Las mujeres son hoy más pobres que hace diez años

  • La nueva cara de la pobreza femenina son las mujeres formadas, trabajadoras y que tienen hijos.
  • En informe analiza una década en la que el riesgo de pobreza de las mujeres ha aumentado.

El Indicador de Igualdad de Género de Cataluña, presentado el martes en Barcelona, muestra datos preocupantes sobre la nueva pobreza de las mujeres, que están formadas, trabajan y tienen hijos. El indicador ha sido elaborador por primera vez por el Gabinete de Estudios de la Cámara de Comercio de Barcelona para el Observatorio de la Mujer, la Empresa y Economía (OMEE), y pretende dar una visión global de cuál es la situación de las mujeres en comparación a la de los hombres según 22 indicadores, agrupados en cuatro bloques: formación, mercado laboral, condiciones de vida y empoderamiento.

Según se desprende de este informe, que abarca la década entre 2005 y 2015, ellas tienen mayor nivel de formación que los hombres, aunque esta formación no se traduce en una reducción de las desigualdades en el mercado laboral: las mujeres continúan manteniendo una importante brecha salarial (del 19%), así como contratos más precarios.

Nueva pobreza femenina

A partir de los resultados obtenidos, el Observatorio detecta una nueva pobreza femenina protagonizada por mujeres formadas que al llegar al mercado laboral sufren discriminación en sus condiciones laborales, especialmente después de tener hijos, y tienen un elevado riesgo de caer en la pobreza a pesar de tener un trabajo. Esta pobreza se alarga en el tiempo con pensiones menores (un 31% menos que los hombres) y menos paro (12% menos).

Esta pobreza se alarga en el tiempo con pensiones menores (un 31% menos que los hombres) y menos paro (12% menos).

Formación

Los indicadores muestran que las mujeres tienen una formación claramente superior a la de los hombres, siendo un 56% del total de graduados, mujeres; a la vez, tienen menor tasa de fracaso escolar: un 18% ellas frente al 27% de ellos.

Mercado laboral

Sin embargo, este mayor nivel formativo, que ya se daba hace 10 años, no se ha traducido en una reducción de las desigualdades en el mercado laboral: las mujeres siguen manteniendo una importante brecha salarial ( 19%) y contratos más precarios (el 22 % de ocupación a tiempo parcial frente al 7 % de los hombres). Y todo esto se acaba traduciendo en unas pensiones que son un 31% más bajas para las mujeres y en una prestación de desempleo también un 12% inferior.

Las mujeres siguen manteniendo una importante brecha salarial (19%) y contratos más precarios (el 22 % de ocupación a tiempo parcial frente al 7 % de los hombres).

Por tanto, los indicadores muestran que hemos perdido una década en el aprovechamiento del talento femenino en el mercado laboral. Las mujeres mantienen un nivel superior de formación mientras que la desigualdad de género en el mercado laboral prácticamente no ha variado durante la última década, lo que representa una importante pérdida económica y una gran amenaza para el futuro progreso de las mujeres y del conjunto de la sociedad.

Condiciones de vida

En el tercer ámbito de estudio, el de las condiciones de vida, lo más preocupante es la desigualdad que se observa en la tasa de riesgo de pobreza de las personas que trabajan. Si en 2005 la tasa de riesgo de pobreza de las mujeres que trabajaban era el 8,9% (por debajo del 10,1 % de los hombres), una década después esta tasa de riesgo de pobreza en las mujeres ha subido hasta el 13,1 %, superando con creces la de los hombres. Lo que quiere decir que la crisis ha afectado más a las mujeres que trabajan que a los hombres, a través de una mayor precariedad en las condiciones económicas , aumentando así el riesgo de pobreza femenina de las mujeres que trabajan.

En 2005 la tasa de riesgo de pobreza de las mujeres que trabajaban era el 8,9%. En 2015 es del 13,1%.

Empoderamiento

Finalmente, el cuarto ámbito de estudio es el empoderamiento, es decir, la presencia de las mujeres en puestos de decisión e influencia. Este ámbito se ha dividido en cuatro bloques: la política, la empresa, las universidades y las instituciones.

Dentro de la política, se ha analizado los alcaldes, concejales electos y diputados. En estos tres ámbitos, la presencia de las mujeres es claramente inferior a la de los hombres.

  • En Cataluña hay 772 alcaldes y sólo 174 alcaldesas (77% menos).
  • 5.880 concejales electos por sólo 3.194 concejalas electas (46% menos).
  • 83 diputados en el Parlamento de Cataluña frente a 52 diputadas (37% menos).

El informe señala que la desigualdad se ha reducido en la legislatura 2005-2019 respecto a la legislatura de 2003-2006, cuando era del 89% en las alcaldías, 70% en las concejalías y 53% en el Parlamento. Pero, a pesar del avance, todavía se sitúa muy lejos de la equidad. Siguiendo al mismo ritmo que en los últimos 10 años, se necesitarían tres legislaturas más para llegar a la paridad en el mundo de la política (el año 2031).

En Cataluña hay 772 alcaldes y sólo 174 alcaldesas.

En el ámbito de la empresa el indicador mide la presencia de las mujeres en los cargos directivos, en los puestos de técnicos científicos e intelectuales, y en los consejos de administración.

El año 2015, el número de mujeres que ocupan puestos de dirección es un 45% inferior al de los hombres (57.675 mujeres frente a 104.025 hombres), un porcentaje que prácticamente no ha variado respecto a 2005.

Por el contrario, el número de mujeres en los puestos científicos e intelectuales se sitúa un 29% por encima que el de hombres (316.875 mujeres frente a 243.800 hombres), y además este ratio aumenta respecto a hace 10 años.

Finalmente, el porcentaje de mujeres en los consejos de administración es aún muy baja (un 17% en las grandes empresas en España según la Comisión Europea en 2015), si bien ha mejorado respecto a la situación que había en 2005, cuando sólo eran el 4%.

En el ámbito universitario, se ha medido el empoderamiento con la distribución por género de las plazas de cátedras.
El número de catedráticas en Cataluña era de 329 en 2015, frente a 1.239 hombres (un 73% menos de mujeres). En 2005, el porcentaje de desigualdad era del 75%. Esto muestra que en el ámbito universitario las mujeres están fuertemente discriminadas a la hora de acceder a las cátedras, y además prácticamente no se ha avanzado nada en la última década.

El número de catedráticas en Cataluña era de 329 en 2015, frente a 1.239 hombres (un 73% menos de mujeres).

El cuarto aspecto a analizar en el ámbito del empoderamiento es la presencia femenina en las instituciones. El Observatorio ha seleccionado 11 instituciones entre patronales, sindicatos, cámaras, instituciones culturales, sociedad civil y colegios profesionales, y se ha analizado los miembros de la junta, órganos de gobierno, presidencias, vicepresidencias y secretarías generales. En este caso, el análisis se ha podido hacer únicamente para 2015. En total se han identificado 109 mujeres frente a 366 hombres, esto es un 70% menos de mujeres que de hombres en los órganos representativos de estas instituciones.

Conclusiones: las mujeres sólo están mejor en la formación

Según lo que se desprende del informe, es en la formación el único ámbito donde ellas están mejor que ellos; en el resto, mercado de trabajo, condiciones de vida y empoderamiento, el indicador es negativo.

El Observatorio pone especial atención a los riesgos que se corre al situarse las mujeres en un lugar negativo tras una década: ellas continúan teniendo un nivel de formación superior (por su voluntad de incorporarse en las mismas condiciones que los hombres al mercado laboral), pero esto no se ha traducido en una mayor igualdad. De hecho, se insiste en la precariedad de los puestos de trabajo de las mujeres (más a tiempo parcial y con salarios más bajos), y que repercutirá en su calidad de vida, con mayor riesgo de caer en la pobreza especialmente tras la maternidad (ellas siguen dedicando más tiempo al trabajo no retribuido que supone el cuidado de la familia).

A excepción de la política, en ningún puesto de representación institucional ha mejorado tampoco la situación de las mujeres, ni en la empresa o la universidad, donde es necesario aún un gran cambio que las incorpore a los órganos de dirección y decisión.

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