Invisibilidad y racismo

Invisibilidad y racismo

Existen unos cromos para niños y niñas que se llaman «Invizimals»; si buscáis la definición en Wikipedia os encontráis esto:
“La historia empieza en el laboratorio invizimal. Una persona llamada Keni ha descubierto una especie de animales invisibles al ojo humano”.

El otro día en el rastro, un padre y una madre debieron de querer que mi hijo fuese uno de los personajes y que fuese invisible. Lo que nos pasó fue lo siguiente:

Veníamos de dar una vuelta por todos los puestos y ya nos disponíamos a irnos cuando en la zona de los cromos un niño se nos acercó corriendo y le pregunto a mi hijo: “¿Tienes cromos de Invizimals para intercambiar?”. Cuál fue mi sorpresa cuando el padre y la madre vinieron corriendo los metros que les separaban de su hijo espetándole: “no tiene”, agarrándole por el hombro y dirigiéndole hacia otro grupo de niños y niñas con los que aparentemente no tenían ningún problema que el niño socializase.

¿Que tenía mi hijo para ser diferente al resto? Que es negro.

Me quedé paralizado mirándoles, pensando cómo pasamos nuestros prejuicios a nuestros hijos e hijas; también pensé cuantas veces más vivirá ese niño una situación parecida para interiorizar que los que son distintos a él son un objetivo de discriminación.

Señor padre y señora madre de ese niño: qué vida más triste les va a tocar vivir. Por mucho que se empeñen, no van a hacer desaparecer e invisibilizar a mi hijo y a mi hija, ni a tantas personas que viven entre nosotros y nosotras.

Ya iba tocando vivir algo parecido… desde que adopté a mis peques me he hecho mi propia estadística sobre este tipo de “eventos” y cada seis meses aproximadamente he notado racismo a mi alrededor. Para muchos y muchas a lo mejor les parece de poca importancia este tipo de actos pero es el origen de otros de gran calado.

Como los personajes de «Invizimals», mi hijo e hija tienen unos superpoderes tan fáciles de adquirir como el respeto, la convivencia, el intentar entender al otro o la otra, el feminismo o el respeto a los Derechos Humanos. Para adquirirlos no hace falta, como en los libros o en las series, estar expuestos a materiales radioactivos o explosiones, lo único que es necesario es una educación inclusiva y diversa.

Señor y señora que apartaron a su hijo del mío, aún están a tiempo de dar felicidad a su hijo. Intentar separar al suyo de la realidad que ya le rodea lo único que le va a producir es amargura.

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