La menstruación es un tabú

La menstruación es un tabú

¿A qué huelen las nubes?

Deberían oler a lluvia, a vapor de agua.

Confieso que la primera vez que leí la noticia, me sorprendió, pero tras un periodo de reflexión, me parece importante dedicar unas líneas a este tema que no está exenta de discrepancias y opiniones en las que (como suele ser habitual), la opinión contemplada desde las mujeres, queda en un plano secundario.

Noticia: “La CUP de Manresa (Barcelona) quiere mejorar la salud sexual de las mujeres jóvenes de la localidad, por eso, ha llevado al pleno una moción para instar al servicio de información y atención a las mujeres de la comarca a que tenga a disposición métodos alternativos de recogida de sangrado menstrual: propone copas menstruales, esponjas marinas y compresas de tela, en vez de los tampones y compresas industriales; así como impartir cursos sobre menstruación para saber cómo tener una buena relación entre la persona (supongo que se referirá a las mujeres, que somos quienes menstruamos) y su cuerpo” (Noticia publicada en El País el 21 de abril).

Bien. ¿Por qué esta noticia me ha provocado un aluvión de pensamientos?… Será porque soy mujer con todo lo que conlleva, menstruación incluida, y en mi trayectoria de sangrado he utilizado tampones, compresas, paños… y todos los productos necesarios para poder seguir haciendo mi vida sin que parezca que algo me estaba pasando. Es decir: quería seguir acudiendo al río y a la piscina en verano, usando pantalones sin que se notase nada, acudiendo a excursiones, campamentos, a estudiar y a trabajar… Manchar la ropa interior o exterior, además de tener como consecuencia frotar la prenda antes de meterla a la lavadora, determinaba unos momentos de incomodidad y vergüenza tremendos. Y no sólo me ha pasado a mí, nos ha pasado a la mayoría de las mujeres.

La menstruación es un tabú. Aunque su significado sea básicamente que podemos ser madres (la naturaleza nos ha dotado de esa función propia de nuestro género), se muestra a la sociedad como algo ajeno a la maternidad que nos convierte en seres sucios, incapacitados e impuros, que nos debería de aislar en este periodo, que nos impide lavarnos la cabeza o, regar las plantas porque se secan… un castigo divino sólo reservado para nosotras. La menstruación y parir con dolor.

Siempre me han llamado la atención los anuncios de productos y las discusiones al respecto, sobre todo aquellos que pintaban de azul la compresa para demostrar la absorción. Nunca se contemplan mujeres con dolores, sin ganas de levantarse de la cama, con cambios en el humor… nunca reflejan lo que sentimos, lo que pasamos y pensamos… yo no recuerdo que ninguna compañera mía haya faltado al trabajo por “dolores de regla”. Creo que no está en los planes de nadie tratar este tema de forma honesta. Hay que estar “limpias” y “frescas”. Mujeres bailando, jugando al tenis, bailando, saliendo o entrando a la playa… Siempre invisibilizando, que no se note. Es cosa que sólo nos afecta a las mujeres. Y en esto, llega la CUP de Manresa y nos habla de otras posibilidades de recogida de sangrado y de talleres de sensibilización e información hacia mujeres y hombres. Y otra vez nos quedamos en lo superficial, como si desde la superficie se erradicase el machismo.

La cuestión no es qué utilizas o no para disminuir los residuos o para reducir el impacto en la mujer. Si es por eso, tampoco habría que utilizar papel higiénico (usado por todos los géneros) volviendo a las piedras en el bolsillo. La cuestión es hacer natural, lo natural, y no ponernos en guerra contra las multinacionales. Seremos las mujeres las que tengamos que decidir qué producto utilizamos para que estos días se nos hagan lo más llevadero posible. Hablemos en serio de la menstruación, pero no desde el patriarcado, no desde lo que los hombres piensan que debemos sentir, hacer, pensar o utilizar.

Por favor, dejadnos a las mujeres nuestro espacio. Si los hombres quieren compartirlo, lo pueden hacer perfectamente desde la escucha activa, porque ser feminista no sólo es estar donde estamos las mujeres, sino ejercerlo en tu espacio de hombre… aunque no tengan la menstruación.

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