Mujeres y #Memoriahistorica

En esta sociedad, que ningunea a las mujeres brillantes que no son sumisas al patriarcado, es necesario repetir en voz alta, tantas veces como podamos, sus logros porque si no nos nombramos, nadie nos nombra. Así, la Transición parece que fue solo cosa de hombres. Y para quienes lo duden recomiendo el simple ejercicio de decir en voz alta cuantos nombres de mujeres recuerdan asociados a la frase “artífices de la Transición”. Y el silencio, devolverá la ausencia de nombres. Quizás es que, como en el maldito poema de Neruda, a esta sociedad les seguimos gustando cuando callas y estas como ausente y te cierran la boca con un beso para que sigas callada y ausente de la historia que escriben ellos.

La Transición estuvo llena de mujeres que cambiaron nuestra historia como mujeres, nuestro futuro y el de este país. Carmen Alcalde es una de ellas. Excelente y valiente periodista. Feminista y luchadora. Fue una de las artífices que tantas mujeres, en la Transición, leyéramos ávidas las páginas de “Vindicación Feminista”. Páginas que nos afirmaban como personas de pleno derecho, que nos hacían sentir parte de Europa en una España cuyo modelo de mujer era ser la hija de, la señora de y la viuda de.

En la Catalunya burguesa que esperaba de sus mujeres que fueran pequeñas ferrusolas, Vindicación era un revulsivo que lanzaba al aire simientes que explosionaron en los 80.  Esas páginas vindicativas nos formaron a muchas la conciencia que debíamos actuar en red y luchar juntas porque entonces seríamos invencibles. Y, sobre todo, nos transmitieron y grabaron en nuestras neuronas la idea indeleble que las mujeres no pueden ser objeto comerciable por los machos sustentadores del patriarcado. Gracias Carmen Alcalde, y todas las que te acompañaron, por ese fortuna que nos regalaste.

carmen_alcaldeCarmen Alcalde, es una gran periodista cuya trayectoria nos recuerda que la esencia del periodismo es su función social. Así, el derecho de la ciudadanía a tener información veraz y contrastada para poder decidir ha guiado siempre su obra. Razón por la que, cuando abráis su nuevo libro “Amar se escribe breve“     (Editorial Carena) veréis que de cada una de sus páginas emana un monumento a la memoria histórica de este país. A la memoria histórica de las mujeres que debemos recuperar, igual que Vindicación recuperó a las mujeres republicanas en la Transición. Sin memoria histórica no es posible construir el futuro.

Cada párrafo encierra una parte de esa historia que la dictadura franquista nos robó a las generaciones que hemos nacido en este país donde, como nos dice Carmen, “Franco disparaba a muerte contra la cultura” . Cada  capítulo nos desgrana historias robadas, historias perdidas que, a quienes la Transición nos cogió camino de la universidad o en la universidad, creímos que podríamos recuperar y honrar frente al pesimismo de nuestras mayores que nos decían que este es un país de desmemorias. Luego, la historia de todos estos años les ha dado la razón. Hemos tenido que recuperar la memoria, palabra a palabra, nombre a nombre, muerte a muerte, para poder recordar a tanta gente que hizo posible que este país pareciera europeo.

Nada más comenzar el libro un reguero de imágenes vendrán a vuestro encuentro. Y esas imágenes, que brotan del  párrafo creado por Carmen, os abrirán la puerta de la memoria histórica que ella nos regala. Desde sus palabras os sumergiréis en un país, Catalunya, que vivía fuera de este país. Un país donde la burguesía extractiva vivía mirando a Europa, para olvidar el origen esclavista de muchas de sus fortunas. Os mezclareis con la intelectualidad europea que se bebía la Costa Brava y el Empordà;  viviréis la creatividad cultural que se sorbía y absorbía clandestinamente y explosionó e implosionó en las calles, teatros y discotecas de Barcelona que se llamaban entonces “boîtes” por ese afrancesamiento que tanto deleitaba a la burguesía para poder transgredir sin molestar al poder.

Os sorprenderéis con la incultura cultural que el país exhibía sin pudor. Un país que, nos explica Carmen, confundía el bolero con las gardenias de Machín y los corridos con el pasodoble cañí. Gozaréis de una clase magistral sobre estilos musicales a cargo de Mercedes Sosa y de las diferencias entre la vida en una ciudad de la provinciana Catalunya de terra endins, Girona, y el frenesí de Barcelona, la ciudad que siempre creyó ser el “cap i casal”** de todo.

libro-alcaideViviréis, en sus páginas, el miedo que tantas personas padecieron con unas leyes que hoy, por deferencia del PPgobierno, podemos bien rememorar, bien catar con la Ley Mordaza. Carmen vivió ese miedo y nos los explica para que no olvidemos que, en este país donde el franquismo ha penetrado en el ADN del comportamiento de partidos e instituciones – como dice el periodista Paco Viadel -, las mujeres lo tuvieron muy difícil para transgredir cualquier norma; cualquier estereotipo que se esperara de ellas. Y Carmen, los transgredió todos en ese país que mezclaba el glamour de Hollywood y el gris de la dictadura.

En cada rincón de cada página, las mujeres descubriréis agazapado al patriarcado, ese patriarcado que truncaba futuros cuando espetaba machismos de la magnitud del no tienes cabeza para estudiar e imponía la maternidad y el matrimonio como destino universal de las mujeres. Ese patriarcado que Carmen, junto a muchas otras, erosionó en la Transición para que las mujeres fueran ciudadanas.

Y en las páginas finales encontraréis una historia de amor. De amor loco, de amor eterno traspasado, como los otros que sufriréis con ella página a página, por las mezquindades de este país. Un país que destruyó relaciones, que hizo clandestinos los deseos, que reprimió formas de vida, que puso techos de cristal y tierras pantanosas a las mujeres para ver si nunca despegaban y descubrían la grandiosa historia de tantas mujeres a lo largo de los siglos. Carmen, os hará revivir esos amores locos cuando nos dice “ una sola palabra quería decir un mundo entero”. Y os devorará la vorágine de la poesía cuando leáis: “cada estrella se reflejaba en tu rostro, cuando dibujaba cómicos milagros en el mar”.

Alcalde describe la historia de muchas mujeres que bebían la vida mientras construían futuro y presente mezclándolo para intentar el cóctel de la eternidad.

Una eternidad que el patriarcado siempre intenta robar a las mujeres, pero que, las nietas de las brujas que no pudieron quemar, nos encargaremos que la vivan porque las nombraremos siempre.

Por eso, después de leer Amar se escribe breve, hay que revisitar «Vindicación «Feminista, la revista y visionar  «Vindicación», el documental de Susana Koska para seguir nombrándolas y reconstruir ,cada día, la Memoria Histórica de tantas mujeres de la Transición que nos hicieron posibles

CATEGORÍAS
Comparte