Noruega rompe la unión Iglesia–Estado

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En Noruega hasta ahora los pastores, prepósitos y obispos eran nombrados por el rey. La Constitución de 1814 ratificó a la religión luterana como la oficial del Estado, algo que ha persistido hasta el debate de la reforma constitucional que tuvo lugar en 2014.

La constitución reflejaba, y por tanto obligaba, a que la familia real noruega fuese luterana y que al menos la mitad del gobierno perteneciese a la Iglesia oficial. Esta estrecha relación se formó después de la Reforma luterana en 1536 y queda reflejada en el  nombre oficial: Iglesia Estatal Luterana. Noruega no es un caso excepcional, en los países escandinavos e Inglaterra sus respectivos monarcas aún son los Jefes de la Iglesia nacional.

La reforma que se sustancia ahora rompe la unión Iglesia–Estado que llegará a su fin en 2107, tras la enmienda aprobada en el Parlamento durante una sesión que debatió  la modificación de la Constitución nacional.

Esto supone que la iglesia tendrá que financiarse por sus propios medios y que Noruega pasará a ser una nación sin religión oficial con un Gobierno que dejará de estar vinculado al nombramiento de la jerarquía eclesiástica.

La estructura religiosa noruega se venía beneficiando del dinero de los impuestos de los noruegos a pesar de que, según datos de Kevin Boyle, profesor de la Ohio State Universit, los ‘fieles’ noruegos que asisten a la iglesia semanalmente están en torno al 3%.

Ahora, Noruega será formalmente un estado laico, sin vinculación oficial a la iglesia y sin religión oficial: esa es la consecuencia del acuerdo unánime del Parlamento -incluidos los diputados democristianos y conservadores-.

Esta situación convivía con lo el hecho de una Iglesia que rompió con la concepción patrialcal de que la ordenación de mujeres era inviable. En Noruega  las mujeres sí pueden ejercer el sacerdocio. Desde 1993 se eligen mujeres como obispos. Helga Haugland Byfuglien, es la obispo de Borg, y presidenta de lo que sería la Conferencia Episcopal desde 2010.

El Estado dejará de nombrar obispos y a los cien clérigos importantes. Es previsible que desaparezca el Consejo de Estado Eclesiástico compuesto por los miembros del gobierno que pertenecen a la Iglesia de Noruega y otros como el Departamento de Iglesia y Cultura sean modificados sustancialmente.

 

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