Plataformas feministas se organizan contra los vientres de alquiler

  • La plataforma feminista «No Somos Vasijas» reúne en Madrid a activistas y entidades para poner en común sus argumentos y acordar acciones conjuntas.

no2En la tarde de ayer jueves la plataforma feminista No somos vasijas reunió en Madrid a más de 50 entidades feministas y múltiples activistas LGTB para coordinar planteamientos y acciones contra la regularización los vientres de alquiler. «Frente a la amenaza que supone la falsa demanda social de regular la práctica del vientre de alquiler, recientemente impulsada por parte del madrileño colectivo COGAM a través de un manifiesto que busca firmantes», afirman.

Entre quienes se unieron a la llamada de No somos vasijas se encuentran grupos feministas que defienden los derechos de las mujeres en distintos ámbitos desde la ciencia, la medicina, el derecho, la asistencia social, la filosofía, etc.; así como activistas por los derechos LGTB.

En declaraciones a Tribuna Feminista, asistentes a la reunión han indicado que también participaron «diferentes activistas en defensa de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales». Han sido estos quienes mostraron  su «malestar ante el hecho de que el colectivo, este siendo instrumentalizado para alcanzar más rápidamente los intereses de un reducido número de defensores de la práctica del vientre de alquiler , cuando quienes emplean con más frecuencia este método para la obtención de hijos e hijas a la carta, ilegal en España como en la mayor parte de los países del planeta, son parejas heterosexuales».

La reunión de trabajo estuvo encaminada a ampliar la plataforma que buscan  estrategias para enfrentarse al  «discurso neoliberal sobre la reproducción».

Mística de la paternidad y eufemismos

La plataforma denuncia que la práctica de los vientres de alquiler pone en grave riesgo los derechos de las mujeres. «Fue unánime el pensamiento consistente en que el manido argumentario de quienes sostienen que es preciso reconocer sus deseos de paternidad como un derecho inviolable fundamentan sus planteamientos no en la afirmación de derechos sino recurriendo únicamente a la mística que rodea el sentimiento de paternidad y maternidad». La  «no recurren a la razón sino a la sensiblería más mediática».

El uso del término «maternidad subrogada», promovido desde quienes defienden la práctica de los vientres de alquiler, es una de las batallas de la Plataforma, que aseguran que «estos eufemismos sólo responden a los intereses de quienes los promueven»; no vamos a permitir que sus posicionamientos colonicen nuestra lengua, pues esa es una de las primeras batallas que pretenden ganar». Desde la Plataforma aseguran que seguiran denominando  ‘vientre de alquiler’ a la práctica de alquilar el cuerpo de mujeres para usar sus capacidades reproductivas.

Desinformación interesada

No somos vasijas también busca informar sobre la realidad de esta práctica, tratando de contrarrestar las informaciones que en los medios vierten quienes la defienden: «Continuaremos empoderando a las mujeres y defendiendo, como siempre, que la igualdad no se conquista a costa de los derechos de otras mujeres ni decidiendo en una falsa libertad que únicamente tolera las decisiones conformes a los principios del patriarcado».

En la reunión se consensuaron entre las entidades y personas asistentes numerosas estrategias y acciones a todos los niveles en el corto, medio y largo plazo y manifestaron su determinación en continuar defendiendo los derechos de las  mujeres.

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