Cambiar la gestión de las enfermedades apostando por la salud y la prevención

Cambiar la gestión de las enfermedades apostando por la salud y la prevención

  • DE UNA GESTIÓN BASADA EN EL PAGO POR ENFERMEDAD Y TRATAMIENTO A OTRO QUE APUESTA POR LA SALUD Y LA PREVENCIÓN

En España las enfermedades crónicas afectan a casi veinte millones de personas de las cuales se calcula 11 millones son mujeres, con una prevalencia que va aumentando a partir de los cincuenta y cinco años.

Estas enfermedades producen habitualmente una sobrecarga para la familia, a nivel físico, psicológico y económico, afectando principalmente a las mujeres que suelen ejercer más frecuentemente como cuidadoras.

Los últimos años se ha hecho un abordaje en general de la sanidad a base de recortes e improvisación. Necesitamos un plan integral sobre enfermedades crónicas para, por un lado, mejorar la vida del paciente, tanto de su salud como en todo el plano familiar, y mejorar los sistemas de educación y prevención que a medio plazo redundaran en un sistema más sostenible (el 75% de los recursos sanitarios en España van destinados a las enfermedades crónicas).

El empoderamiento del paciente, junto a la universalidad, accesibilidad y equidad deben ser las bases del sistema.

Algunas comunidades autónomas, como País Vasco, Cataluña y Andalucía están haciendo programas piloto, basándose en este modelo y obteniendo resultados esperanzadores, consiguiendo además un ahorro que puede redundar en la sostenibilidad del sistema sanitario español. Básicamente están realizando una estratificación o identificación de grupos de población a los que van dirigidos programas de prevención sobre el paciente. La idea es educar a la ciudadanía, consiguiendo que estén informados y formados, e intentar conseguir que participen activamente en la prevención de la enfermedad.

Facilitar el acceso al diagnóstico de algunas enfermedades como la Diabetes, medidas contra el tabaquismo como la gestión individualizada, la telemedicina para casos de insuficiencia cardíaca o la identificación precoz de pacientes con mayor riesgo de fracturas óseas, son solo algunos de los ejemplos de acciones fácilmente aplicables.

Además las enfermedades crónicas llevan asociadas otras que afectan al estado de salud general del paciente aumentando además significativamente el gasto sanitario. Por lo tanto, el abordaje del paciente debe ser multidisciplinar; todo el proceso tiene que ser eficiente, apoyando la formación de los y las profesionales evitando duplicidades, visitas a diferentes especialistas, etc. Mejorando, al fin y al cabo, la intervención sobre la persona y favoreciendo un ahorro al sistema.

La persona que sufre una enfermedad crónica habitualmente presenta pluripatología, ingiriendo gran cantidad de fármacos, como consecuencia de la falta de una asistencia sanitaria integrada. La medicación prescrita por diferentes especialistas puede provocar duplicidades o incompatibilidades que redundan en la mala salud del paciente, además de aumentar el gasto sanitario.

El Estado debe promover estudios sobre cronicidad, diseño de proyectos y optimización de recursos en los que participen los y las profesionales sanitarios.

Por último, tenemos que actuar en la información relacionada con la enfermedad, la que el paciente obtiene por un lado de fuentes poco fiables de Internet (debemos elaborar información de calidad y ponerla a disposición de la población) y por otro lado la accesible al profesional sanitario, que debe tener disponible la capacidad de intercambiar buenas practicas hechas en otros territorios.

Además, el Estado debe promover estudios sobre cronicidad, diseño de proyectos y optimización de recursos en los que participen los y las profesionales sanitarios.

Algunos estudios como “El informe Cronos” establecen que este cambio de cultura en nuestro sistema sanitario puede ayudar al mantenimiento del mismo, mejorando la actuación sobre el paciente, su calidad de vida y obteniendo un ahorro de 8.000 millones de euros.

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