Mercedes Wullich: «La discriminación es trasversal y sigue presente en casi todas partes»

Mercedes Wullich

Fotografía de Magdalena Siedlecki


MujeresyCía
o el Top 100 Mujeres líderes son algunos de los proyectos en pro de la igualdad entre hombres y mujeres fundados por Mercedes Wullich. Esta periodista y empresaria a medio camino entre Buenos Aires y Madrid ha centrado su carrera profesional en el ámbito de la mujer para tratar de visibilizar el talento femenino en la sociedad. Una ardua tarea que ha compaginado con la literatura y el periodismo. Un referente, especialmente entre las mujeres el mundo empresarial, que hoy responde a las preguntas de Tribuna Feminista.

Pregunta. Ya está abierta la candidatura para las Top 100 Mujeres líderes del año 2016, ¿qué tipo de aspirantes estáis recibiendo? ¿Cuáles son los perfiles más interesantes?

Respuesta. Como todos los años, las propuestas son variadas aunque siempre la categoría con más candidatas suele ser la de Directivas. A mí siempre me parece que lo mejor de cada apertura es la aparición de nuevos nombres, perfiles de mujeres que aun cuando estamos tan enfocadas en esto, se nos pasan. El que la gente nos “descubra” a mujeres que merecen estar allí, es apasionante.

P. Las mujeres que aparecen en vuestro ranking son todas conocidas y aún con sus dificultades, tienen un mayor reconocimiento por su trabajo que esas mujeres anónimas que también son grandes profesionales o desempeñan tareas sin reconocimiento, ¿nunca habéis planteado hacer un Top 100 de mujeres anónimas?

R. En realidad esto fue así en la primera edición, pero de allí en adelante, aunque hay una gran  parte son mujeres con exposición pública y cuyos nombres resuenan, cada año se agregan perfiles. Mujeres de las que no teníamos noticias, que rastreamos en la prensa o a partir de un exhausto trabajo por sectores para dar con nuevas caras. Entonces, se nos “desvelan” mujeres que hasta ayer no conocíamos y que sin embargo hacen un trabajo relevante. La postulación abierta de candidaturas también suma. Es un trabajo colaborativo que tiene mucho impacto, pues esa mujer que es propuesta por una persona anónima que ha visto su relevancia, puede llegar a ser Top 100, cuando hasta hace unos meses su visibilidad era baja o nula y estaba muy circunscripta a su propio ámbito de actuación. Por otro lado, y para fortalecer la aparición de nuevas caras, las mujeres que son elegidas en tres ocasiones, pasan a ser honorarias y dejan de competir. Esto colabora enormemente en la “aparición” de las que vienen detrás.

P. ¿En qué sectores tiene más complicado la mujer abrirse paso?

R. Siempre es más difícil en ámbitos muy masculinizados, en sectores donde ha ingresado con más retraso. Las industrias, las ingenierías…Pero en realidad hay un grave problema que es transversal y que seguimos viendo en espacios donde la mujer está presente hace muchísimos años: la invisibilidad. Esa es una brecha a combatir que desde este ránking queremos poner en evidencia. Es cierto que muchísimas quedan en el camino, pero en ese empeño, su visibilidad aumenta muchísimo. La gente que vota online crece año a año y más allá de sus preferencias puntuales, conoce a otras mujeres valiosas de las que no tenía referencias. Y el jurado, que debe leer unos 500 perfiles para elegir a 80 de las 100, también está “incorporando” a su conocimiento, talento de mujeres cuya existencia desconocía. El año pasado, un miembro del jurado, varón para más datos, cuando terminó su votación me llamó y me dijo: “Gracias por esta oportunidad. He estado casi seis horas leyendo perfiles de mujeres y muchísimos de ellos, me han dejado sin palabras. Me he quedado pequeñito frente a tanto talento que no conocía y que merece ver la luz”.

P. Me llama la atención, por ejemplo, que no exista una categoría de mujeres sindicalistas, ¿nunca habéis pensado en incluirla?

R. Las sindicalistas tienen cabida en la categoría de “Función pública, institucional y política” pero es cierto que no hay propuestas y merecen destacarse pues el de los sindicatos también es un ámbito muy masculino. ¡Esperamos que Tribuna Feminista, haga su aporte para esta edición!

P. ¿Qué pasos cree que se ha dado en favor de la igualdad real entre hombres y mujeres?

R. Muchos, pero no suficientes. En este tema, suele venirme a la cabeza el mito de Sísifo: estamos llegando con la pesada piedra a la cima y de pronto un golpe, una vuelta atrás, una distracción y nos despeñamos con ella para volver a empezar. Es agotador, pero no tenemos alternativas. Si no es por convicción, deberá ser por percusión.

P. ¿Qué opina sobre la brecha salarial que aún existe? Y sobre la mujer en el mundo empresarial, ¿por qué su peso de momento no es tan fuerte?

R. Que es una vergüenza y que cada año se dan cifras sin que se resuelva el tema. Creo que esto responde a que la brecha, a pesar de ser flagrante, está hecha de sutilezas perversas que lo explican todo. Debemos pelear contra los subterfugios y ponerlos en evidencia.

P. ¿Cree que la conciliación es un problema para la mujer? ¿Por qué no es posible en muchos casos conciliar?

R. Hace varios años que respondo lo mismo cuando me preguntan cómo hago para conciliar: pregúntale a los hombres que son los que no se enteran y hacen que la vida de las mujeres sea mucho más compleja. Por cultura y educación, las mujeres nacimos conciliando. Nuestros intereses, hemisferios, ocupaciones o como quieras que se llamen, son múltiples. No es un tema de las mujeres, es un tema de la sociedad, y quien no lo vea tiene un problema serio.

P. En España, por ejemplo, la última reforma laboral ha eliminado  los convenios colectivos que fomentaban una mejor conciliación, ¿qué cree que se puede hacer ante esto?

R. Empresas y sindicatos son vitales en este asunto. Pasamos más de la mitad de nuestro tiempo trabajando y ese espacio “marca” nuestras vidas. Si las empresas además de declarar las buenas intenciones, las pusieran en práctica, andaríamos mejor. Se ponen en tren salvaje para defender la cuenta de resultados y no reparan en lo que provocan por otro lado: gente desmotivada, bajas por depresión, enfermedades derivadas del estrés y no hablemos del invierno demográfico…Si las parejas no pueden permitirse tener hijos no solo seremos una sociedad vieja y menguante… ¿de dónde creen que saldrán las consumidoras que necesitan?

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P. ¿Cómo considera que la política puede afectar al hecho de que exista una mayor igualdad entre hombres y mujeres?

R. La política es la responsable de acelerar los tiempos, de corregir desigualdades, de adelantarse a las necesidades de la gente. En esto nadie puede silbar y mirar al costado. Esa actitud es la que nos tiene año a año haciendo balances y afilando el lápiz a ver de qué manera dibujamos unas cifras que nos dejen más tranquilas. No tolero cuando me preguntan que qué queremos, que mira donde estamos ya, que no se pueden forzar los tiempos y que estas cosas deben darse “naturalmente”. Dile a un empresario o a un político que lo van a desplumar “naturalmente” y que no patalee porque es lo que toca, que en 60 años con suerte y si no, serán 200, todo se irá acomodando y tendrá oportunidad de llegar adonde quiera y hasta de ser feliz. Yo digo que tenemos que tener toda la urgencia del mundo, que la vida es corta y que me muero de aburrimiento, cuando no de tristeza, pensando en que tendré que tener estas mismas conversaciones con mis nietas. O con las de mi vecina. Pues no.

P. Por otro lado, en este momento en el Congreso de los Diputados de España existe el mayor porcentaje de mujeres, sin embargo, la mayoría estas mujeres no se encuentran en cargos de responsabilidad como presidentas de Comisión o portavoces, ¿a qué cree que se debe esto? ¿Cómo podría atajarse? ¿Dónde cree que existe todavía una mayor discriminación?

R. Como lo dije antes, la discriminación es transversal y está presente en todos lados. Para eso urge incidir en la educación. Educar con otros valores desde la infancia, hará que la sociedad cambie, que las mujeres sean activas defensoras del lugar que tienen que ocupar y que entiendan que el poder sirve para hacer. Si no lo tenemos, estemos donde estemos, podremos hacer poco. Eso sí, sepamos también que el poder no se da, se quita.

P. En MujeresyCía.com, además de los temas de liderazgo, ¿os consideráis una organización de mujeres o más bien un movimiento feminista?

R. Combatimos desde la palabra, intentando cambiar estereotipos y mostrando lo que habitualmente se ve poco: que las mujeres están preparadas para estar en todos los ámbitos. Y que si algunas lo están menos, no será diferente a la gran cantidad de hombres que están donde están sin tener los atributos necesarios. Nos movemos fundamentalmente en un ámbito empresarial y para ello hay que tener una estrategia. La mía es que entiendan que el feminismo es el Green Peace de las mujeres. ¿A que no vas por la calle con la pancarta pidiendo por las ballenas pero celebras que alguien lo haga…? ¡Pues eso!

P. ¿Tenéis contacto con otros movimientos feministas que existen en el mundo? ¿Creéis que es necesaria una mayor unión de estos movimientos para crear fortaleza?

R. Sumar siempre es bueno y nuestras puertas están abiertas. La unión es estratégica, aumenta la llegada, fortalece, potencia la propia voz.

P. Por último, ¿qué opina de otros aspectos menos visibles como el micromachismo o el lenguaje sexista?

R. Creo que hay que ser militante, saber que hay cosas con las que no se puede ser tolerante y que el día a día va forjando una serie de actitudes y decisiones que dejan huella no solo en cada una de nosotras sino en las que vendrán. Y el lenguaje, aunque haya tendencia a ridiculizar las tentativas de reformularlo, no es una cuestión baladí. Yo he utilizado el femenino hablando de personas y no sólo de mujeres. Una hija mía, me contó que fue a un congreso y que un varón hizo todo el discurso en femenino. Cuando acabó aclaró que hablaba de personas, y que hasta donde él sabía, era femenino plural. Las palabras que elegimos fijan imágenes, mapas, estructuras que anclan el poder del que hablamos en un espacio que tenemos que subvertir. De lo contrario, me temo que mis nietas se aburrirán de hablarle a las suyas de aquello que estamos tratando hoy. Las batallas son necesarias, pero quitan tiempo y las mujeres llevamos atraso en la consecución de nuestros sueños. Entonces, ganemos pronto esta para ocuparnos de lo demás.

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