Conmigo no contéis

Uno de los libros que más me marcaron en mi adolescencia fue “La Metamorfosis” de Kafka. El libro tiene varias interpretaciones, una de ellas trata sobre el bienestar de los demás. Esto lo podemos identificar en la obra en la situación en la que se encontraba Gregorio, ya que sobre él recaía todo el peso de mantener económicamente a su familia. Sin embargo, cuando la situación gira y ahora es la familia la que tiene que hacerse cargo de Gregorio, ésta rehúye responsabilidades y lo dejan morir.

A lo largo de estos últimos años he ido tomando decisiones que ante muchos me han podido convertir en el bicho que no quieren mirar. A veces la vida te pone ante opciones y mi consejo es que toméis aquellas que os dejen dormir con la conciencia tranquila por las noches. Una de estas decisiones en mi caso fue como llegar a la paternidad, y opté por un camino ético que respeta los Derechos Humanos, el acogimiento. Otra de las decisiones ha sido tras conformarme una idea clara tras leer, e investigar, mi opinión en contra de los vientres de alquiler.

Esto ha hecho que dentro del colectivo homosexual masculino algunos me vean como un paria, pero creedme me da igual.

El día que se debatía la propuesta de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid sobre los vientres, me dediqué a leer comentarios en las redes sociales, hubo uno que me llamo la atención; lo copio literalmente:

“Por favor que alguien nos explique que está pasando!!!
Si los partidos interesados en el dinero y no en las personas están votando a favor de la gestación subrogada, ¿qué es realmente lo que se está proponiendo???”

¡Sorpresa! Tal vez algunos se estén despertando y se estén dando cuenta que el colectivo ha mutado y pensando egoístamente en sus deseos personales han abandonado la protección de los derechos de la mujer.

Algunas asociaciones se han convertido en la familia de Gregorio el protagonista de “La Metamorfosis”.

El día 1 se presenta una especie de manifiesto por parte de COGAM pidiendo la manera “altruista” de los vientres de alquiler, y están pidiendo adhesiones. Ante esto, mi negativa. Sólo recordar que:

El altruismo intenta dar una capa de solidaridad que es una ilusión porque en un país en el que tantas cosas se pagan en “B” no tenemos medios para asegurar que no se realizan este tipo de pagos. Además en países donde existe esta forma, como en el Reino Unido, se siguen comprando vientres en otros países, habiendo servido sólo para normalizar la práctica.

Por otro lado, se profundiza en la idea machista de mujer abnegada ante los deseos de otros.
También podrían existir presiones psicológicas dentro de las familias para la utilización de los úteros de sus mujeres.

En los años 80, 18 madres de alquiler formaron en EE.UU. un  grupo contra esta práctica argumentando que al cabo de 6 meses aproximadamente empezaron a sentir depresiones tras el llamado “altruismo eufórico”

Y por último, parece un chantaje en toda regla a nuestras mujeres: o cedéis y nos dais vuestros úteros altruistamente o nos vamos a la India.

¡Conmigo no contéis!

 

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