Miles de niñas de América Latina se quedan embarazadas cada año contra su voluntad

El estudio “Niñas madres. Balance Regional embarazo y maternidad infantil forzados en América Latina y el Caribe,” del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) muestra que cada año, decenas de miles de niñas de América Latina y el Caribe quedan embarazadas contra su voluntad. Muchas de ellas son obligadas a continuar el embarazo debido a legislaciones restrictivas; presiones familiares, sociales o estatales; o por otros obstáculos como la falta de educación sexual o el acceso a métodos de prevención y se convierten en madres a una edad en que deberían estar jugando. Para la realización del estudio han participado las organizaciones asociadas a este Comité de Argentina, Bolivia, Colombia, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay.

En El Salvador, en el año 2013 se registraron 1.540 embarazos infantiles, constituyendo el 1.9% del total, así, dos tercios de esos embarazos (1.507) llegaron al parto. México muestra 10.264 casos (0,46%) en 2012, 8.347 (0,38%) en 2013 y 6.178 (0,28%) en 2014. Pero sólo entre un quinto y un tercio de esos embarazos terminaron en un parto. En los demás países, los datos de embarazos son los mismos que los de los partos de niñas de esa edad. Eso impide verificar el número real de embarazos, si tuvieron atención prenatal o cuántos de ellos derivaron en abortos. El problema se repite cuando se buscan datos sobre abortos en esa franja de edad. De los países estudiados, Argentina, Colombia, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay no cuentan con datos sobre interrupción del embarazo en niñas menores de 14 años.

Países como Argentina, Colombia, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay no cuentan con datos sobre interrupción del embarazo en niñas menores de 14 años.

Así, esta realidad de las niñas que viven embarazos y maternidades forzadas aún no ha sido visibilizada de forma contundente. Hasta la fecha, su situación queda englobada en las cifras y diagnósticos sobre embarazo y maternidad adolescente, a pesar de que tanto las causas como las consecuencias de los embarazos en niñas pequeñas son, en su mayoría, diferentes de las de las jóvenes.

embarazos

A diferencia de lo que ocurre en la franja de 15 a 19 años, donde se registra una incidencia importante de embarazos debido a una iniciación sexual temprana, la mayoría de los casos de embarazos infantiles aparecen como producto de violencia sexual, ejercida por integrantes de la familia (abuso sexual incestuoso), conocidos, vecinos, o extraños. A esta dramática situación se une que la posibilidades de interrumpir legalmente un embarazo son nulas en varios países, como El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana. En otros países, a pesar que la violación o los riesgos para la salud o la vida son causales que habilitan la interrupción del embarazo, en muchas ocasiones aparecen obstáculos para lograr la práctica. El acceso a anticonceptivos o a contracepción de emergencia puede ser difícil o imposible para una niña. Estas circunstancias conducen al embarazo forzado.

La mayoría de los casos de embarazos infantiles aparecen como producto de violencia sexual.

En este sentido, el mayor peligro de este tipo de embarazos es el piso pélvico. Las niñas sometidas a un parto natural pueden tener trabajo de parto durante varios días. La pelvis no crece por completo hasta más avanzada la adolescencia, lo que significa que las jóvenes pueden no ser capaces de empujar al bebé a través del canal de parto.

Accede al informe completo aquí.

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