Las griegas de nuevo postergadas

Se intuía que lo que pudiera hacer en esas primeras horas el presidente griego Alexis Tsipras en materia de igualdad sería insuficiente, pero ha sido más que eso, ha resultado lamentable

La igualdad de género no entra en la “renovación griega”, porque no hay ni una sola mujer ministra

29 de enero de 2015, por Redacción AmecoPress

Madrid, 29 ene. 15. AmecoPress. Lo advirtieron, entre otras, las integrantes del comité editorial de To Mov y de su revista electrónica. En Grecia, muchos problemas no se han discutido, o se han escondido deliberadamente en los debates electorales en los medios de comunicación: la desigualdad salarial, la violencia machista, el trabajo doméstico no remunerado, y en definitiva, todo lo que tenga que ver con el patriarcado y la desigualdad entre mujeres y hombres. El feminismo, tan importante en las luchas y en la defensa de algunos de los cambios que propone Syriza, se ve una vez más postergado. Ni una mujer en el nuevo gobierno griego, ese que ha sido vinculado a la esperanza.
woman-550661_640Muchas feministas participan en Syriza y no son pocas las mujeres que celebraron su contundente victoria. Pero la escasa atención mostrada por la coalición de izquierda hacia los derechos de las mujeres en campaña ya vaticinaba lo que de hecho ha sido decepcionante. La igualdad de género no entra en la “renovación griega”, porque no hay ni una sola mujer ministra. Se rumoreaba que habría dos -Zoe Konstantopolou y Elena Koundoura-, pero ninguna de ellas ha obtenido carteras ministeriales. Sólo son 6 mujeres las responsables de las 21 secretarías de Estado y la presidenta del Parlamento.

Se sabía que lo que pudiera hacer en esas primeras horas el nuevo presidente griego en materia de igualdad sería insuficiente, pero ha sido más que eso, ha resultado bastante lamentable.

Está claro que la presencia de las mujeres en la política –en cargos de representación y responsabilidad- sigue siendo un problema sin resolver. Grecia tenía en la anterior legislatura un 21% de mujeres en el Parlamento. Tras estas elecciones, el ascenso ha sido mínimo: 68 de 300, un 22,6%. Si bien las mujeres constituyen el 51% del censo electoral. El porcentaje de mujeres en el grupo parlamentario de Syriza es algo mayor: 44 de 149, un 29,5%. Ahora, cuando todavía algunas personas –sobre todo hombres- digan que no entienden la exigencia de paridad obligatoria, tendremos un nuevo ejemplo. En el gobierno griego, las mujeres hemos sido excluidas.

En Grecia y en concreto en el ascenso de la propuesta política que el domingo ganó las elecciones, las mujeres han aportado mucho. El movimiento feminista ha sabido conectarse con otras luchas y sectores sociales. Las mujeres han militado, han estado en las calles, en las huelgas, han desafiado los valores y poderes establecidos. Aunque no hayan sido reconocidas y se haya vuelto a invisibilizar su labor en los barrios y universidades, en los campos y ciudades, en la educación, la salud y en la cultura.

No se ha querido ver ni reconocer a las mujeres. Tal vez para no compartir poder y privilegios. Un mal cálculo. Una exclusión –de la mitad de la población- que hará inviable la expresión política de un proyecto de cambio. Un parlamento y un Gobierno que considera la participación de las mujeres como algo irrelevante, necesariamente postergará y ubicará como cuestiones residuales prioridades sociales con las que el feminismo siempre ha estado comprometido. ¿De qué cambio estamos hablando entonces?

Efectivamente, sin contemplar la igualdad de género no será posible superar el sufrimiento y las distintas formas de violencia generadas en el seno de este sistema capitalista voraz en el que vivimos y que el mordisco de la crisis ha acabado de poner en evidencia. Decir no a las políticas de austeridad brutal, no a la deuda o no a Troika es insuficiente.

El editorial de To Mov concluía del siguiente modo: “A pesar de todo esto, seguimos luchando por un cambio en la composición del futuro parlamento, seguimos reclamando más mujeres electas: mujeres que tengan un discurso global, que apoyen los derechos y el igual bienestar de toda la ciudadanía, hombres y mujeres. Votamos por las mujeres. Votamos por aquellas mujeres que no necesitan plegarse al discurso y al rol masculino dominante para ser reconocidas”. Estamos con ellas.

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