. Un estudio recién elaborado por UNESPA y que aparecerá en la Memoria social del seguro 2015 que sale a la luz el próximo junio, concluye que los conductores que tienden a sufrir más accidentes sin contrario y de mayor gravedad son los varones jóvenes y con menos experiencia. Bajo esta tipología de siniestros se encuentran, en esencia, los golpes contra columnas en los garajes y las colisiones contra los bolardos que demarcan las aceras en la vía pública. Un elemento que hay que tener en mente como punto de partida en el análisis de la pericia en el aparcamiento es el diseño de las pólizas de motor. Todo vehículo debe estar cubierto por un seguro de responsabilidad civil, de forma que pueda compensar los daños que cause a terceros en un accidente de tráfico. Desde un golpe de chapa a un atropello. Esta protección se conoce popularmente como el seguro a terceros. Por encima se pueden añadir con carácter voluntario otro tipo de coberturas como son la asistencia en carretera, lunas, robo, incendio, etcétera. La protección más completa para el vehículo termina abarcando los daños propios y da derecho a solicitar la reparación de los perjuicios que haya sufrido un vehículo a causa de un siniestro cuando no hay un tercero culpable conocido. Al contratarla, el conductor determina si adquiere la protección de daños propios con o sin franquicia. El análisis elaborado por UNESPA revela que casi un 27% de los 29,1 millones de vehículos de todo tipo que circulan por España cuenta con cobertura de todo riesgo. Este porcentaje incluye tanto los que tienen franquicia como los que carecen de ella.

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Al entrar en el detalle de las pólizas que incluyen la cobertura de daños propios se descubre que un 70% de los titulares son hombres y el 30% restante, mujeres. Cuando se miden los siniestros que padecen unos y otras, se observa que ese reparto se mantiene prácticamente inalterado. En un primer término, pues, no parece haber grandes discrepancias entre estas magnitudes.

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Un dato que merece la pena destacar es que las mujeres son más propensas a contratar la cobertura a todo riesgo que los hombres. En el seguro obligatorio de responsabilidad civil, ellas constituyen el 25% de los asegurados. Sin embargo, como se ha mencionado antes, su porcentaje sube hasta el 30% en el todo riesgo. Este hecho se debe a que las conductoras suelen residir y circular por grandes núcleos urbanos, donde es más habitual ampliar las coberturas que en las pequeñas poblaciones.

Otro factor que llama la atención es la clara tendencia hacia el equilibrio que hay entre uno y otro sexo a la hora de contratar la cobertura a todo riesgo. Entre las cohortes más jóvenes de conductores, la relación es de un 43,8% de aseguradas y otro 56,2% de asegurados. En comparación los asegurados a todo riesgo mayores de 65 años son, en su abrumadora mayoría, hombres (84%).

El hecho de que la presencia de las mujeres en los siniestros sea muy similar a su peso en el conjunto de los asegurados sugiere que la probabilidad de siniestro sea, igualmente, pareja entre ellos y ellas. Pero un vistazo a los datos por tramos de edad permite realizar un análisis más preciso y arroja otras conclusiones. Cuando se analizan los datos por cohortes de edad se vislumbra con claridad que los conductores noveles, tanto hombres como mujeres, son los más proclives a darse un golpe contra una columna o un bolardo al aparcar. Superada la inexperiencia inicial, la propensión a la siniestralidad de ellas se modera notablemente mientras que la de los varones vuelve a crecer y se mantiene siempre por encima de la de las mujeres hasta llegada la década de los cuarenta. Los peores conductores aparcando son, con claridad, los hombres de entre 18 y 40 años. Más adelante, una vez pasados los 60 años de edad, las habilidades tanto de conductores como de conductoras vuelven a empeorar. Este proceso es fruto de la pérdida de aptitudes psicofísicas ocasionada por la edad.

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Además de la propensión a darse golpes, el estudio que aparecerá en la Memoria social del seguro 2015 analiza la gravedad de las colisiones acaecidas aparcando en calles y garajes. Aquí, de nuevo, la conclusión es que los jóvenes varones son los conductores más torpes al volante. No sólo se dan más golpes, sino que sus colisiones son más fuertes y causan desperfectos más caros de reparar. Esta situación se estabiliza en torno a los 28 años –una vez alcanzados los 10 años de experiencia con el carnet de conducir–, momento en el que hombres y mujeres padecen siniestros de gravedad prácticamente idéntica

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