Kajsa Ekis Ekman: «En el debate sobre los vientres de alquiler hay también un fondo de chantaje»

Fotografía: Patricia Reyes

Fotografía: Patricia Reyes

Kajsa Ekis Ekman es sueca, escribe en Dagens Nyheter, es editorialista de Dagens ETC  y miembro de la junta editorial del diario Brand.

Ha publicado “El ser y la mercancía” que se ha traducido ya al Inglés y francés y que esta siendo clave en el debate sobre la maternidad de alquiler tema de la agenda política que cobró impulso en Suecia después de que la izquierda e Iniciativa Feminista decidieron posicionarse contra esta práctica.

Su trabajo indica que a la práctica del alquiler de vientres «se le pueden poner muchos nombres pero al final lo que se está haciendo es comprar un bebe por internet». La autora, compara los vientres de alquiler con la prostitución y considera que ambos casos son ejemplos de explotación de los cuerpos de las mujeres y que ambas industrias son la intersección de capitalismo y patriarcado.

alquiler_vientresPara Ekis Ekman en la prostitución lo que se quiere es sexo (sin una finalidad reproductiva) y a través del alquiler de úteros lo que se quiere es «acceder a un bebé» (sin mantener relaciones sexuales con la mujer gestante). La autora considera que a «las madres de alquiler se las considera «más limpias» según nuestra moral ya que no están tocadas por la “suciedad” de la prostitución».

Ekis Ekman reflexiona sobre que no hay violencia física en el uso de esta práctica pero que la explotación es mayor, ya en vez de quince minutos, «se dispone del cuerpo de las mujeres durante de meses».

Para la autora la prostituta trata de disociarse del cuerpo que vende y la mujer alquilada sufre algo similar, por lo que las someten a cursos y tratamiento psicológico tanto en la India como en Estados Unidos, con el fin de «enseñarlas y concienciarlas» de que el bebé que gestan «no es suyo» y que eviten pensamientos o sentimientos de vinculación con el niño/niña.

El altruismo como expresión de la mujer abnegada ante los deseos de otros.

El libro presenta la reclamación de hacer esta práctica de manera altruista como algo que pretende dar a la industria una apariencia de caridad, de voluntad y reciprocidad, pero esto es solo una ilusión, ya que en la mayoría de los casos las mujeres son pagadas aunque de forma no oficial. Ekis Ekman plantea examinar la cuestión de los vientres de alquiler desde la base ideológica de este argumento, en el que se considera a la mujer abnegada ante los deseos de otros.

El trabajo recuerda que…

Durante esos nueve meses la mujer puede morir, quedar estéril o sufrir daño psicológico.

Se hace firmar a las mujeres un contrato donde se las prohíbe viajar, hormonarse o tener sexo.

Se las obliga a abortar en el caso de que los padres que la alquilan lo deseen.

El retroceso que supone para las mujeres y la vuelta a los valores patriarcaleses evidente, volviendo a la idea de que “si sufro soy una buena mujer”.

Ekis Ekman también analiza cómo después de dar a luz, las madres viven el llamado “altruismo eufórico” pero al cabo de unos años se produce un cambio: lo ejemplifica acercándonos a un grupo de 18 madres de alquiler que en los 80 formaron en EE.UU  un grupo contra esta práctica, argumentando que al cabo de 6 meses aproximadamente empezaron a sentir algo diferente, a reflexionar.

Ekis Ekman rechaza la versión que defiende que el altruismo es mejor que la versión comercial e insta a los países a no ceder. «En este debate hay también un fondo de chantaje: si las mujeres de Europa no lo hacéis gratis, iremos a explotar a otras en Nepal o La India».

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