Pero que no lo llamen igualdad

Pero que no lo llamen igualdad

Imaginen un médico que diagnosticara mal. Que teniendo medicamentos e instrumental útil para curar no lo utilizara o lo hicieran mal. O, por poner otro ejemplo, una periodista que escribiera sobre noticias falsas y con faltas de ortografía sin importarle las consecuencias. O un maestro que enseñara de manera errónea la tabla de multiplicar. Pues con esa frustración de mala praxis profesional es como algunas personas observamos las programaciones de algunos ayuntamientos con motivo del 8 de marzo. Somos las y los agentes de igualdad, abogadas, sociólogas, economistas, trabajadoras sociales, psicólogas especializadas en género e igualdad que vemos como manosean y pervierten lo que deberían ser las políticas públicas.

Tortilla_de_patatas_-_2009Concursos de tortillas de patata, talleres de cosmética, cursos de cócteles, torneos de mus, misas con mantilla o regalar un barreño en un encuentro de mujeres, son algunas de las actividades que los ayuntamientos organizan en lo que suelen llamar la “semana de la mujer” o semana del 8 de marzo. Estas actividades no sólo no están orientadas a producir cambio social, sino que reproducen roles sexistas y estereotipados de las mujeres.

¿Esto significa que estamos en contra de las actividades que se organizan durante estos días? En absoluto. Sigue siendo imprescindible visibilizar y apoyar la lucha feminista y de las mujeres por el derecho a la igualdad, porque nuestros derechos sexuales y reproductivos sean garantizados y respetados, para que ningún machirulo nos asesine, nos insulte o nos acose y un largo etcétera de reivindicaciones. Pero no con un concurso de tortillas de patatas.

Les invitamos a que revisen las actividades que van a celebrarse en su municipio y comunidad autónoma durante este mes con motivo de la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres y se hagan algunas preguntas: ¿favorece la igualdad de género esta actividad?, ¿mejora la posición de las mujeres en la sociedad?, ¿promueve cambios en las estructuras, comportamientos y actitudes sexistas tradicionales?, ¿favorece que los hombres se impliquen en la construcción de una sociedad más igualitaria?, ¿garantiza el derecho a la igualdad y no discriminación? Si sus respuestas en ningún caso son afirmativas, entonces no son políticas de igualdad. Serán otra cosa. Pero que no lo llamen igualdad, cuando quieren decir pan y circo.

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